Opinión

Ecos de NOAL retumban en ONU


I
El Movimiento de Países no Alineados (NOAL) entró en una nueva etapa. La decimocuarta Cumbre fue celebrada recientemente en La Habana y creó las condiciones para relanzar fortalecido dicho movimiento que evidenció una unidad y cohesión sin precedentes.
Lo comprueba el hecho de que hubo total consenso en los documentos aprobados, los que tomaron en cuenta particularmente la defensa de la paz, la soberanía y el derecho de los estados a su autodeterminación, principales asuntos que interesan al NOAL.
II
Entre los temas que obtuvieron el apoyo general están el combate al terrorismo, un completo rechazo al unipolarismo con la meta de lograr el multilateralismo. Se consideró así mismo el derecho de los países más atrasados a lograr su desarrollo.
Se enfatizó la necesidad de un nuevo orden económico mundial, la que recibió el total apoyo de los 118 países de los NOAL, que constituyen las dos terceras partes de los miembros de la ONU.
III
Las consensuadas resoluciones se pueden entender a la luz de la nueva coyuntura internacional marcada por el creciente aislamiento de la política de Washington, un renacimiento de las luchas populares contra el neoliberalismo en América Latina, un avance del multilateralismo y una generalizada toma de conciencia de que el carácter de la globalización se torna cada día más insostenible.
Aunque los grandes medios pagados por el capital internacional trataron de desinformar agitando voces que el NOAL es una “reliquia” de la guerra fría, la reunión no fue una conspiración “antiamericana” ni fraguada por un grupo de líderes enemigos de Washington.
La declaración final demuestra paradójicamente que es una ferviente reivindicación de los valores democráticos, de la tolerancia y la diversidad cultural.
IV
El Movimiento de los NOAL tiene como característica el ser integrado por países que fueron antes sometidos al colonialismo y hoy al neocolonialismo. La diversidad de gobiernos que lo componen va desde los que mantienen posiciones abiertamente antiimperialistas hasta países considerados de derecha e incluso son aliados de Estados Unidos.
Quizás la definición más acertada sobre la necesidad y renovada vigencia del NOAL en la actualidad sea la que dio Keith Anthony, primer ministro de la isla caribeña de Santa Lucía: “El mundo puede no estar dividido ya entre este y oeste, pero está más agudamente dividido entre ricos y pobres, entre los que tienen y los que no tienen”.
V
Destaca el respeto proclamado a todas las creencias religiosas y el contundente rechazo a vincular alguna de ellas con el terrorismo, señalando la diferencia entre el “terrorismo” y el derecho inalienable a la lucha de un pueblo contra cualquier ocupación extranjera.
Se respaldó a todos los países que deseen instrumentar programas nucleares con fines pacíficos como un compromiso de los NOAL con la defensa de la autodeterminación y la soberanía nacional, defensa de la paz y del derecho que tienen los pueblos a desarrollarse y usufructuar sus recursos naturales.
VII
Con estos antecedentes de fortalecimiento y consenso se llegó a la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el presidente Chávez encontró “olor a azufre” que evidenciaba, según él, la habida presencia del diablo en ese lugar.
“Ayer vino El Diablo aquí”, dijo Chávez causando risas y aplausos, “ayer estuvo El Diablo aquí, en este mismo lugar. Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar. Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo “El Diablo”, vino aquí hablando como dueño del mundo”.
Y a continuación citó al reconocido economista y escritor Chomsky, quien “con una claridad meridiana y profunda advierte que Washington está haciendo desesperados esfuerzos por consolidar su sistema hegemónico de dominación”. Nosotros, dijo Chávez, no podemos permitir que eso ocurra, no podemos permitir que se instale la dictadura mundial.
VIII
De la encendida intervención de Chávez, sin embargo, se escuchó más la forma que el fondo, las verdades enunciadas no escandalizaron por su contenido, sino por su forma. Un escándalo mediático se desató sobre su discurso, no porque denunciara las tropelías sufridas, como las que está sufriendo Irak, el Líbano y Palestina. Amén de los cien años sufridos por América Latina y el mundo, sin dejar de mencionar las amenazas contra Venezuela ni las nuevas amenazas contra Irán.
Las críticas fueron contra la forma en que el presidente Chávez se expresó del presidente Bush. Eso no se hace contra un presidente, menos contra el presidente de USA, no gustó el olor a azufre que encontró el controvertido venezolano ni su forma de expresarlo.
IX
Pero es innegable la influencia de Chávez, al menos en el éxito de ventas obtenidas de rebote por el libro de Chomsky, quien nuevamente devino en un “best seller.”
En la discusión sobre lo correcto o no de expresarse de un presidente de la manera que lo hizo se perdió gran parte del sarcasmo contenido en sus frases sobre la vigencia de la ONU.
Dijo Chávez: “El sistema de Naciones Unidas, nacido después de la Segunda Guerra Mundial, aceptémoslo con honestidad, colapsó, se desplomó, no sirve. Ah, bueno para venir acá a dar discursos, a vernos una vez al año, sí, para eso sí sirve, y para hacer documentos muy largos y hacer buenas reflexiones y oír buenos discursos como el de Evo ayer, como el de Lula, sí, para eso sirve”
X
No nos debería extrañar porque cuando conviene, la forma prevalece sobre el fondo como en cualquier proceso legal, privado o internacional, donde la forma es determinante.
Ojalá que la ONU también resurja renovada y fortalecida con los principios que le dieron vida, quizá los planteamientos de los NOAL la revitalice y nos sirva mejor a todo el planeta.
Managua, 28 de septiembre de 2006
elsavogl@ibw.com.ni
Neville Cross y María Elsa Vogl
Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores