Opinión

Un proyecto educativo desde los lemas electorales


Ph.D.
IDEUCA

Quienes hemos transitado por el amplio espacio que ocupa la educación en un país conocemos que desde su concepción hasta sus resultados se entrecruzan elementos políticos, técnicos, pedagógicos y de gestión, que exigen acciones y decisiones de gran complejidad y creatividad.
La educación es un complejo andamiaje de múltiples variables interconectadas y dependientes, acompañadas por una serie de factores asociados que resulta difícil ensamblar y articular.
Esto debido a que el origen y destinatario del quehacer educativo es siempre el ser humano, síntesis perfecta de potencialidades extraordinarias acompañadas a la vez de recurrentes necesidades que conforman el verdadero contexto del proceso educativo de las personas y del propio país.
Todo hay que pensarlo, organizarlo y ejecutarlo desde el ser humano en razón de su naturaleza inteligente, libre y social, elemento este último esencial de la vida de la sociedad en su polivalente acción para crear desarrollo sostenido y bienestar de la población.
Con estos antecedentes teóricos, filosóficos, a la vez, naturalmente humanos, me parece interesante pensar en un proyecto educativo que hiciera propios, en su contenido y alcance, los lemas centrales de la propuesta de cada uno de los partidos que apuestan y luchan por el poder en las elecciones de noviembre.

T La educación tiene que afirmar “Primero Nicaragua”, puesto que su gran asignatura es la realidad nacional y su objetivo final en todo lo que se hace es precisamente la construcción de un país pleno, puesto que “Nicaragua” no es un concepto abstracto, sino que encarna a los cinco y pico de millones de personas, de carne y hueso, que la conforman. “Primero Nicaragua” significa primero la gente. En este sentido Nicaragua es el centro del proyecto educativo.

T Siendo la educación un proceso cuyo origen y fin es el ser humano, la gente, dentro de la especificidad del desarrollo humano, “El Pacto limpio con la gente” se presenta como la afirmación pedagógica por excelencia, dado que el proceso educativo constituye el verdadero pacto creador, permanente, interactivo de la gente que como sujetos de su autoafirmación y desarrollo conforman el capital humano compartido, verdadero concepto de participación, para que sucedan cosas bellas en Nicaragua. La educación es el cultivo activo y permanente de una acción compartida desde la gente, con la gente y para la gente a fin de construir la Nicaragua equitativa de todos y para todos.

T La educación se define y caracteriza como la gran aspiración y oportunidad de toda persona, de cada ciudadano, de la gente, del país en general, oportunidad que se va dosificando y aplicando “sembrando oportunidades”, diversas en calidad y en relación a las capacidades y necesidades concretas de la población. La educación constituye una creativa acción personal que aprovecha las oportunidades que están sembradas en conocimientos teóricos y prácticos, destrezas, competencias y valores que se activan a favor de un país en el que se siembran oportunidades, que está sembrado de oportunidades pero que requiere de hacerlas visibles y viables. La educación aprovecha y a la vez crea oportunidades que abonan el desarrollo.

La educación centrada en el ser humano y en razón de su acción sistemática, progresiva e intencionada para crear y desarrollar potencial humano para el desarrollo y bienestar de toda la población es por naturaleza un continuum que debe conformar una unidad articulada y eficiente tanto como proceso educativo de cada persona como continuum de país a lo largo de la vida, mediante un sistema educativo coherente y renovado. Uno de los mayores obstáculos de la educación en general es su fragmentación orgánica y pedagógica expresada en grandes desperdicios e indicadores de ineficiencia y de baja calidad. “Nicaragua unida triunfa” tiene relación directa con la naturaleza de la educación, la que en razón de su necesaria unidad y articulación como sistema garantiza resultados educativos más pertinentes para las personas, grupos de población y para la propia nación.
La educación es esencialmente cambio, dentro de su carácter de unidad, en razón de sus objetivos y fines generales y nacionales. La educación es un organismo vivo y como tal es intrínsecamente cambio, crecimiento, desgaste, renovación, transformación. El cambio en sí no es bueno ni malo, lo será según su finalidad, su proceso, sus resultados y beneficiarios, que desde la perspectiva de la educación están definidos por su impacto en el desarrollo humano, expresado en la vida política, social, cultural, económica y democrática a favor de la gente; cambio que entraña la erradicación de todo aquello que obstaculiza el bienestar de la gente y de la nación. “Alternativa por el cambio” recoge claramente un imperativo clave de la educación.
El presupuesto de este imperativo es “no hacer más de lo mismo ni hacer mejor algo de lo mismo, sino hacer algo nuevo, algo distinto” apelando a la creatividad, a la voluntad política y a un buen gobierno. Alternativa por un buen cambio encaja también con la necesidad permanente del cambio en la educación, cambio que debe superar con creces la adaptación e integración mecánica del modelo económico-social que prevalece debido a las disparidades económicas y sociales que ha ido generando en nuestra población. Se trata, pues, de un cambio que cambie el rumbo que ha traído el modelo de crecimiento económico dominante en el país.
Como se puede observar, cada propuesta de las diferentes opciones de gobierno que presentan los partidos en contienda electoral constituye elementos claves de una propuesta educativa nacional. Si pudiésemos articular el trasfondo y alcance de los cinco lemas electorales tendríamos un proyecto educativo excepcional. Primero Nicaragua, Pacto limpio con la gente, Sembrando oportunidades, Unida Nicaragua triunfa, Alternativa por el Cambio. Cinco pilares para fundamentar un verdadero proyecto educativo y de nación.

La pena es que difícilmente los podemos juntar...