Opinión

El periodismo es la carrera más pisoteada


Cuando se anunció con bombos y platillos la creación de una ley que vendría a dignificar la carrera de periodismo y evitar que surjan personas que de la noche a la mañana se hagan llamar periodistas (papas fritas), todos los hombres y mujeres de prensa vieron el proyecto con buenos ojos porque por fin se terminaría con los periodistas de pacotilla.
El seis de marzo de 2001, durante el gobierno del doctor Arnoldo Alemán, fue aprobada la ley número 372, Ley Creadora del Colegio de Periodistas, y el 16 de abril del mismo año fue publicada en el diario oficial La Gaceta, número 70, aunque no se había formado el Colegio, por lo menos ya se contaba con un documento jurídico para dignificar la carrera que venía siendo pisoteada por personas que sin ninguna preparación académica querían convertirse en periodistas sólo por el simple hecho de llevar una grabadora o hablar en un micrófono.
Todas estas grandes ideas de dignificar la carrera se vinieron por tierra cuatro años después de publicarse la ley y pocos días después de la creación del Colegio, cuando los primeros papas fritas comenzaron a ser inscritos en el Colegio, violando la ley en su artículo cuatro inciso a, b y c.
Aunque se tuvo que esperar cuatro años para fundar el Colegio, éste desde su nacimiento comenzó a violar la ley, porque a la fundación no sólo asistieron los periodistas legalmente inscritos en la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) y de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN).
Otro golpe que recibimos los periodistas que queríamos ver dignificada nuestra noble profesión sucedió en Matagalpa cuando los directivos del Colegio vinieron a la casa de la UPN para inscribir a los periodistas de la UPN y APN. Yo llegué dispuesto a formar parte del Colegio que frenaría a los usurpadores de la carrera, además, como miembro de la UPN tenía que ser de los primeros; pero ese deseo se disipó porque al llegar al local me encontré que hasta los controlistas de radio estaban haciendo fila para inscribirse y a todos les extendieron un recibo por los cien córdobas que pagaron por la inscripción.
Me salí del local decepcionado sin inscribirme y cuando me preguntaron si no me inscribiría, les dije que no, que iba a llevar a los lustradores del parque para que se inscribieran en el Colegio, porque era más fácil ser periodista que ser lustrador.
Después de una reunión con los directivos del Colegio y los directivos de la UPN-Matagalpa y a nivel central, se dijo que estos casos se iban a revisar y aquellas personas que no llenaran los requisitos establecidos por la ley no iban a ingresar al Colegio.
Ya animado nuevamente porque se había evitado que estos usurpadores de profesión entraran al Colegio, decidí afiliarme al organismo que debería dignificar la carrera, pero cuando me disponía hacerlo, veo en el nuevo listado de afiliados al Colegio que fue publicado el 18 de agosto tres nombres de personas que no son periodistas pero que ahora ya forman parte del Colegio, por lo que decidí no afiliarme, porque para nada se ha trabajado tanto para dignificar la carrera desde las organizaciones periodísticas que luchan para que sus afiliados se preparen.
La única esperanza que tenemos para dignificar la carrera es que el Congreso Nacional del Colegio ponga en práctica el artículo 11 inciso g de la Ley Creadora del Colegio, que señala que éste puede aprobar o no las inscripciones de nuevos colegiados, previamente aprobados por la junta directiva, o las incorporaciones de personalidades acordadas por la comisión Ad Hoc, tal vez se pueda enderezar la carreta.
Esto no lo hago por mí, porque yo ya estoy en lo que estoy, sino para significación de nuestra carrera, tan pisoteada por paracaidistas que usurpan la profesión, y porque aquellos estudiantes de periodismo, hombres y mujeres que pasan cinco años estudiando Ciencias de la Comunicación en la UCA o Filología y Comunicación en la UNAN o en otras universidades del país donde enseñan periodismo, pero cuando salen de la universidad los puestos están ocupados por estos paracaidistas que no saben nada de periodismo ni se preocupan por estudiar.