Opinión

Hay que saber seleccionar


Hoy los activistas políticos compiten con los limosneros en los semáforos y rotondas por la “clientela”. Los primeros quieren conquistar las conciencias y los votos para llevar a sus líderes y predestinados al poder. Los segundos luchan por conseguir unas cuantas monedas todos los días para llevar comida a su “cacharpa” de chavalos, los cuales se incrementarán por las próximas leyes “talibanas”.
Todas las mañanas amanecen las imágenes y rótulos más altos que los de sus oponentes en todos los postes eléctricos, telefónicos y cables de televisión. Muchos rostros de los candidatos quedan colgados de los postes por el accionar del viento, como queriendo insinuarnos algo. Parece una competencia de palo lucio, en donde el que sube a lo más alto conquistará el cielo para hacer su agosto.
Millonadas se han gastado en estos pocos días, y más se van a gastar en la elaboración de afiches y propaganda de rostros conocidos y otros célebres desconocidos. Lo más triste es que al final del circo todos los gastos de los industriales de la política saldrán de los bolsillos de los más pobres, pues hay que reembolsárselos, según su ley.
La mayoría de los candidatos en la propaganda impresa, radial y televisiva de todos los días parecen vendedores del “Oriental” o de algún mercado “persa” en donde ofrecen el cielo, la tierra y un montón de ilusiones más, con ipegüe, rebaja y todo.
El traje no hace al monje, señala un refrán popular. Pero la pluma sí hace al gallo... aunque sea feo y, sobre todo, si es gallo limpio. Sin embargo, mi amigo, el poeta Juan Chow, asegura: “Si no lo hubieran mandado a mentir tres veces (a Pedro), otro gallo nos cantara”. La verdad es que todo cambia, y más ahora en las campañas políticas, cuando ya no sabemos quién es el obispo, el pastor o el político. Menos aún con tantos tránsfugas en acción.
“El amor de Daniel… es un amor iluminado”, dijo en televisión doña Rosario Murillo, mientras en otras imágenes difundían su recorrido por el pobre barrio 380 (antes Vietnam) sobre su flamante Mercedes Benz. “Votá en la casilla UNO, si no querés que vuelva la guerra y el Servicio Militar”, amenazan los que no tiraron ni un tiro en defensa propia. “Yo soy la solución”, dice alguien. “Les ofrezco más y mejores trabajos”, afirma otro. La verdad es que, gracias a los políticos, después de 500 años los nicaragüenses seguimos en la misma historia, empobrecidos y miserables.
Pero, porque los “industriales de la política” son como las gallinas --que suben a lo más alto de los palos y cagan a las de abajo--, hay que saber apostar en el próximo torneo del 5 de noviembre. Hay que apostar por los gallos y gallinas del mejor cuartel, para que la pollada que entre al redondel de la Asamblea Nacional sean los mejores. Hay que votar por los que sean pluma pegada y, sobre todo, gallos y gallinas limpias, que no tengan las alas, cola, pico y patas llenas de cuita; pues es en esa cancha donde demostrarán… de qué casta están hechos.
También sepan escoger su padrote en este torneo del 5 de noviembre; que tenga más cualidades que defectos, que tenga buena espiga, que sea de fino canto, que sea gallo con buenas proporciones, que tenga buena pluma, que defienda su gallinero por igual, que pinte bien, que sea bueno de defensa, que no sea mentiroso, que no maltrate a sus pollos, que sea inteligente y, sobre todo, que sea GALLO LIMPIO.

Masatepe, 12 de octubre de 2006