Opinión

Capítulo I: sobre los cinco subsistemas de la educación nacional

Comentario No.6, 1 de octubre 2006

IDEUCA
Como se explicara en el Comentario No. 5 publicado el 24 de septiembre pasado, el título primero de la Ley General de Educación está dedicado a los componentes filosóficos y conceptuales de la educación nacional (principios, fines, objetivos, definiciones), los que a partir del 3 de agosto de 2006, día en que se publica en La Gaceta la Ley 582, aprobada el 22 de marzo de 2006, son los referentes de toda actividad escolar y extraescolar de la educación nicaragüense. El único documento con ese status en la historia de la educación nacional fue un cuadernillo de bolsillo rojo titulado Fines, Principios y Objetivos de la Nueva Educación, publicado en 1983, con la diferencia que éste nunca tuvo carácter jurídico, como si lo tiene la Ley General de Educación recién aprobada.
El título segundo de la ley está integrado por siete capítulos referidos a los temas siguientes: capítulo I, de los subsistemas de la educación nacional; capítulo II, del subsistema de educación básica, media y formación docente; capítulo III: subsistema de educación técnica y formación profesional; capítulo IV: subsistema de educación autonómica regional de la Costa Caribe nicaragüense; capítulo V: subsistema de educación extraescolar; capítulo VI: subsistema de educación superior y Capítulo VII: de las instituciones educativas del sistema.
El capítulo primero del título segundo de la Ley está dedicado a los cinco subsistemas que integran el sistema educativo nacional. En el capítulo tercero, título primero de la Ley, se define así al sistema educativo nacional: El sistema educativo nacional está integrado por el subsistema de educación básica y media, subsistema de educación técnica y profesional, subsistema de educación autonómica regional (SEAR), subsistema de educación extraescolar y subsistema de educación superior. La organización de los subsistemas se lleva a cabo a través de instancias, niveles y modalidades integradas y articulados vertical y horizontalmente, para garantizar la formación progresiva del ciudadano nicaragüense.
Como es posible observar, éste es un cambio radical respecto de como se concebía al sistema educativo nacional antes de agosto de 2006, tanto por la incorporación de dos nuevos subsistemas hasta entonces ignorados por el discurso oficial (el SEAR y el extraescolar) como por la concepción de sistema y subsistemas, basada no en las instituciones rectoras de los diferentes niveles y modalidades educativas tradicionales (léase: MECD, Inatec y CNU), sino que en las relaciones y sinergias que se han de realizar entre las mismas camino a alcanzar los principios, fines y objetivos de la educación previstos en el título primero de la ley.
Para quien escribe, este hecho tiene una doble importancia, una inmediata y otra para el mediano y largo plazo.
La primera se refiere a las críticas que han recibido las bancadas parlamentarias que aprobaron la ley y la propia LGE de parte de sectores relacionados con la educación y la niñez, algunas de las cuales han expresado que esta ley “no sirve para nada”; que “hay que hacerla de nuevo”; “que está llena de vacíos jurídicos, financieros y políticos”; que “los diputados dejaron afuera los aportes de la sociedad civil y del Foro Nacional de Educación”; que la ley “la hicieron bancadas partidistas que no saben nada de educación y sólo atienden sus propios intereses”, etc. En esta oportunidad nos referiremos a estos dos últimos aspectos, porque tienen relación directa con la estructura del sistema educativo, que es el tema que comentamos hoy. En otros artículos iremos comentando las críticas que algunos colegas hacen directamente a la LGE.
La nueva estructura del sistema educativo, en particular los subsistemas relacionados con la educación extraescolar y la Educación Autonómica Regional (SEAR), difieren de las estructuras propuestas en los dos proyectos de ley introducidos ante la Asamblea Nacional por el MED y la Cgten-Anden en 1997, y de la estructura del sistema educativo incluida en el proyecto de ley aprobado en lo general por la Asamblea Nacional en junio de 2005. ¿Cuál es el factor que marcó la diferencia entre las estructuras propuestas en los proyectos de ley mencionados y la estructura del sistema educativo aprobada en el título segundo de la Ley 582?
Ese factor se llama: “Participación e incidencia de la sociedad civil organizada en la política educativa”. Fue en las mesas de trabajo dedicadas a la Costa Caribe y a la articulación del sistema y subsistemas educativos del Foro Nacional de Educación, donde se construyeron las ideas, conceptos y componentes que después integrarían el capítulo IV (SEAR) y el capítulo V (educación extraescolar) del título segundo de la Ley General de Educación aprobada. Ese factor se llama, y es de extrema importancia que no se olvide, Foro Nacional de Educación. En efecto, fuera de los aprendizajes y subproductos culturales del FNE, dos son los productos más importantes del Foro Nacional de Educación, uno: la inclusión de los subsistemas de la Educación Autonómica Regional (SEAR) y de la educación extraescolar en la Ley General de Educación y la nueva estructura del sistema educativo, y dos: la idea de las seis comisiones técnicas nacionales de articulación del sistema educativo, que de acuerdo al inciso l del arto. 60 de la Ley General de Educación, el Consejo Nacional de Educación deberá instalar próximamente.
De cara al mediano y largo plazo, la importancia de la nueva estructura del sistema educativo es muy grande, a fin de pensar a la educación como un sistema integral e integrado, que camina, paso a paso, con sus cinco subsistemas de manera ordenada y hacia un mismo propósito. Obviamente, que esto sólo será posible si los liderazgos educativos, actuales y futuros asumen la Ley como suya, comprenden su sentido y la necesidad de la articulación de la educación nacional como un todo, así: la educación escolar y la educación extraescolar; la educación primaria, con la secundaria y ésta con la educación superior; las universidades, la ciencia y la tecnología con los programas de educación básica, alfabetización y educación de adultos; y la educación como función social, con los sectores productivos, científico, cultural y social del país.