Opinión

Rigoberto: héroe igual que los del 4 de abril


En días recientes algunos medios de comunicación y algunos políticos han cuestionado el monumento erigido en memoria a Rigoberto López Pérez por el uso de la violencia para eliminar físicamente a una persona (Anastasio Somoza García, 21 de septiembre de 1956). Si partimos de la historia de Nicaragua, descubrimos que la falsean y se convierte en un boomerang para quienes lo esgrimen.
En primer lugar, hay que explicar lo siguiente: cuando uno sube a la loma de Tiscapa ve que al lado del monumento a Augusto César Sandino hay otro enorme con una lista de nombres que corresponden a los mártires del 4 de abril de 1954, el cual fue inaugurado por el presidente de la república, don Enrique Bolaños Geyer, y el entonces alcalde de Managua, Herty Lewites Rodríguez. Si son considerados héroes los del 4 de abril tiene que ser considerado por igual Rigoberto López Pérez, porque sus motivaciones, sus razones y su enfrentamiento con la dictadura somocista fueron exactamente los mismos.
El 4 de abril de 1954 un grupo de conspiradores introdujo armas y se emboscó en El Crucero para la eliminación física de Anastasio Somoza García, pero un traidor de última hora entregó la información a la Guardia Nacional, lo que provocó la intervención de las tropas en el lugar, las cuales terminaron con la vida de todos los conspiradores. Son héroes que fracasaron en ejecutar a Somoza y pagaron con sus vidas el intento.
Qué pasó con Rigoberto. Pagó con su vida al perpetuar lo que aquellos intentaron y no consiguieron. Entonces si son héroes los unos tiene que ser héroe el otro. Si el uno no es héroe porque ocupó la violencia para consumar su acto, entonces qué cosa es lo que querían hacer los del 4 de abril; era por la vía de las armas.
Yo lo que creo es que la reivindicación de la historia de Nicaragua no puede ser con ese doble rasero, porque desde los años cuarenta, cincuenta y hasta sesenta se ocupó tanto por la derecha, como la izquierda, los de centro o cualquier tipo de ideología, la vía armada para buscar cómo derrocar a Somoza. Recordemos lo que fue el 22 de enero, la gesta de Olama y Mollejones y una cantidad de conspiraciones propiciada por gente que no era del FSLN ni estaba identificada con ninguna corriente de izquierda.
Quien intenta deslegitimar la vía armada deslegitima incluso a mucha gente que está perpetuada en un monumento como el del 4 de abril de 1954.
El que escribe estas líneas es de la generación de muchachos que crecimos oyendo en susurro el nombre de Rigoberto López Pérez. El nombre de Rigoberto, el de los del 4 de abril y el de Sandino eran prescritos en la opinión pública por aquello que dice la gente de que las paredes tienen oído y le tenían temor a la dictadura; todo mundo decía en voz muy baja los nombres de todos estos muertos. Es decir, sacarlos a la luz pública, ventilar en un monumento a quienes fueron olvidados y enterrados es parte también de hacerle la justicia que le debemos todos los nicaragüenses a los del 4 de abril, a Rigoberto, a Sandino y a todos aquellos que murieron enfrentando a la dictadura somocista.
Diputado ante el Parlamento Centroamericano.