Opinión

La educación científica, gran desafío para el desarrollo de Nicaragua


IDEUCA
La urgencia de la educación científica apremia en el país. Mientras en otros países de la región el tema ya ocupa las primeras páginas de las agendas educativas desde hace años, en el nuestro pareciera estar condenado al olvido, quizás porque, en el fondo, ningún partido se ha comprometido en estos años con una propuesta educativa seria en ciencias que mire al desarrollo futuro sostenible y endógeno del país, por lo que “desarrollan el subdesarrollo”. Recientemente hemos participado en el encuentro anual de la Federación Iberoamericana de Sociedades de Físicos (Feiasofi) realizado en el Consejo Superior de Investigación y Ciencia en Madrid, con la presencia de casi todos los países iberoamericanos. En ella, si bien los países han compartido pautas y trazado lazos de colaboración para el desarrollo de áreas científicas muy especializadas, logramos poner de relieve un eje transversal que fue ampliamente compartido y asumido por los países: necesidad de una educación científica.
Los países más desarrollados padecen un síndrome paradójico: frente al elevado desarrollo que han alcanzado en el terreno científico y tecnológico, en los últimos diez años, la comunidad científica envejece mientras la juventud “huye de la ciencia”, lo que hace pensar que, en los próximos años, esta tendencia, posiblemente, desemboque en una crisis profunda. Varios países menos desarrollados han emprendido transformaciones profundas diseñando y orientando políticas científicas, tecnológicas y educativas. Este alejamiento de la ciencia en nuestro país es aún más dramático. La metáfora del bosque, quizás, ayude a entender mejor el fenómeno: mientras hay quienes caminan por el bosque cerrado con los pies firmes en el suelo, pero sin perder la mirada de larga vista en el horizonte; otros se pierden en la espesura al poner la vista en los arbustos cercanos, perdiendo la mirada de los puntos de referencia que ofrecen las montañas y el horizonte. Mientras los primeros avanzan con dificultad, pero seguros de su destino; los segundos sucumben ante los obstáculos con rumbo errático, estancándose y retrocediendo.
Algunos factores que están incidiendo en este miedo y alejamiento de las ciencias y las matemáticas en nuestro país son, entre otros, los siguientes:
a) Total ausencia de una política nacional de desarrollo científico y tecnológico: no es de extrañar que la problemática del país se vaya acumulando en varios ámbitos tales como el mal uso, agotamiento y falta de alternativas sostenibles en el campo energético, la transferencia tecnológica, el cuido del medio ambiente, la prevención de riesgos, la contaminación, el espacio agrícola, etc.
b) Ausencia de un Consejo Superior de Ciencia y Tecnología que trascendiendo visiones domésticas se dedique a tareas sustantivas que reclama el desarrollo científico y tecnológico del país, dando unidad y coherencia a “tantos vigores dispersos”.
c) Inexistencia de una Academia de Ciencia y Tecnología, así como ya existe una Academia Nicaragüense se la Lengua, interesada por defender, promover y afianzar el desarrollo del conocimiento, la investigación científica, su democratización y correcta utilización en beneficio de la sociedad.
d) Currículos de formación científica y matemática sumamente débiles, desactualizados y fracturados, desconectados entre sí y con grandes brechas entre los subsistemas educativos que obstaculizan el éxito de miles de adolescentes en su tránsito por el sistema educativo.
e) Contenidos científicos y de matemáticas desprendidos del contexto cotidiano sin puntos de contacto con los problemas que aquejan al país, que presentan las ciencias como abstracciones complejas, difíciles y de poca utilidad para ser aplicadas a la realidad.
f) Contenidos científicos y matemáticos desintegrados y desprovistos de una visión interdisciplinaria que los jóvenes y profesionales no logran aplicar al contexto cotidiano y en sus profesiones, en tanto los problemas que deben interpretar y resolver en su vida y desempeño profesional, poseen un carácter complejo e interdisciplinario. Lo que estudian, en consecuencia, no tiene sentido cuando lo aplican a los problemas de la realidad. La formación científica, de esta forma, representa, posiblemente, el mayor fraude que el sistema educativo ofrece a la niñez, adolescencia y futuros profesionales.
g) Metodología de enseñanza de las ciencias y las matemáticas interesada en repetir, memorizar, no en reflexionar, argumentar, comprender ni aplicar, lo que acaba por aburrir, cansar y frustrar al estudiante, ante la falta de sentido que tiene para él un aprendizaje estéril e infructuoso para resolver los problemas que le circundan.
h) Graves deficiencias en la preparación del profesorado en esta área lo que le convierte en el gran reproductor de concepciones alternativas y erradas sobre el conocimiento científico, matemático y tecnológico, lo que a mediano plazo significa un gravísimo deterioro en el aprendizaje, aplicación y utilización del conocimiento científico en el país.
i) Ausencia casi total de Presupuesto Oficial para I+D (Investigación y Desarrollo), lo que indica la baja estima en que el Gobierno y los diputados tienen hacia la investigación y desarrollo de las ciencias y la tecnología.
j) Inexistencia de fondos públicos para equipamiento de laboratorio educativo y para investigación científica, de manera que la labor de enseñar ciencias y realizar investigación científica se convierten en tareas formales y teóricas alejadas de la experimentación y comprobación de hipótesis.
k) Analfabetismo científico, tecnológico, biotecnológico sin opciones de programas de popularización de la ciencia que impide a la mayoría de la población comprender los elementos tecnológicos con los que convive e interpretar sus propias raíces biofísicas, cuidar su salud, prevenir enfermedades, comprender su entorno natural y cosmológico, a la vez que desmotiva a niños, niñas y jóvenes a seguir los senderos de la ciencia y las matemáticas y enamorarse de sus desafíos.
Llaman la atención experiencias que otros países están desarrollando con excelentes resultados: las competencias-olimpíadas científicas nacionales, regionales e internacionales (en Coimbra se realiza la Olimpíada Iberoamericana de Física 23-28 septiembre en la que nuestro país no participa); museos de la ciencia-astronomía; ferias científicas, programas de ciencia recreativa, selección de talentos, etc. Todos los factores señalados plantean al país el desafío de concertar una revolución en la educación científica con mirada de país. Ojalá que los programas electorales se acuerden de visibilizar y viabilizar tal revolución. Muchos estamos comprometidos en apoyarla con mente, corazón y pasión.