Opinión

En busca de nuevos horizontes


Durante cinco años consecutivos, bajo el esfuerzo de Save the Children Noruega, Unicef, Dos Generaciones y la Facultad de Ciencias de la Comunicación han montado el Postgrado Comunicación y Derechos de la Niñez. Desde que Ramón Meneses se me acercó para que trabajásemos un tema que beneficiara a la niñez y adolescencia nicaragüense, le propuse la creación del Postgrado Comunicación y Derechos de la Niñez, concitando de inmediato el interés de las demás instituciones que vinieron a sumarse a esta iniciativa cuyos logros resultan visibles y se han traducido en un nuevo tratamiento en algunos medios de comunicación, para un sector al que no se le confería el estatuto de sujeto de derechos. Un salto cualitativo que merece ser ahondado y que constituye la premisa bajo la cual fue concebida esta nueva edición del postgrado.
El punto de partida ha sido el de ir revisando y mejorando el pensum de estudios. El eje articulador de este esfuerzo pedagógico ha sido el análisis y estudio del Código de la Niñez y Adolescencia. Un instrumento de avanzada que requiere ser apropiado por los comunicadores nicaragüenses con la intención de mejorar su desempeño ofreciendo otro trato informativo y editorial a problemas que aquejan a la niñez nicaragüense. Cada año hemos venido integrando al plan de estudios nuevos aspectos complementarios que le otorgan más consistencia y una mayor amplitud de miras.
Debido al impacto negativo y a la preocupación creciente por el repunte de la pornografía infantil, la trata de personas, el abuso y comercio sexual fueron añadidos. Para conseguir resultados concretos en el corto plazo, se sumó el tema de las estrategias comunicacionales (análisis del entorno, mapa de fuerzas, marco lógico). Los logros alcanzados son enormes y en diferentes medios, sobre todo en los escritos y televisivos, se perfila una nueva manera de enfocar el tema y de abordar los problemas que impactan de manera negativa en el desarrollo de la niñez nicaragüense.
Una de las características de estos postgrados ha sido que el 60% de los graduados son mujeres. Una sensibilidad especial les hace integrarse a estos estudios. Como se trata de alcanzar nuevas metas, esta quinta reedición tiene el propósito de discutir cuál debe ser el papel que deben desempeñar ante las distintas fuentes informativas, si en verdad se pretende continuar avanzando y depurando el tratamiento recibido por la niñez y adolescencia. Durante estos últimos meses en el monitoreo que hacemos de los medios se ha comprobado que diferentes fuentes informativas violan flagrantemente el Código de la Niñez y Adolescencia. Nos referimos concretamente a la Policía Nacional, al Cuerpo de Bomberos, al Ministerio de Salud y a la Cruz Roja. Sólo así adquiere sentido y una auténtica vigencia su accionar profesional. Su papel de intermediación se torna imprescindible. La violación que hacen del Código puede superarse mediante la intervención inmediata y efectiva de los comunicadores.
No puede continuar trabajándose de forma dispendiosa. Otra manera de terminar con el agravio fue ofrecer becas a quienes realizan la tarea de voceros de estas instituciones. Logramos integrar al Minsa y a la Policía. La Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos no respondieron pese a la oportunidad ofrecida. La oferta les fue hecha. Éste es un salto de calidad que queremos dar esta vez. Los graduados en estos cursos deben ejercer su función de una manera más integral, evitando el facilismo y la displicencia. Conviene al país integrar a los miembros de las instituciones aludidas para que a través de una formación rigurosa no continúen violentando ni victimizando aún más a la niñez.
Esperamos también que persistan en su tarea de persuadir a dueños y editores de medios sobre la importancia de mantener abierta la agenda a los temas vinculados con la niñez, pero desde una perspectiva más amplia. En algunos medios escritos ya comienzan a aparecer reportajes y análisis amplios y concienzudos que abordan de una manera distinta los temas referidos a la niñez. Sería oportuno que esta línea de trabajo se profundice. Es deseable que este quinto postgrado sirva para animar a las 127 personas que han aprobado estos cursos para que funden su propia asociación de comunicadores. Todas las instituciones que impulsamos estos postgrados estamos dispuestas a apoyarles. Las demostraciones de firmeza con que han asumido su trabajo permiten crear fácilmente la Asociación de Comunicadores por la Niñez Nicaragüense.
La otra propuesta es la creación de premios nacionales anuales para los mejores trabajos que aparezcan en los medios. Éste sería el mejor estímulo que podrían recibir quienes se esmeran por dignificar y deparar una situación más humana para un sector que padece en carne propia todos los rigores y falta de sensibilidad acerca de su futuro inmediato. Nos comprometemos a abocarnos a esta tarea. Sin embargo, son ustedes quienes tienen la última palabra.