Opinión

Aborto terapéutico


La Iglesia Católica y la iglesia evangélica realizaron una marcha en conjunto, el día 6 del corriente, por la vida y en contra del aborto terapéutico. ¿Es posible que partidos políticos estén involucrados con ambas iglesias para su misión propagandística? A como están las cosas no sería raro pensar así. Todo ser humano en condiciones normales evidentemente opta en favor de la vida, solamente un desquiciado mental tomaría el rumbo de la muerte. La forma en que se desplegaba la manifestación parecía más una concentración política que religiosa. Los representantes de las dos iglesias exigían a la Asamblea Nacional penalizar el aborto terapéutico sin señalamientos especiales, más que la acción terapéutica del aborto; me pregunto, ¿en dónde queda la ciencia médica nicaragüense al respecto?
Las organizaciones religiosas con sus jerarquías, dogmas de fe y creencias están muy alejadas de la ciencia médica para realizar estos señalamientos y pasar por encima de ellos; la verdad no es permanente y eterna; la verdad es siempre nueva y absoluta, si se repite deja de ser verdad. No se puede hacer alharaca sobre la hipótesis susceptible de ser desmentida por la experiencia de la ciencia médica terapéutica; no se puede imponer silencio por una situación estática en creencias y dogmas de fe... por eso es que la ciencia ha dejado muy atrás a la religión. Toda creencia entra a la mente irracionalmente, ya lo decía Santo Tomás de Aquino: “La fe sin razonamiento es una fe efímera, una fe muerta”.
Los llamados a hacer un pronunciamiento a tan complejo problema son los médicos terapeutas. Sería importante y determinante que una comisión médica de notables se manifestara al respecto; sólo así se podrían deslindar los casos en que prioritariamente se respete la vida del embrión, del feto, como la de la madre. Los médicos son los únicos que pueden dar una explicación científicamente contundente del proceso en cuestión.
Las obras de Dios están creadas para el pensamiento científico y la inteligencia espiritual. La mente científica pura es una expresión de la inteligencia espiritual. La vida de todo ser humano viene de la Suprema Inteligencia; la inteligencia humana es un rayo de luz de la Suprema Inteligencia. Cuando una mujer queda embarazada lleva en sus entrañas y mente el fluido cósmico universal, con sentimiento espiritual y amor de madre integrado al feto, por lo que la hace responsable en libre albedrío de ese proceso de la vida que se denomina ser humano, el cual va a tener existencia propia e independencia. Y en su conciencia está su penalización a través de las leyes de Dios, realidad sensible y verdad fundamental del Creador para con las mujeres que sirven de instrumento para la procreación del ser humano. Posteriormente al nacimiento del nuevo ser su responsabilidad se limita al cuido educacional bajo la vigilancia de las leyes de los hombres: “Derechos Humanos”.
Teósofo