Opinión

El Frente Sandinista


La ventaja electoral del FSLN radica en la añoranza de la revolución que favoreció económica y estimuló emocionalmente a miles de personas. El alto porcentaje de sandinistas se ha mantenido firme por más de 20 años. También es gran presión gane o pierda las elecciones presidenciales.
Quienes han mejorado sus ingresos monetarios como socios del partido se distinguen porque funcionan en los negocios políticos y económicos. El FSLN, sin embargo, no ha logrado explicar a sus seguidores ni a la sociedad la transformación o adaptación ideológica y el progreso financiero de sus dirigentes; ni ha ampliado el número de socios.
Me refiero sólo a sus líderes porque la base empobrecida, la mayoría de simpatizantes, no ha sido tan deliberativa sino receptora y fiel, ferviente al contenido histórico que acarrea la organización. Ese fanatismo, que no es propio de los efeselenistas, sino producto de la formación inculcada a la sociedad, es uno de los obstáculos primordiales por vencer.
Continúa en los seguidores desmejorados la remembranza de un liderazgo solidario, desprendido de capital y el bienestar que conlleva, para dedicar su vida a la causa de los explotados. Ilusión desestimada si consideran que son otros los tiempos y el pensar de los líderes, pero representativa, puesto que se arraiga en las masas devotas que reciben un mensaje exacerbado en la fe religiosa.
Otros sandinistas cuestionan a la conducción cuando priva el fanatismo y ostentan dominio personas de derecha. Encontrar el espacio donde presentar propuestas que afecten intereses de jerarquía, para cambios en la conducta y visión política, sigue siendo enfrentar la disciplina obediente tras los caudillos, y esperar descalificaciones.
No puede desearse un argumento cuando el dogma es incuestionable. Se exige fe, aceptar sin rebeldía y respetar sumiso. No es cierto que haya cambios sustanciales en las relaciones de poder entre la sociedad nicaragüense. La prebenda es el medio por el cual se obtiene capital inmediato. La corrupción generalizada lo confirma.
Peticiones de siempre
Favorece al FSLN la correlación de fuerza que ha construido, aun cuando sea despreciable por opositores y dañina para la edificación de un Estado de Derecho. El pacto y el pasado de guerra no han calado mayoritariamente. En el país rige aún la justificación de los medios para conseguir el fin.
Los sandinistas que esperan mejoría, entusiasmados y triunfalistas con la próxima victoria electoral, preparan proyectos para presentarlos a las instituciones y organismos. Quieren recibir lo que consideran merecer. Esperan el cumplimiento de un programa postergado por causa de la guerra y la derrota electoral del 90. Desean cambiar las relaciones señoriales. Anhelan dinero para reproducir.
Profesionales graduados por y para la revolución demandan invertir y en la vejez próxima heredar a sus hijos e hijas. Algunos, a lo mejor muy pocos jóvenes, exigen calidad académica; la mayoría desconoce información básica, pero quieren trabajo para ellos, su madre o su padre. Otros transcurren dándole y dándole vueltas a las ideas, preparándose para exigir los cambios anhelados de antaño.

No habrá más revolución
El FSLN debe convencer que de ganar las elecciones no habrá más revolución como aquella; ya no se trata del gobierno de “los obreros y campesinos”, también debe aglutinar a los capitalistas. En los partidos dominan los capitalistas, “son los mejores preparados para sacar adelante al país”.
Ahora no deben recurrir al mensaje de Carlos Fonseca: “No es simplemente una cuestión de cambiar los individuos en el poder, sino de cambiar el sistema de explotación y alcanzar la victoria de las clases explotadas”. Algunos ríen cuando escuchan o leen el mensaje, lo valoran del pasado. Otros expresan: “Es distinto el modelo del FSLN, debemos adaptarnos”. Pero no denotan interés en meter en la cabeza a sus obcecados seguidores de abandonar un lineamiento revolucionario.

La servidumbre al patrón
Gran responsabilidad: la libertad y estimulación de razonar. En los espacios de poder es común encontrar fieles, completamente fieles al superior, siempre y cuando reciban ingresos. Que les critiquen al patrón a estas personas es como tocar un avispero, pero cuando dejan de recibir prebendas descalifican.
Los feligreses efeselenistas podrían prevalecer en tanto esperan recompensa por lealtad y defensa cerrada del comandante y sus allegados. Significan gran influencia quienes defienden ciegamente al jerarca, quienes adulan y no proponen, quienes esperan ser parte de la comitiva que prospera por medio del viejo proceder: tráfico de influencia partidaria.
Mientras, miles de combatientes históricos, madres de héroes y mártires, militantes quieren negociar sin arribismo o ser parte del grupo que goza bienestar. Esas personas interpelarán que les escuchen, que les aprueben dinero. Se encuentran en peligro de extinción. La pobreza les es inaguantable, acarrea todos los males de la humanidad.
El gobierno del FSLN, al asumir la Presidencia, en la sociedad encontrará la contradicción entre la sumisión al patrón y la superación personal por capacidad, expresar lástima hacia los pobres o desprecio hacia éstos, construir el sueño del éxito para todos o abandonar el país, creer que es posible vencer la miseria o enrolarse en la lucha del sálvese quien pueda.
Importa lo que se piense o quiere en la diversidad, lo esencial sigue siendo: igual oportunidad para todas aquellas personas que desean convertirse en miembros constructores de una sociedad capaz, instruida, educada, con derechos o al menos no muerta de hambre, miserable, ignorante, humillada.
Difícil será gozar una sociedad sin analfabetas, con personas honradas administrando el erario, dejar atrás la violencia, el oportunismo, la figuración. Pero es deseo de miles: superar el pauperismo y la desigualdad de clase.
Aumentó la pauperización con los gobiernos “democráticos” que desconocieron los avances sociales y derechos conseguidos por los pobres durante los años ochenta. Los “demócratas” argumentan que la miseria es secuela de la administración sandinista, pero no logran persuadir de ello al voto efeselenista y a quienes se suman.
Ese voto al que le llaman duro demandará reivindicaciones inmediatas a la dirigencia del FSLN. Va a ser difícil mediatizar, no habrá muchas excusas para que no cumplan. Si pierde, las acusaciones tomarán más fuerza que nunca creando una oposición más firme y masiva contra los conductores de ese partido.