Opinión

El mercadeo político del Estado mendigo


Escribía en un artículo anterior que en la coyuntura electoral la derecha levanta como bandera de desarrollo las mismas ideas fijas que la oligarquía ha defendido en los 16 años de neoliberalismo. La formulita: apertura comercial, inversión extranjera, créditos y ayuda externa, y privatizaciones; ésta se consolida como obligación legal con la firma del TLC con EU.
Estas ideas, inventadas por los dominadores para eternizar la dominación, son las que subyacen detrás del discurso político de los partidos de derecha. Pero no sólo detrás de las formaciones que abiertamente se declaran de derecha (ALN y PLC), sino también del discurso de Edmundo Jarquín, quien es candidato de una alianza que se bautiza de izquierda, el MRS. Jarquín asume las premisas del discurso neoliberal y de la concepción oligárquica del desarrollo (lo único que lo distancia de la oligarquía es su tímida defensa del aborto terapéutico). Es más, se vende como el más capacitado, por sus relaciones con la banca imperial, para seguir gestionando créditos y donaciones. Alguna gente del MRS que parece inteligente esgrime: “Los conectes de Mundo nos van a permitir el ingreso de nuevos recursos para solucionar nuestros problemas”.
¿Qué significa este tipo de mercadeo político?
Seguir profundizando más de lo mismo que se ha hecho durante los últimos 16 años. Si en algo han tenido éxito los gobiernos neoliberales (Chamorro, Alemán y Bolaños) ha sido en la construcción de un Estado mendigo. En los últimos años Nicaragua ha tenido un ingreso promedio de 500 millones de dólares anuales, entre créditos y donaciones condicionados, y éste cubre el 80 % del presupuesto de inversiones públicas. A raíz de un trabajo como consultor externo, pude ver de cerca el funcionamiento del aparato del Estado mendigo durante la era Bolaños. Allí nadie piensa ni le interesa pensar en desarrollo. Existe un cuerpo de burócratas que transmite órdenes del FMI, el Banco Mundial, el BID y la Unión Europea, y otro cuerpo de burócratas que se dedica a la formulación de proyectos para obtener más créditos y donaciones condicionados. Existe una correlación directa entre los inmorales megasalarios de esta burocracia y su eficacia para apuntalar las funciones de un Estado mendigo que ha perdido toda capacidad para diseñar e impulsar un desarrollo endógeno.
La construcción exitosa del Estado mendigo ha resultado catastrófica para la vida de nuestro pueblo. Algunos datos ilustrativos. En 1990 Nicaragua ocupaba entre todos los países del mundo la posición 60 en la clasificación del PNUD, según el Índice de Desarrollo Humano (IDH); su posición era mejor que la de los otros países de Centroamérica, con excepción de Costa Rica. En 2004 Nicaragua había caído a la posición 118 de la misma clasificación del PNUD, y en Centroamérica sólo Guatemala ocupaba una posición más baja. En el peor período de los 80, después del ajuste del 88, la tasa de subocupación de la fuerza de trabajo llegó al 45 % de la PEA (antes del ajuste del 88, esta tasa era del 26.6 % de la PEA); hoy la tasa de subocupación de la fuerza de trabajo ronda el 69.3 % de la PEA. Estudios serios hechos en Costa Rica señalan que de los 90 hasta hoy cerca de 500 mil nicaragüenses se han afincado como migrantes permanentes, y que cerca de 200 mil nicaragüenses son migrantes fluctuantes. En el mismo período, cerca de 300 mil nicaragüenses han migrado hacia USA, El Salvador y Europa; es decir, que el neoliberalismo ha expulsado, por hambre, a cerca de un millón de nicas, esa diáspora de paisanos despreciados que deambulan por el mundo (un antiguo sueño de Edmundo Jarquín que se hizo realidad). Un fenómeno así nunca había acontecido en nuestra historia. En la década de los 80 entre migrantes formales (la mayoría por razones políticas) y desplazados por la guerra de agresión de EU dejaron el país unos 250 mil nicaragüenses. La guerra popular contra la dinastía Somoza, en los años 78 y 79, provocó un desplazamiento masivo hacia Costa Rica y Honduras, que se calculó en 70 mil personas.
La concentración de la riqueza ha sido un proceso brutal: mientras el 20 % de la población más pobre consume el 5 % de la riqueza, el 20 % más rico se apropia del 50 % de esta riqueza. La Cepal señala que el índice de pobreza alcanza el 69.3% de la población, un dato bastante confiable. Datos del gobierno, que responden a las triquiñuelas del Banco Mundial para manipular la información, afirman que entre 1993 y 2001 la pobreza se redujo en 4.5 puntos porcentuales; estos datos son truculentos porque suponen que durante ese período la población de Nicaragua no creció; en realidad, los mismos datos gubernamentales demuestran que la pobreza en términos absolutos, es decir el número de pobres, creció durante el período en 280 mil 900 personas. Además, cabe aclarar que el gobierno y detrás el Banco Mundial no usan un método riguroso para medir la pobreza, como el de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI); usan un método diseñado para esconder la pobreza, que es el del Índice de Consumo. El salario real se ha deteriorado drásticamente, solamente de 1966 hasta hoy ha disminuido en cerca del 36 %.
¿Y el crecimiento? Los tecnócratas neoliberales siempre se olvidan de la gente. Cuando hablan de crecimiento usando un indicador como el PIB (ya de por sí defectuoso para medir el crecimiento), nunca lo relacionan con el crecimiento de la población, nunca o casi nunca hablan del PIB/per cápita. Durante los 15 años neoliberales sobre los que existe información, si consideramos que el crecimiento de la población ha estado cerca del 3 % anual, el crecimiento del PIB/per cápita ha sido casi inexistente. En el decenio 1991- 2000, el PIB/per cápita creció apenas un 0.64 % como promedio anual; y en el quinquenio 2001- 2005, el PIB/per cápita apenas creció un 0.3 % como promedio anual. Lo que sí ha crecido en magnitudes escandalosas es el déficit comercial, y seguirá creciendo si no se para el TLC con USA; este déficit es resultado del abismal desequilibrio entre importaciones y exportaciones que el modelo de producción impuesto no es capaz de saldar, y hace depender la economía de las remesas de los migrantes (cerca de 900 millones de dólares anuales), y del círculo ciego de los créditos y las donaciones condicionados (cerca de 500 millones de dólares anuales).
El mercadeo político de Edmundo Jarquín apunta a ahondar en el círculo infernal de esta catástrofe; es la propuesta de seguir jugando infinitamente en el estadio de un país pobre altamente endeudado... hasta la próxima condonación. El mito de Sísifo.