Opinión

Los genitales depilados pierden personalidad


Está de moda, entre ambos sexos, depilar o bien afeitar las áreas que rodean los genitales y más común entre las mujeres, el trasero. Se atribuye la práctica a la búsqueda de mayor higiene. Unos argumentan más comodidad en las prácticas sexuales; hay quienes aseguran superior placer al realizar el acto íntimo y otras afirman hasta desatar tormentas eróticas con su pubis rapado. En fin, la moda justifica.
Por otra parte, ciertos ginecólogos opinan que la función protectora del monte de Venus ha perdido su validez de proteger por el uso de la vestimenta, pero dejan como opcional y libre la práctica en cuestión. Entre sexólogos parece que no hay bando, mas existen opiniones publicadas de que la ausencia del vello púbico y posterior puede ser más atractiva.
Sin embargo, es real que el ser humano con los genitales depilados pierde personalidad, porque muestra añoranzas de pubertad. Además, cuando una dama depilada está de pie, no tiene sello distintivo puesto que luce igual a las demás y enseña una especie de flecha, similar a las usadas para señalar.
No hay duda del erotismo y grado de deseo que despierta el buen sexo, pero desalienta al hombre sospechar el encuentro de un pubis más que menos estandarizado. También, durante la conquista, la depilación asienta un tiro de gracia a la imaginación, matando interrogantes como: serán negros, rubios, rojizos, ensortijados, lisos, suaves, duros, lampiña, velluda hasta el ombligo, hasta el recto, bajarán por las entrepiernas, tendrá su columnita, cómo es el mapita o diseño por descubrir, más otras tantas ricas y eróticas incógnitas que puedan deparar.
Sí, seamos atentos con el aseo, pero cuidemos nuestra personalidad que sólo provecho aportará.
Caracas, septiembre 2006