Opinión

Los infalibles, especie en extinción


I
El Papa Benedicto XVI, hasta hace poco el ultraderechista Cardenal Ratzinger, era una de las últimas personas que en el mundo creía ostentar la gracia de la infalibilidad, pero se reveló que no era tal cuando repitió una cita contra el Islam, con lo cual no sólo puso en duda tamaño privilegio, sino que también provocó la violenta reacción de los islámicos y, de hecho, renunció al mismo cuando tuvo que pedirles perdón. Ya no quedan personas oficialmente infalibles en el mundo, aunque es inevitable que algunas todavía crean seguirlo siendo.
II
Entre los pretendidos infalibles de nuestro medio, a quienes se les sufre esa su vanidad, está el editorialista del portavoz de la derecha. Hace poco tiempo, con su infalibilidad laica, calificó como “asesinato” el acto de Rigoberto López Pérez de ajusticiar a Anastasio Somoza García (21 de septiembre de 1956); la intención es despojarle de su condición de héroe. Pero su intención ha resultado fallida ante dos hechos históricos: uno, que la mayoría de los nicaragüenses siempre lo ha considerado un ajusticiamiento, y dos, que en el mismo órgano de la derecha se ha reconocido y exaltado el carácter heroico de quienes planearon ajusticiar al tirano, y no pudieron, siendo descubiertos el 4 de abril de 1954 y asesinados después.
De esta forma, el portavoz derechista se creó la obligación de aclararse a sí mismo lo siguiente: si no cree que haber entregado su vida para cobrar con la vida del tirano los crímenes y demás horrores que cometió contra el pueblo nicaragüense es un acto heroico --sino un vulgar crimen--, ¿por qué llama “Héroes de Abril del 44” a quienes perecieron en el intento de ajusticiar al mismo Somoza García? Y si Rigoberto pereció cumpliendo lo que los otros no pudieron cumplir, ¿por qué razón es un “asesino” y no un héroe como los demás? El portavoz derechista se situó bajo la sospecha de haber pensado eso, por un motivo nada digno: porque de tal forma cree suplir la escasez de héroes en nuestra historia con origen en la clase social a la cual él sirve, y porque menosprecia por su origen humilde al héroe de septiembre.
III
Con aires de infalibles, personajes y portavoces de la derecha enarbolan las banderas de la libertad y la democracia --según las concibe y las practica Estados Unidos--, y en razón de eso han fundido en su alma y su corazón la idea de que la libertad y la democracia son como el espíritu del cuerpo social de los Estados Unidos. Y actúan creyendo que esta su concepción es infalible; que Estados Unidos y la libertad y la democracia son indivisibles. A eso se debe que, para la derecha, defender la libertad y la democracia en el mundo es defender las políticas de Estados Unidos y, por supuesto, su injerencia sobre Nicaragua.
Llevada a la práctica y actualizada esta concepción, significa para la derecha apoyar la injerencia gringa en las elecciones del 5 de noviembre. Suponen que la política gringa de imponer a los candidatos de su preferencia en la presidencia para darle continuidad al ejercicio de “la libertad y la democracia” es infalible y se repetirá esta vez. Confiado en ese apoyo, el circunspecto banquero Eduardo Montealegre de pronto se transformó en un agresivo político contra el pacto, pese al hecho de haber sido ministro en los gobiernos de Alemán y Bolaños, porque ahora le conviene reconocer lo que antes fingió ignorar: el rechazo popular al pacto, y aunque con esta “camaleonada” se ha colocado por encima del candidato del PLC en la intención de votos, lo infalible de las encuestas está por verse.
IV
Montealegre está revelando sólo un lado oscuro del pasado en su propaganda televisiva de marcada inspiración gringa. Lo han hecho adoptar el terrorismo ideológico contra el candidato Daniel Ortega, aunque, en el fondo, lo es contra toda idea revolucionaria; es una grotesca manipulación de hechos históricos recientes. A Montealegre le han hecho heredar el terrorismo de la propaganda electoral de Alemán y la de Bolaños, porque le atribuyen el triunfo electoral de ambos al miedo que provocan las “leyendas negras” y, por lo tanto, lo ven como un recurso infalible. No se niega que el factor miedo, en las condiciones de entonces, pudo haber ayudado a los terroristas ideológicos, pero aun así, nada le otorga a su recurso carácter de infalibilidad para todo tiempo.
V
Los medios de la derecha han escogido como blanco de sus disparos a Daniel Ortega, porque es quien les ofrece flancos débiles en su trayectoria personal y es el candidato al que consideran mayor rival de su candidato. Pero también porque Daniel proclama representar la idea revolucionaria, lo cual es falso, y para probarlo, él mismo sucumbió ante la cruzada del miedo y ordenó a su bancada comprometerse a reformar el Código Penal para eliminar el aborto terapéutico y, de esta forma expedita, satisfacer a la derecha clerical. Esta táctica de hacer concesiones por el afán de alcanzar el poder también puede fallar, porque la derecha no perdona así nomás. Tendría que ir más allá de las palabras y ponerse en la condición de otros conversos: adoptar en combo el lenguaje y la acción de la ultra derecha.
VI
No sé si la derecha tiene conciencia de lo falible de su campaña del miedo, o será por instinto que finge amnesia acerca de la responsabilidad gringa en el montaje de la guerra y sus efectos; guerra actuada en los aspectos convencionales por mercenarios de diversos matices políticos, pero dirigida y a veces actuada por agentes de la CIA, como en el sabotaje de los tanques de petróleo del Puerto Corinto. Como fuere, lo falible de su amnesia o deformación histórica, se encuentra en el Fallo de la Corte Internacional de Justicia, con el que sentó jurisprudencia en el Derecho internacional, por haber reconocido y condenado a los Estados Unidos como el agresor, un hecho inaugural en el mundo contra el imperio que se cree y actúa con impunidad como dueño del destino humano. La infalibilidad de la propaganda terrorista de la derecha tiene en el Fallo de La Haya su Talón de Aquiles.
VII
El viernes 8/10/06 hubo una marcha promovida por la derecha clerical contra el aborto terapéutico, reconocido hace más de un siglo en nuestro Código Penal, en el caso que el embarazo ponga en riesgo la vida de la mujer. No defienden la vida de la mujer, menos si hay hijos nacidos, a quienes, al faltar la madre, su destino es la calle, el orfanato y la delincuencia. ¿Será casual que curas católicos pederastas de varios países tengan sus centros de operaciones en colegios y orfanatos? A los curas derechistas les gusta ignorar que, muchas veces, las víctimas son niños que perdieron la madre en el parto durante el cual a ellos “les salvaron la vida”. En la marcha estuvo presente el espíritu de los inquisidores.
El poeta Manuel Aragón recordaba hace poco que Voltaire (1694-1778) “estimaba en nueve millones 468 mil 800 las víctimas del catolicismo, por lo cual decía que la historia de la iglesia no favorecía la digestión.” ¿Cuánto habrá crecido esta cifra? ¿Cuántas víctimas hubo con la complicidad de los curas durante la colonia? Instrumentan la religión con fines electorales y fingen no saber que su religión tiene varios siglos de complicidad con sociedades que explotan niños, no les dan escuela, no comen diario ni tienen un techo que los proteja de la intemperie… y de la acción cómplice de los hipócritas.