Opinión

El banquero es banquero y el hipopótamo es hipopótamo


A pocos días y movido por la desesperación, sucedió el colmo de lo que se esperaba: banqueros y comerciantes del Cosep sin reservas salieron apoyando al candidato que es banquero y es comerciante, naturalmente, así como un excluyente benefactor de esos intereses minoritarios, cosa nada nueva en el pacto y la práctica libero-conservadora, aunque el colmo estuvo en que lo hicieran con tanto desparpajo y sumisión al extranjero, objeto que como siempre suena al son de la misma castañeta.
Pero veamos de qué se trata todo esto. Por ejemplo, en su campaña el candidato banquero del ALN acompañado de los eternos zancudos y los hipopótamos oficialistas con insistencia hablan de confrontar un pasado malo con un futuro bueno al que ellos supuestamente representan. Obviando el presente innegable que está saturado de corrupciones, injusticias y hambre que ellos mismos ayudaron a establecer cuando su futuro era aquel presente que prometía un futuro, el que hoy llegó a ser su pasado malo, pero el que sin asco tratan de soslayar y se hacen los suecos, como en el caso de los Cenis y los megasalarios, situación que nada tiene que ver con el beneficio de las mayorías despojadas que bajo su tutela nunca han tenido ninguna oportunidad de pasado, de presente ni de futuro, pero que con una cáscara admirable pretenden seguirla engañando, como si este pueblo fuera un perfecto idiota o un masoquista depravado.
Hay otro tema del que a estos comerciantes les encanta hablar como si fuera un invento suyo: la estabilidad, la cual ellos alegan van a garantizar, pero que yo preguntaría ¿cómo pueden hacerlo si su estrategia de minorías se basa en seguir manteniendo el capitalismo salvaje e indecente? ¿Cómo la exclusión y desigualdad social que ellos representan llevadas al extremo pueden garantizar la paz? Asunto que solamente cabe en sus mentes enfermas de poder empeoradas por un exceso de egoísmo, ya que siempre están alegando que el país ha crecido y se ha desarrollado económicamente, pero jamás aclaran dónde se quedan los beneficios de ese crecimiento y ese desarrollo que no llega a la población arruinada, enferma y analfabeta.
Entonces, con bastante lógica podemos decir que el gobernar para ellos se ha convertido en un negocio redondo. Claro, esto a costa de las injusticias que cometen en contra de esa mayoría desgraciada. Y es éste precisamente uno de los motivos por los que la cúpula empresarial (sin consenso) apoya al banquero. Pues el capital financiero sin dudas ha pasado a ser el primer poder del Estado y ellos son rémoras de esa fracción de la sociedad. Todo como parte de la propuesta de globalización que requiere de gerentes financieros y no de estadistas en la Presidencia de la República, haciendo del deber y el haber una doctrina de dominación incuestionable. Adicionando el hecho de que si hay alguien con otra propuesta diferente, vienen sus ideólogos y los representantes del FMI y del Banco Mundial y lo acusan de populista y cortoplacista peligroso, aunque ellos vivan apostando para que los muertos de hambre de este país sigan, de forma abstinente, esperando durante una eternidad para ver si algún día pueden hacer los tres tiempos de comida, mientras ellos echan barriga sin medida ni juicio en su glotonería mercantil.
Y no me estoy refiriendo aquí a posiciones de odios de clase ni a militancias trasnochadas siempre muy comunes en el pensamiento de la oligarquía, que ven, van, acusan y condenan a través de sus medios de comunicación prebendarios a todos aquellos que no les sirven de mascarón de proa para defender sus intereses y bolsillos de banqueros, los que en campaña abierta, igual que lo hace el INDE, como urracas de portal repiten sus eternas mentiras para esconder sus fullerías. En fin, a lo que me refiero es a la incapacidad que tienen los banqueros para resolver los problemas de la población mayoritaria por una razón muy sencilla: porque son banqueros y nunca un banquero puede ser estadista, ya que ni siquiera piensa en eso porque entonces dejaría de serlo. Es decir, dejaría de ser banquero, y éste, igual que el hipopótamo, jamás puede dejar de ser hipopótamo porque alteraría la esencia misma de su ser y existencia.
En conclusión, citando al favorecido presidente de la cúpula empresarial, ellos apoyan al banquero en la lógica de que el país requiere de un presidente que garantice las libertades empresariales. Pero lo que este señor esconde y se cuida de decir es que estas libertades ellos las entienden como un esfuerzo favorecedor al continuismo de la corrupción y la incapacidad que durante los últimos 16 años ha venido reinando en Nicaragua. Creando millones de pobres adicionales y un millón de exiliados económicos, entre otras desgracias, esto sin guerra y con una ayuda internacional nada despreciable. Pero eso sí, siempre bailando al son de la misma castañeta y de la plata del intervencionista eterno al que siempre se someten en calidad y condición de servidumbre migajera.
En Palmira. Oct. 2006