Opinión

El cacareado eslogan de la reconciliación


Reconciliar no debe confundirse con perdonar, este concepto se relaciona con penas o castigos. Reconciliar es la renovación de la amistad quebrantada o la reunión de los ánimos que estaban desunidos, volver a la amistad personas enemistadas.
Pensar o hablar de reconciliación en Nicaragua no pasa de broma o un sueño, se necesitan siglos para lograr algo, porque las sociedades perfectas no existen. Será necesaria una nueva estructuración de la sociedad para convivir en relativa unidad, cuando menos de principios, bajo las actuales condiciones luce impensable.
El cambio de rumbo a partir de l979 generó fracturas de toda naturaleza, hasta en el último rincón del país, que impiden soluciones en el corto y mediano plazo. Hay que pensar que toda solución sería a plazos larguísimos, siglos, comenzando al suave para ir tomando vuelo.
Los candidatos a elecciones presidenciales 2006 no son sinceros ni precisos en sus llamados programas, puros eslogans y mentiras. El candidato electo recibirá unas finanzas públicas que ya tocaron el fondo del barril en moneda local, una deuda interna y externa, estratosféricas, en su relatividad de PIB país.
El desorden al límite y una mafia de coimeros y ladrones en todos los poderes del Estado o administración burocrática total, sin precedentes. Se dice que en Migración vendían pasaportes para negocios sucios, y la sanción fue enviar al titular de vacaciones. Este tipo de gente ha sido protegida por el presidente de la República. En ningún gobierno anterior se vio tanto nepotismo ni amiguismo personal en la burocracia ni negocios.
De los puntos críticos ningún candidato es concreto en la acción, en el tiempo y donde están los recursos, será como el actual mandatario, su gran excusa, no lo dejaron gobernar, lo boicotearon, pero los funcionarios saldrán ricos, sin hacer nada, y hubo dinero para eso. Pasados tres meses de la elección comenzará el desaliento de los votantes, en especial de esos saltimbanquis, tránsfugas que buscaron soluciones a problemas que no las tuvieron en el pasado.
No se puede entender que un ciudadano con formación ideológica, doctrinaria, sólida, de convicción, se maneje de la noche a la mañana entre la extrema derecha y la extrema izquierda o viceversa, es gente oportunista que comercia con la política, sin ideología, sinvergüenza.
El gran negocio de la carrera presidencial son las encuestas pagadas y arregladas que aparecen casi todos los días en los periódicos, una manera publicitaria de desorientación.
Las encuestas son totalmente vacías, nada de fondo de soluciones específicas a problemas específicos. Actualmente la derecha paga encuestas para levantar la imagen de su candidato, todo lo hace el dinero. La derecha sabe que no triunfará el 5 de noviembre, busca una segunda vuelta en la seguridad supuesta de derrotar al FSLN.
El FSLN hace el centro de su campaña el compromiso de reconciliación en la sociedad nicaragüense, en un período presidencial de cinco años, es una falacia, no saber lo que es reconciliar a personas profundamente polarizadas. Eso de amor, paz y reconciliación es muy abstracto, y los ciudadanos lo que tienen es hambre, desnutrición, falta de salud, en pocas palabras, están desesperados por mejorar sus condiciones de subsistencia.
El meollo de la reconciliación está en las enemistades surgidas en la lucha por el poder político, económico y social o en la lucha por intereses de familia o personales.
Para no ir tan atrás, desde 1823, cuando Cleto Ordóñez desconoció a Iturbide y proclamó la República, León no estuvo de acuerdo, generando una fuerte enemistad. Surgieron guerras, dictaduras, injerencismo, en fin, una sociedad cóctel, una acumulación de odios y venganzas hoy insuperables a corto, mediano y largo plazo; es una situación de siglos llevar a la sociedad a la convivencia, no sanará ni entrará en razón, aun bajo dictadura.
Desde 1990 políticos, empresarios y curas han venido hablando y predicando la reconciliación entre nicaragüenses, pero todo sigue igual o peor. No existe hoy en Nicaragua un ciudadano de vida ejemplar, calidades morales y alto prestigio para iniciar, guiar una campaña de reconciliación, y no hay que pensar en la iglesia católica porque ni los curas en sus comunidades viven en reconciliación, unidos.
Comenzando por existencia de jerarquías, la administración de las varias órdenes religiosas y las intrigas en las diócesis la impiden. Entiéndase que un cura es un ser humano, nace y muere humano. Allí están hechos conocidos de pederastia, que solucionan con millones de dólares, y muchas cosas que se dicen a sotto voce.
¿En una campaña política presidencial qué significa reconciliación, amor y paz? En la Nicaragua de hoy y en condiciones de sobra conocidas, paja.
En el siglo XX unos años tuvieron como principal obstáculo la polarización política entre liberales y conservadores; en los hogares los hijos seguían la divisa de los padres, los conservadores perseguían a los liberales y viceversa. En la dictadura somocista bajó el perfil conservador y se fortaleció la polarización entre somocistas apoyados por gobiernos norteamericanos y un débil movimiento anti.
De 1979 a la fecha los gobiernos norteamericanos, principalmente republicanos, han impulsado un tenaz, obsecado antisandinismo, convirtiendo los procesos electorales en una batalla anti, actitud que ha impedido bajar la temperatura para trabajar una convivencia que se moviera a una cuasi reconciliación.
Sólo saliendo de los norteamericanos en nuestra temática política criolla, recuperando nuestra dignidad, se podría, por una parte, y de la otra, que el FSLN se calme con su antinorteamericanismo y tome distancia de gobiernos terroristas y que impiden la libertad de sus pueblos. En el caso de Venezuela cada día se echa más leña a la hoguera, agregando que presidente ha caído en la obsesión de la grosería, vulgaridad, distante de lo que es un estadista y un presidente. Da la impresión de un imperialista con su petróleo.
El FSLN tiene una cola muy larga políticamente, carece de credibilidad y confianza, prefiriendo a sus amigos dictadores extranjeros que entregarse a trabajar solo por Nicaragua. Nuestros pobres, nuestros hambrientos, nada resuelven con semejantes amistades.
Para comenzar, no existe reconciliación entre militantes minoritarios sandinistas con el líder de la mayoría; esa minoría usó y abusó del poder en los tiempos de gloria, tienen su cola, pero el hecho allí está y se mantienen en enemistad, ¿quién tiene la razón?, sólo compete a ellos.
Ciudadanos que se han escuchado en TV a no sandinistas, pero que votarán por el FSLN, es muy claro que no es por ideología, ni por el bienestar de Nicaragua, han hecho peticiones que el nuevo líder promete resolver al ganar las elecciones 2006, aunque sea guatusa.
El FSLN no ha reflexionado en forma puntual sobre sus graves errores cometidos durante la década oscura, el daño hecho a personas humildes y trabajadoras al margen de la política, un mea culpa, y hacer una campaña en base a promesas de no volver a cometerlos, calla y sale por los aguacates con reconciliación, amor y paz.
La vida, la libertad y la propiedad privada son anclas que continuarán impidiendo cualquier esfuerzo de reconciliación con el FSLN, no fueron daños que cura el dinero, y peor si se cada al pueblo con impuestos, a los más desgraciados. Ese monumento al asesino que actuó con premeditación y alevosía también será valladar por mucho tiempo. Los medios y las famosas encuestas señalan al FSLN como posible ganador en 2006, pero es difícil aceptar con ingenuidad que si ayer fui malo prometo ser ahora un angelito, créanme.