Opinión

¿Qué quiere: oraciones, unciones o anatemas?


Edwin Sánchez

Escuché las peroratas incisivas contra el aborto terapéutico. Luego hasta las penas que deben ser aplicadas: recetando, exigiendo, demandando castigo casi de fuego eterno. Por último, la voz, enérgica, femenina, llamaba a no votar por el pasado. “Acuérdense de la noche oscura”, etc.
La misma voz de mujer debió justificar su presencia, en cámaras, en una actividad con un partido político “que ustedes ya saben cuál es”, “que no es de mi preferencia” todo, con tal de buscar la firma contra el aborto terapéutico. “Lo que debe pasar una” por alcanzar tal propósito.
Así que por un lado, hay un discurso contra un artículo de la legislación penal vigente para ser reformado por uno que habla de condena, castigo y prisión que suena a cadena perpetua; luego, “no hay que votar por determinado partido político”.
¿Cuál es el contexto? Una campaña electoral. ¿En qué programa radial se hacía esta diatriba contra el aborto terapéutico? En el espacio matutino del diputado Guillermo Osorno, candidato a diputado por el PLC. ¿La Radio? Ondas de Luz. Otra emisora: Radio Restauración. ¿Pastores?: Roberto Rojas y señora.
El fenómeno de la participación de evangélicos en la política cruza el continente. Otrora considerado una actividad mundana, la política de repente se volvió una de las áreas “espirituales” donde se podía “pastorear” con mayores resultados… Una participación tardía pero a la vez muy antigua, en cuanto a continuar la práctica generalizada de los políticos latinoamericanos: prebendas, influencias, venta al mejor postor…
Y este protagonismo en un mismo paquete: oraciones, unciones, mantas desplegadas en las principales calles a nombre digamos de ficticias comisiones de derechos humanos, programas de televisión en temporadas electorales, anatemas contra el candidato que puntee en las encuestas o que amenace o divida el voto contra el aspirante presidencial preferido, todo en “nombre de Dios y de su Hijo, Jesucristo”.
El columnista del diario La Jornada de México, Carlos Martínez García, dice que en el continente hispano parlante lo que está apareciendo “son ambiciones personales que buscan los espacios partidistas con más posibilidades de obtener prestigio y/o beneficios materiales”.
Cita varios casos: “los políticos han estado dispuestos a negociar apoyos, creyendo, equivocadamente, que los líderes protestantes tienen poder de influir en el voto de los miembros de sus iglesias”.
Aunque hace referencia a México, el retrato parece del álbum latinoamericano: “distintas cúpulas evangélicas no se han resistido a la tentación de “bautizar” a su respectivo candidato, tratando de justificar con lenguaje religioso, y hasta con las llamadas profecías, su compromiso particular con alguno de los aspirantes a la Presidencia”.
El analista considera esa actitud de “chantaje seudo bíblico”, y sostiene que al igual que en la clase político-electoral, “en el interior de los liderazgos evangélicos hay reacomodos y toda clase de saltos”. Tal es el caso de dirigentes evangélicos que van cambiando de adhesión de un partido a otro.
En Nicaragua observamos que una minoría de pastores evangélicos que tratan de venderse como la “voz del pueblo de Dios”, han escogido --ellos hablan de UNGIDO-- candidatos para hacer proselitismo político, disfrazándolo con lenguaje religioso.
Uno de sus ejes principales es la campaña contra el aborto terapéutico. En el caso particular mencionado arriba, todos sabemos que el legislador Osorno se alió al doctor Alemán durante su gobierno. Que por un tiempo lo abandonó, cuando parecía prosperar el proyecto del presidente Bolaños. Luego, retornó a refugiarse no bajo las alas del Espíritu Santo, sino del PLC, y como candidato con grandes posibilidades de ampliar a 15 años su diputación.
Es en su espacio radial, una extensión propagandística del PLC y no del Reino de Dios, desde donde el pastor Rojas y señora hacen causa común contra el tema del aborto terapéutico, atizando el fuego del infierno y las más drásticas penas carcelarias contra las mujeres.
Es la confusión partido-Iglesia, ahora en una retorcida versión seudo evangélica. Y un mensaje demasiado errático: 1.-Piden la firma del ex presidente Ortega contra el aborto terapéutico y proponen hasta 18 años de cárcel. 2.- “No es mi candidato de preferencia y no hay que votar por el pasado, noche oscura, etc”.
Ahora, ¿qué pasó con los llamados de arrepentimiento, de amor, de paz, de que la sangre de Jesús lava los pecados? ¿Desde cuándo a Jesús se le vio en los Evangelios pidiendo penas carcelarias contra la mujer que iba a ser lapidada? ¿Jesús fue al Sanedrín a denunciar que la mujer que le dio el agua en el pozo de Jacob había tenido cinco maridos?
¿Por qué si la “causa” contra el aborto terapéutico en todo caso es clara y diáfana como el día, hay que ir a buscar la firma de la “oscuridad” y “las tinieblas”? Y si la bandera de esa causa es tan noble y no es ondeada aprovechando los vientos electorales, ¿por qué el señor Rojas y la señora Rojas después dicen que no deben votar por el FSLN?