Opinión

Sobre las elecciones, presunciones, declaraciones y temores


Los procesos electorales nicaragüenses siempre han estado caracterizados por tensiones, acusaciones recíprocas, insultos y una alta polarización, llegando a niveles extremos, tanto en el período pre y post-electoral. Probablemente todo esto es parte de nuestra incipiente democracia y de los rencores acumulados durante décadas. Porque en otros países las elecciones transcurren como un día más, en que si llueve, llueve, y si no también.
Pero en medio de todos estos ánimos negativos, desaciertos y tropiezos, ha predominado un espíritu generalizado de consolidar la democracia, no por parte de los políticos, pero sí de la población. En honor a la verdad las elecciones de 1984 y de 1990 bajo un gobierno revolucionario (sandinista) fueron hasta hoy las mejor organizadas y transparentes que se han dado en nuestro proceso democrático. Las elecciones de 1996 estuvieron caracterizadas por una serie de irregularidades, durante ese período gobernaba doña Violeta Barrios de Chamorro y era presidenta del CSE la Dra. Rosa Marina Zelaya, afín al MRS, partido que fundó el escritor Sergio Ramírez Mercado. La Alianza Liberal pregonó a los cuatro vientos que se estaba fraguando un fraude. La Alianza Liberal, que llevaba como candidato presidencial al Dr. Arnoldo Alemán, salió victoriosa de esa contienda electoral; el FSLN reconoció, a pesar de las irregularidades, el triunfo de los liberales.
En las elecciones de 2001, en que salió victorioso el Ing. Enrique Bolaños con el 53.34% de los votos, igualmente fueron aceptados los resultados por el FSLN y sus aliados, que obtuvieron el 42.2% de los votos. Daniel Ortega y el Ing. Agustín Jarquín felicitaron dignamente al candidato triunfador. El CSE ya estaba compuesto por el Sr. Roberto Rivas y los respectivos magistrados de tendencia sandinista y liberal. Las recién pasadas elecciones del Caribe, que fueron inicialmente desprestigiadas por el PLC, nuevamente hablando de un supuesto fraude, éstos fueron favorecidos por los resultados. El MRS y el ALN fueron los verdaderos perdedores. Herty Lewites (q.e.p.d) reconoció su derrota. EL CSE estaba compuesto por Rivas y magistrados de los partidos mayoritarios. Así que las declaraciones del escritor Sergio Ramírez son irresponsables, inconsistentes y antipatrióticas. Mientras la mayoría de nuestro pueblo está avocado a vivir su quinta fiesta cívica para elegir a sus futuros gobernantes y diputados, el mencionado escritor declara en Sevilla, España, Berlín, Alemania y San José, Costa Rica, y pregona ruidosamente que se está fraguando un fraude a gran magnitud. Y ayer casualmente declara, casi al unísono con el embajador Paul Trivelli, que él considera que viene una segunda vuelta. Por un lado habla de fraude y por el otro “que la segunda vuelta es inevitable”. O sea, el fraude va a permitir la segunda vuelta, y la segunda vuelta va a legitimar el mismo.
En vez de convertirse en augureros de negros nubarrones, en vez de desprestigiar unas elecciones en las que no se ha contabilizado ni el primer voto, deberían de llamar a la población a votar para que la abstención no sea la ganadora en estos comicios electorales por venir. Debieran de llamar a Nicaragua a celebrar una fiesta cívica más en paz y tranquilidad. En vez de pronosticar corazonadas infundadas, debiéramos de enviarle un mensaje al mundo de que los nicaragüenses estamos volcados por garantizar unas elecciones libres, soberanas y transparentes. Dora María Téllez, Presidenta del MRS, en declaraciones dadas en octubre de 2004, decía: «Un gran objetivo político es des-dramatizar las elecciones». Continúa diciendo: «Porque en Nicaragua nadie pierde una elección, a todo el mundo se la roban. Sea en el caso de Miss Matagalpa o Miss Nicaragua, ya sea en el caso de la Alcaldía o la Presidencia. Todavía no ha existido un nicaragüense que haya perdido una elección». Hasta ahí la cita.
Ahora si concluimos que las elecciones pasadas han sido un fraude y que las próximas van a ser también un fraude, tendríamos también que concluir que el Sr. Sergio Ramírez es desde el punto de vista histórico un fraude político, porque él fue elegido por ese mismo pueblo como Vicepresidente en las elecciones de 1984 y fue desaprobado como candidato a la Presidencia por el MRS por ese mismo pueblo, otorgándole al MRS apenas el 7.7% de los votos totales en 1996.

El autor es médico.