Opinión

Con la literatura en la sangre


Los diccionarios le traen a Rhina Toruño-Haensly gratos recuerdos de su padre.
Cuando ella era niña y no sabía cómo deletrear una palabra, Juan Felipe Toruño le decía a su hija: “Ahí están los diccionarios”, lo cual, recuerda jocosamente la catedrática, la hacía que se muriera de cólera.
Varios años más tarde, en nuevas ediciones de muchos diccionarios, apareció el nombre de su padre como uno de los más influyentes escritores en la literatura latinoamericana.
Este laureado hombre, nacido en Nicaragua en 1898, radicado y fallecido en 1980 en El Salvador, es el autor de 26 libros entre los cuales destacan ocho poemarios, dos novelas y muchas colecciones de ensayos, dijo Toruño-Haensly, profesora de Español en la Universidad de Texas del Permian Basin.
Y para celebrar los tantos logros de su padre, Toruño-Haensly ha coeditado junto con Ardis L. Nelson el libro “Juan Felipe Toruño en dos mundos: Análisis crítico de sus obras”, publicado por la editorial Cambiridge BrickHouse, que incluye 22 ensayos analíticos de las obras del nicaragüense.
El trabajo de Juan Felipe Toruño contribuyó mucho a la creación de un lenguaje literario centroamericano, según John Lipski, profesor de Español y Lingüística en la Universidad Estatal de Pensilvania, dijo Toruño-Haensly.
“Me he sentido muy satisfecha y quisiera que él estuviera vivo para que pudiera ver lo extraordinario que es que tantos escritores han podido comprender su poesía y narrativa”, afirmó Toruño-Haensly.
Toruño-Haensly añadió que varias instituciones contribuyeron para que las investigaciones para el libro se llevaran a cabo en Nicaragua, incluyendo la fundación Kathlyn Cosper Dunagan, una persona anónima que apoya las investigaciones de los profesores de UTPB y el Dr. J. Tillapaugh, asistente del vicepresidente de los proyectos de investigación.
Entre los ensayistas se encuentran poetas y académicos de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, aseveró.
El libro cubre una amplia variedad literaria, dijo Nelson, agregando que quería que Toruño recibiera el reconocimiento que se merece.
“Siento mucho respeto por sus obras. Ha sido un proyecto muy importante y emotivo para las dos”, expresó Nelson. “En particular, me fascinan sus creencias esotéricas”.
Nelson contribuyó tres ensayos al proyecto. William O. Deaver Jr., profesor de Español en la Universidad Armstrong Atlantic State en Savannah, Georgia, también escribió un ensayo para el libro.
“Fue una oportunidad placentera e inesperada contribuir con un artículo… especialmente ya que el autor fomentó las letras hispanas no sólo como editor, sino como productor de obras creativas y críticas que tienen tanta validez hoy en día como en su época”, dijo Deaver.
El proyecto, dijo Toruño-Haensly, nació al organizar un congreso internacional en 1998 en El Salvador para celebrar el centenario del nacimiento de su padre. Allí muchos escritores de distintas partes del mundo acudieron al llamado, y un año después Toruño-Haensly pensó en escribir el libro con los ensayos.
“Él sobre todo fue promotor de generaciones de escritores”, aseguró. “Todos éstos que tuvieron influencias vinieron al congreso y presentaron ensayos”.
La mayor parte del trabajo para el libro se concentró en los últimos dos años antes de su publicación el 4 de agosto de 2006, dijo Toruño-Haensly.
Ella misma contribuye con dos ensayos, además de haber escrito la introducción, en la que también incluye anécdotas de la vida familiar de su padre.
Una de ellas contiene la ocasión en que Toruño-Haensly se fue a estudiar a Bélgica y se quejaba con su padre del clima y la gente. Él le contestó: “Hija, en tus manos tienes tu destino. Si tú quieres te conviertes en turista o regresas con tu postgrado”, recordó.
“Era muy exigente. Él nos decía que la educación era la ventana para el progreso”, dijo.
Tal consejo no fue en vano; el escritor es padre de un médico, un ingeniero, un contador, un catedrático de Medicina con doctorado en química, una propietaria de agencia de viajes y de Toruño-Haensly, quien con éste ha publicado cuatro libros, incluyendo uno con dos ediciones, y cuenta con dos doctorados.
“Nos decía: ‘Tú puedes hacer lo que quieres; en tus manos está tu destino’”, dijo la profesora. “Yo creo en Dios y tengo una voluntad fuerte, pero también por él yo he querido hacer de mi vida lo que he yo querido”.