Opinión

Foro de lectores


Candidatos a diputados:
monos sin dueño
Muy extraño resulta que los candidatos a diputados (suplentes y/o propietarios), particularmente de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), estén ahora con cuitas de: “Me cambio, me quedo, o me voy, o me vengo”. ¿Qué les pasa mis nicoyas?
No creo que por “convicción” hayan regresado al buitrerío de los caudillos (de los partidos “nosesabequéson”), porque al final, ¿para qué abandonaron sus filas? ¿No les ofrecían lo suficiente? ¿Les dio miedo? No quiero ser mal educado, pero creo que con esta última interrogante me he contestado.
En realidad son “monos sin dueño” que andan buscando el mejor circo donde hacer piruetas y les den un par de monedas más. Me atrevo a decirlo por dos simples razones: 1) Si les pregunto por qué lo hicieron, ellos me contestarán: “Por el bien de Nicaragua” (respuesta muy novedosa). 2) Si me piden prueba de lo que afirmo en este artículo, no las encontraría por que ¡son tan escasas!; si les presento fotos de la prensa me dirán que son fotomontajes; si les enseño los reportajes televisivos, me dirán que son “videoengaños”.
Espero que estas elecciones las gane el mejor candidato y no el mejor cambista, porque al final los jodidos y (raramente) beneficiados somos nosotros.
Maycols Alcino Lovo Salgado
Estudiante de Agronegocios
Carta a Michelle Najlis
No es una crítica a su valiente y consecuente persona si aduzco un comentario opuesto a su apreciación sobre Josef Ratzinger. Al contrario, quisiera que su afán de buena voluntad tenga razón.
Soy oriundo del mismo país de Ratzinger. Es más, era en la misma región --la Baviera sureña, alrededor de Ratisbona y Munich-- donde ocupábamos nuestras posiciones políticas de lucha en la misma época, los años 70 y principio de los ochenta –-en estratos opuestos, se entiende. Él en la elite reaccionaria, nosotros abajo en empresas y sindicatos.
Era una época agitada allá y la izquierda, en la cual yo milité, intentaba desesperadamente y con vigor impedir la restauración de los valores que habían llevado al abismo de dos guerras mundiales a este hermoso país, con una elite retrógrada muy sui generis. No prestábamos demasiada atención a la Iglesia Católica, pero Ratzinger sí, éste siempre nos chocó notoriamente. Donde se trataba de atropellar a los derechos de la juventud y de las mujeres estaba Ratzinger. Lo conocimos como un sobreviviente permanente y testarudo, literalmente, de los tiempos de las cruzadas y de la inquisición, y solamente conocía una sola dirección de marcha: atrás. Él era una sola provocación para cualquier humano medianamente demócrata. Ya era íntima la enemistad –-nos conocíamos: nosotros a él y él a nosotros.
Escuchando a Ratzinger hablar así del Islam –-éste es el Ratzinger que conocía yo--, temo que esto no es un desliz. Temo que esto es una provocación muy intencionada. Lo conocimos como un viejo cruzado testarudo con sueños peligrosos. Como usted dice con otras palabras: de estúpido no tiene nada. El problema de él no es que era miembro de la Juventud Hitleriana antes de 1945, sino que lo era después.
Realmente quisiera que la apreciación de buena voluntad de usted sea la correcta y no la mía.
Con saludos fraternos y sincero respeto.
Ulrich Schliz
Documento de Sandino
Conversando con algunos nicas residentes aquí, en Alemania, obtuve la confirmación a mi percepción personal en el sentido de que EL NUEVO DIARIO cada día va aumentando su calidad y su prestigio, dejando ya muy atrás a otro rotativo de mayor antigüedad, pero que en los últimos tiempos ha tomado posiciones políticas excesivamente partidistas, lo que algunos consideran como “descarado”. En este sentido se me ocurre la idea de sugerirles a ustedes que, si fuese posible, publicasen varias veces, en diferentes días, una fotocopia del original del “Acuerdo sobre los traidores de la patria” del 14 de noviembre de 1927 firmado por Sandino. De no ser posible una fotocopia, por lo menos una transcripción de la misma.
E. Arturo Castro Frenzel
Berlín
Indignante
¡Qué difícil es ser mujer en este país! Sólo aquellas que estamos en este barco podemos sentir la indignación y la impotencia ante una sociedad política mayoritariamente masculina que decide sobre nuestras vidas. Quisiera reflexionar sobre tres supuestos falsos e irrespetuosos de esta cruzada antiaborto:
Primero: las mujeres tienen como deporte preferido abortar y es su principal método anticonceptivo.
Segundo: los médicos son asesinos en potencia que no discriminan entre un caso médico y un caso moral.
