Opinión

La cita que hizo Benedicto XVI en Alemania


…de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: «Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba» (www.Atrio.org).
Estas palabras que Benedicto XVI cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo durante el asedio de Constantinopla entre los años 1394 y 1402 han sido las que han dado pie a las masivas manifestaciones de musulmanes en todo el mundo y a unas relaciones cada vez más conflictivas entre el mundo musulmán y lo que Benedicto XVI representa como el máximo representante del catolicismo.
Reacciones de tal calibre y envergadura que, creemos que por primera vez en su historia, han provocado que el Vaticano haya desplegado toda su artillería diplomática de nuncios y obispos en todo el mundo para tratar de tranquilizar los ánimos y hacer llegar a la opinión pública, pero sobre todo a las autoridades de los países árabes, las rectificaciones del Papa. Algunos observadores han dicho estos días que creen que es la primera vez que un Papa pide perdón en público por palabras pronunciadas por él.
No cabe duda que la cita no ha podido ser más desafortunada. Con la que está cayendo contra los países árabes en Oriente Medio desde hace ya años, con la pésima política de Occidente y sobre todo de EU contra ellos, con las guerras de Palestina, Afganistán, Irak, Líbano y la que se adivina no muy lejana contra Irán, con las consecuencias que trajeron las viñetas de Mahoma, no parece que haya sido nada afortunado hablar de la religión musulmana en esos términos.
Más bien, una personalidad de la talla intelectual del nuevo Papa debiera haber contribuido a acercar posturas con los musulmanes y a hablar de ellos en términos de acercamiento, diálogo, y de ser tan pacificadores como queremos ser los seguidores de Jesucristo en la religión cristiana.
Porque para hablar de fanáticos, violentos e incendiarios tendríamos que hablar lo mismo de unos que de otros. Porque no se nos puede olvidar la historia ni el papel que jugaron los católicos con la Inquisición, las guerras “santas”, el “Santiago matamoros”, o las bendiciones que los papas hacían a los aviones italianos que iban a bombardear Etiopía o España durante la guerra civil o el apoyo dado a regímenes dictatoriales como los de Franco, Hitler, Pinochet, Mussolini, Videla, etc…
Puesto a hablar de eso, hubiera sido una magnífica ocasión para citar también estos casos y pedir perdón animando a todos a nunca más utilizar las religiones como arma de violencia o de guerra, ni a que sean justificadoras de regímenes políticos violentos.
Pero no. El Papa sólo habló de la cita de Manuel II Paleólogo, emperador bizantino en los términos arriba enunciados.
Está muy bien que el Papa haya reconocido su error y haya pedido perdón, cosa que le honra; pero es de desear que quienes le asesoran procuren hacerlo de aquí en adelante con mucho más tacto, sentido de diálogo con todas las religiones y mucha mayor ecuanimidad.
Porque lo que se trata es de conseguir un verdadero acercamiento de las religiones y una común contribución de todas ellas a la construcción de la paz en el mundo, no un enfrentamiento entre civilizaciones y religiones que hagan peligrar aún más la tan deseada paz mundial.