Opinión

El aborto terapéutico debe mantenerse


Embarazo es sinónimo de estorbo, un estado de impedimento, obstáculo, molestia, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. No es la palabra idónea para designar el estado de una mujer que está realizando la obra creadora más hermosa de su vida. Es la formación de una nueva criatura con la que establecemos una relación que perdurará toda la vida, que puede ser de tipo simbiótica (posesiva, dependiente) o ambivalente (desafectiva, distante).
Ya adultos, inconformes, vamos a tratar de cambiar el patrón de relación madre hijo, por Ej. si mi madre fue posesiva, yo trataré de formar hijos independientes, o bien si tuve una madre lejana, voy a querer cuidar a mi hijo personalmente, celosa, posesiva.
La Dra. Marie Langer (austríaca-argentina), psicoanalista que amó mucho a Nicaragua, estudió que el instinto antimaterno es un mecanismo de defensa: frente a los riesgos del embarazo se producen impulsos destructivos hacia el hijo. También se da la gratificación, el matriarcado, ver la maternidad es un medio de aseguramiento, una forma de “poder uterino”.
El embarazo es un evento productor de estrés y considerando lo enferma que está la población, enfermas renales, diabetes, cáncer, trastornos circulatorios, el alcoholismo y tabaquismo en las mujeres, constituyen un alto riesgo obstétrico. Los hombres evaden responsabilidades, no enfrentan su paternidad aduciendo causas económicas, y la sociedad mira a la mujer preñada con lástima e incomodidad y avergüenza a la madre soltera. Sin embargo, nuestra tasa de fecundidad es la más alta de América Latina, se dice que es indicador de subdesarrollo, entre más hijos tengo, más pobreza. Se invirtió el concepto social de poder, en el cual tener muchos hijos era indicador de prosperidad, más labradores en la huerta.
Una mujer puérpera me manifestó impulsos agresivos hacia su bebé, especialmente al oír el llanto de la criatura. Ella participó hace ocho años en un taller de educación en salud sexual y reproductiva, donde utilizaron una muñeca que lloraba sin parar. Los jóvenes debían llevársela a su casa, era desesperante oír ese llanto; esta convivencia creó un condicionamiento antimaterno, una inducción neurótica, que ameritó tratamiento psicológico. Las campañas para el control de la natalidad conducen al rechazo al embarazo, debilitando el impulso materno y paterno, no así el instinto reproductivo, que es uno de los instintos primitivos. Todos fuimos bebés indefensos y tenemos en nuestro inconsciente reprimidos los recuerdos de los malos tratos que recibimos; cuando golpeamos o atemorizamos a nuestros hijos, en nosotros está actuando ese niño vengativo que todos llevamos dentro.
¿Cómo termina un embarazo? Están las siguientes posibilidades: 1) Aborto u óbito (en ambos casos muerte del feto. 2) Parto prematuro. 3) Parto normal. 4) Cesárea a término o pretérmino para interrumpir el embarazo por complicaciones médicas para la madre o para el bebé. En los hospitales públicos más del 40% de los embarazos terminan en cesárea, y si es hospital privado puede llegar hasta un 90%.
La maternidad es un aprendizaje cultural, aprendemos de nuestra madre; si la relación con mi madre es muy conflictiva, tendré más rechazo al embarazo. Si yo nací por cesárea, voy a querer que me hagan también cesárea. Llegado el término del embarazo, las alteraciones hormonales, la pérdida de sangre, las infecciones, la desnutrición, el agotamiento, la falta de apoyo social y otras complicaciones, ya frente a nuestro hijo al que tuvimos dudas de traer al mundo, aflora la depresión postparto. Hemos conocido de madres que matan a sus hijos recién nacidos, otras que los regalan o los dejan en un basurero; éstas son conductas patológicas que se incrementan en las sociedades deshumanizadas, donde la miseria material está acorde con la miseria moral. También ocurre el suicidio de adolescentes embarazadas inclusive en los países donde el aborto es legal.
Cuando hablo de enfermedad mental, mi intención es reflexionar sobre las causas de la enfermedad mental, y que trabajemos en la prevención otorgando subsidios, apoyo económico a las madres para que los hijos puedan nacer, para que el embarazo no sea una cruz donde tiene que entregar su vida ninguna mujer, para que se dicten leyes que protejan la vida.
Por qué insistir en castigar al médico, si en el Código Penal ya está incluido el delito por mala práctica médica; cuando se comprueba que actuamos con negligencia o mala intención, tenemos que rendir cuentas y ser suspendidos de la licencia profesional. Además, en Nicaragua el aborto es ilegal, sin embargo, no se denuncia por respeto a que tenemos a la vida privada, por el humanismo que caracteriza a nuestra sociedad.
Los abortos terapéuticos, la obligación del Estado de brindar al embarazo de alto riesgo la garantía constitucional, tampoco se está cumpliendo, no hay comités constituidos de aborto terapéutico desde hace 15 años, y la familia nicaragüense está recurriendo a buscar salud en el sistema privado. Un aborto terapéutico es un acto médico al que se llega por la experiencia acumulada en el ejercicio profesional, y por tratarse de una difícil decisión, se trabaja en equipo (3 facultativos) y debe contar con el consentimiento de la mujer, para modificar esta ley se debe consultar al gremio médico.
Trabajé junto con la Sociedad de Ginecología y Obstetricia y otras especialidades médicas las patologías que los Psiquiatras, a nuestro juicio, consideramos son indicación de interrupción del embarazo. En mis 30 años de ejercicio de la medicina y 25 en el campo de la salud mental, he acompañado a mis pacientes en este trance a fin de prevenir secuelas, daños psicológicos que puede generar el acto de abortar, por el sentimiento de pérdida, que es igual que la culpa, frente a una incapacidad maternal. El embarazo no deseado es productor de endotoxinas, y se deben tomar en cuenta las siguientes condiciones de una mujer:

T Incapacidad bio-psico-social para la maternidad
T Inmadurez psicológica
T Trastorno de la personalidad
T Enfermedad mental

Todas las relaciones sexuales forzadas, bajo engaño, coacción, uso de poder y fuerza, en las que resulte un embarazo, constituyen agresiones psíquicas, precursoras de la enfermedad mental. Los hijos que nacen de relaciones prohibidas, producto del incesto, hijos de sacerdotes que el derecho canónico no les permite reconocerlos y darles el apellido, son barreras sociales que impiden a las personas integrarse, condenadas a la marginación social, difícilmente se va a formar el Súper Yo protector, que garantiza la sujeción a la ley.
Penalizar el aborto terapéutico es un atentado contra el ejercicio de la medicina, el acto médico se ve intervenido y nos inmoviliza ante la necesidad de actuar conforme a nuestra capacidad profesional, a la responsabilidad social y al humanismo propio de nuestra carrera. El 26 de octubre, Día del Médico, no es la mejor ocasión para que la Asamblea Nacional lesione nuestros derechos; es un día para garantizar el derecho a la salud, para asignarle más presupuesto a la salud, así como a la educación. Las enfermedades producto de la cultura pueden evitarse fortaleciendo la educación, para que seamos menos proclives a conductas de riesgo.

Psiquiatra.