Tercero: es más importante la probabilidad de una vida que la certeza de una vida cuando esta última es de una mujer.
¿Por qué no protestamos por la violencia contra las mujeres? ¿Por qué no protestamos por las violaciones contra los niños? Porque los autores son mayoritariamente hombres en el primer caso y curas en el segundo caso.
¡Yo reivindico mi derecho a la vida! ¡Yo reivindico el derecho a la vida de mi hija!
No somos asesinas, los médicos no son asesinos. Necesitamos la legalidad de un procedimiento médico que salve vidas, no que asesine mujeres en nombre de Dios.
Claudia Pineda
Socióloga
Mi primer año en EL NUEVO DIARIO
Hace un año empecé a enviar artículos de opinión a EL NUEVO DIARIO, que por cierto no leía con mucha frecuencia por no considerar a este medio noticioso como un órgano comunicador social de amplio contenido. ¡Qué terrible equivocación! A pesar de los malos augurios que “alguien” me haya deseado, confieso que me encuentro muy a gusto escribiendo en este diario. Que realmente es nuevo y cuyas páginas de opinión contienen artículos de personas de altos kilates del mundo literario e intelectual de nuestro país.
Me siento muy complacido con el grado de aceptación que he tenido --gracias a Dios--, y agradezco a los lectores los correos electrónicos recibidos, con la seguridad de haber contestado todos. Incluyendo uno que otro salido de tono admitiendo que me molesté muchísimo, especialmente el de un señor de apellido Gutiérrez que en 15 líneas me dirigió unos 20 o más verbos conjugados en presente del indicativo, pretérito imperfecto y hasta pluscuamperfecto.
A mis lectores les prometo continuar con la misma línea. Que a decir verdad es parte de mi formación familiar, escolar, universitaria y de esa otra universidad tan sabia como el Alma Mater: la calle.
Gracias a este diario de los nicaragüenses, cuyo prestigio para mí es muy sólido, he aprendido a apreciar a esos amigos de la izquierda criolla, a esos señores que expresan su abierta oposición a lo que mal llaman el neoliberalismo, y a quienes les he dedicado también mis argumentaciones y expuesto mi opinión de hombre de derecha.
Difícil es admitir nuestros errores. Es posible que en algunas formas de interpretar mi pensamiento político pueda estar errado. Sin embargo, apelo a la buena fe que al expresarlo he practicado. Como alguien me decía: Esa es tu verdad. No obstante ser la verdad una e indivisible, también lo es todo, depende del color del cristal con que hayamos enfocado las cosas.
Para no aburrir a mis apreciados y muy queridos lectores, les doy gracias por sus palabras de ánimo y simpatía hacia mi persona, y en especial a todos los que me comentaron vía internet escribiendo directamente a EL NUEVO DIARIO y no a mi correo: Tomo muy en cuenta sus críticas.
Alfonso E. Castellón Ayón
acastell46@yahoo.com
Contra los abortistas
Debido a las declaraciones del candidato a la Presidencia por el MRS, Edmundo Jarquín, se ha levantado la polémica de sectores como los “ONG abortistas” y sectores religiosos y humanísticos, pues la Iglesia Católica siempre ha defendido al no nacido y a la ley natural.
En el caso del aborto terapéutico, que es al que se refirió el candidato, se debe luchar médicamente por la vida de madre y niño, pero debido a cosas del destino uno se salva y otro muere, y a veces los dos mueren, esto sólo está en manos de Dios y no de nosotros.
La patraña de grupos organizados que promulgan el aborto es parte de “la cultura de la muerte” en la que vivimos; grupos que promueven los anticonceptivos y sobre todo el preservativo para evitar la vida, pero ésta no puede ser evitada, la vida siempre nacerá.
Al no nacido se trata como un “producto”, un “feto”, pero realmente es un niño, pues la misma ciencia acredita que apenas se da la unión del óvulo y el espermatozoide, la vida ya está allí, y la religión católica considera que el alma dada por Dios está ya presente en el niño, que nueve meses después va ha ser dado a luz por su madre, ¿y cómo poder matar la vida que viene de Dios?
Todas las personas que practiquen y grupos que promuevan el asesinato a través de medios abortivos o sean cómplices de este hecho están excomulgados de inmediato por el catolicismo, pues éste es un pecado mortal con materia grave contra el Espíritu Santo dador de la vida. Por lo tanto sólo un obispo puede perdonar o no perdonar este pecado tras previa confesión y arrepentimiento sincero; es difícil erradicar esto debido a las estructuras del pecado, difícil, pero no imposible.
Lenín Cárdenas
Filósofo y teólogo
lenin_car@yahoo.es