Opinión

La agilidad del experto


La agilidad mental del diputado Bayardo Arce es una cualidad que siempre me impresiona. No es nada nuevo para mí, pero cada vez que lo veo por la televisión es algo que no puedo dejar de respetar. Pero, paradójicamente, lo que me motiva a verlo, no es precisamente su agilidad, sino la de su interlocutor, porque la interrogante es si éste tendrá la habilidad de desnudar la verdadera conducta, tanto del diputado como del partido que llega a defender, sin duda alguna, de manera eficaz.
Acabo de terminar de ver la discusión que tuvo el diputado con Edgar Tijerino en el programa Tijereteando, y nuevamente salió ileso y airoso de los planteamientos que desde la razón le formuló Tijerino. Porque después de todo, la habilidad del diputado reside en defender inteligentemente con verdades a medias, y con manipulación, los hechos contundentes que todo entrevistador le cuestiona, hasta revolcar la realidad y presentarla desde una óptica que pareciera no dar lugar a subsiguientes cuestionamientos.
Pero al fin y al cabo, todo es un asunto de agilidad mental, esa que es capaz de resolver un acertijo inesperado en cuestión de segundos, y de la que el diputado Arce hace gala para desarmar a cualquier anfitrión en frente de su propia audiencia. No es un asunto de razón o inteligencia, en su concepto más amplio, porque todo lo que él argumenta, con tiempo para reflexionar, es totalmente reversible. Ya sería el colmo que la manipulación no se pudiera revertir.
Por ejemplo, hay un momento en la entrevista con Tijerino que el diputado le dice que el comandante Ortega es el único candidato que no anda atacando a nadie, y que son los otros candidatos los que se dedican a atacarlo. Y esto es verdad, y hasta parece sorprendente que un candidato en contienda no utilice en sus apariciones públicas el ataque verbal para posicionarse frente al electorado. Pero lo cierto es que el Frente Sandinista ha desplegado una campaña de compra de conciencias para montar esos espectáculos llamados foros debate, utilizando también la coacción desde cualquier estructura de poder cuyo ámbito controla, como el caso del juez de un distrito de Madriz que amenazó a una candidata a diputada por el MRS con desalojarla de su casa si no se adhería al FSLN.
Pero sí hubo un instante donde más me hubiese gustado que Tijerino le respondiera apropiadamente, fue cuando el diputado, desde una postura de superioridad y con un dejo humillante, le habla de la posición de los dueños del Canal 2, pero refiriéndose a ellos como “tus jefes, tus patrones”. No hubiera habido ocasión más oportuna para decirle algo como “claro que tengo jefes y patrones, porque no me enriquecí al amparo del poder público, y por tanto, no manejo empresas ligadas a partidos políticos, ni tampoco soy diputado que gana un megasalario haciendo pactos en detrimento de la democracia”.
De todas maneras, por muy ágil que resulte la contraparte del diputado Arce, como el experto que es, siempre encontrará la forma de escabullirse en los recovecos argumentativos que expresa. Lo interesante, entonces, viene a ser, como lo afirmé al inicio, ver la habilidad de quien sea capaz de dejar en retórica incongruente todo lo que dice defender, como el interés por el beneficio de las mayorías, un cuento que fuera de cámaras ya ni se molestan en pronunciar. Como lo que dijo un representante de una empresa manejada por antiguos guerrilleros sandinistas y que tiene un hermano caído en la insurrección, cuando se refirió a los tiempos de lucha, “todo eso es pasado, ahora somos empresarios, y lo único que importa son los estados financieros”.
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