Opinión

¿Que la visa gringa qué?


Karla Castillo

Qué ofensivo e ignorante suena el flamante ex ministro de Transporte y “delfín” del presidente Enrique Bolaños, Pedro Solórzano Castillo, al decir que desde luego tiene la visa gringa, es porque “es honrado”.
Al escuchar tales afirmaciones, venidas de un personaje que deja mucho que desear en todos los aspectos de su vida, no puedo menos que pensar en cuántas personas realmente honradas y sin tacha alguna en su comportamiento han sido rechazadas cuando solicitan visa para viajar a Estados Unidos de Norteamérica.
Yo misma he sido testigo cuando, como periodista, me tocó ir a pedir visa, en el 2002, y vi no sé cuántas personas, unas de aspecto humilde aunque con sus mejores ropas, otras “estiradas”, que llevaban consigo todos los documentos habidos y por haber que demostraran que tenían trabajo, bienes, familia por la cual regresar a Nicaragua, y cuanto les exigieran los señores de la Embusa para alcanzar “el sueño” de la entrada al poderoso país del Norte.
Esas personas, evidentemente, no tienen denuncias por corrupción ni son señaladas por desviar cualquier cantidad de millones de dólares o de favorecer a empresas extranjeras con contratos leoninos y obras inexistentes o en eterno proceso de ejecución.
Y, sin embargo, muchos de estos honorables ciudadanos son rechazados por los señores de la Embajada Norteamericana, por las razones que se les ocurra y porque su país es soberano para dejar entrar a cualquier persona del mundo.
Pedro Solórzano pretende tapar el sol con un dedo, sin embargo, salta a la vista su ineptitud y sus costumbres de gastar lo ajeno a manos llenas.
Su paso por el MTI implicó la contratación de personal supernumerario, de su misma categoría académica, y aún sobreviven en la planilla personajes que sin siquiera haberse bachillerado ostentan salarios de hasta más de 30 mil córdobas, mientras profesionales con maestrías y postgrados permanecían “en el sótano”, con sueldos de cinco mil córdobas, y sometidos a cualquier tipo de humillación por parte de los “superiores”, cuyo mérito era nada más hacer la corte a Pedro Solórzano.
Los montajes de sus deprimentes espectáculos mal llamados “Ben Hur” salieron de las arcas del MTI. Este año, inclusive, cuando ya Solórzano supuestamente no tenía ningún pito que tocar en dicho ministerio, personal del mismo vino a EL NUEVO DIARIO para pagar la publicidad del evento y hablar de la organización. De esto también he sido testigo.
Si esto es ser honrado, francamente no sé qué es ser delincuente o corrupto. La suerte de Pedro Solórzano está echada, y a como en una ocasión y por breve período vimos en prisión a connotados personajes de gobiernos pasados, casi tengo la certeza de que éste será el primer ex funcionario de “la nueva era” en desfilar hacia la cárcel por sus actos reñidos con la ley.