Opinión

Trivelli es el gran elector de la derecha nicaragüense


El embajador de los Estados Unidos, el señor Paul Trivelli, se ha convertido en el gran elector de la derecha nicaragüense. Desde que llegó a Nicaragua se ha dedicado a asesorar, entrenar y financiar a los principales partidos sobre los cuales tiene alguna influencia. Prácticamente se comporta como si fuera un candidato más, en este caso el candidato de todos los partidos que luchan por impedir la victoria del Frente Sandinista.
Asimismo, se ha dedicado a orquestar toda una coalición en contra del FSLN, contratando para ello los servicios del Instituto Republicano Internacional (IRI). Desde entonces, y sobre todo después del viaje de Herty Lewites a Miami, el IRI se ha dedicado a capacitar a los fiscales de la ALN-PC y del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS). Para quienes no lo saben, el IRI es la institución encargada en toda América Latina de entrenar a los partidos de derecha, teniendo un feo expediente en las elecciones venezolanas contra la candidatura de Hugo Chávez.
Su primera estrategia fue presionar al Partido Liberal Constitucionalista (PLC) para que abandonara su cohesión interna alrededor de Arnoldo Alemán y se plegara a la candidatura de Eduardo Montealegre, líder de la Alianza Liberal Nicaragüense y Partido Conservador (ALN-PC). Ante el fracaso de aquella estrategia, ha decidido probar la unión de las fuerzas liberales alrededor del que tenga más votos o posibilidades de ganarle la carrera electoral al comandante Ortega, empeño en el cual también ha fracasado hasta ahora.
El mayor fracaso del embajador Trivelli ha sido el descontrol mostrado en el comportamiento de su viejo aliado, el señor Salvador Talavera, presidente de un partido formado precisamente con el apoyo y la asesoría de la embajada de los Estados Unidos en Nicaragua, nos referimos al Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN).
Últimamente orientó a la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham) para que sugiriese a los partidos PLC, ALN-PC y MRS a que se junten y evitar así la victoria del FSLN, estrategia que parece haber fracasado al igual que las anteriores.
¿Por qué están separados
los liberales?
La separación de los liberales en dos partidos va más allá de los pleitos personales entre sus líderes. Los líderes del PLC expresan los intereses de lo que podría considerarse la burguesía chapiolla, mientras que los líderes de la ALN-PC expresan los intereses de la oligarquía conservadora, a la cabeza de la cual están los banqueros, el diario La Prensa, el Cosep y la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham).
Recordemos que doctrinariamente el liberalismo expresa los intereses de los empresarios nacionales, mientras que el neoliberalismo expresa los intereses de los empresarios transnacionales. Si los liberales no lo han visto, es tiempo de que lo vean, de lo contrario seguirán dándole la espalda a los empresarios locales, atenidos como han estado hasta ahora a los cantos de sirena de los organismos financieros internacionales.
No es por casualidad entonces que el candidato favorito del señor Trivelli sea el candidato de la ALN-PC, pues su anuencia y entusiasmo frente a las medidas neoliberales están probados de sobra en estos 16 años de gobierno.
Entre la estabilidad política y el capitalismo salvaje
Hasta ahora, los gringos siempre se han equivocado en América Latina. Abandonan a sus favoritos hasta que las cosas se han descompuesto demasiado. Así pasó con Somoza, así pasó con Alemán y así le está pasando con la oligarquía conservadora.
Los gringos quieren la estabilidad política en la región, pero no están dispuestos a resignarse a las tasas de ganancia que les permite el mercado. Quieren precios de monopolio, libertad para aplicar el dumping a sus productos, subsidios a sus productores, eliminación de riesgos para sus empresas, levantamiento de toda censura moral, medioambiental, laboral y social para sus empresarios, sin importarles que todo eso genera pobreza, daños ambientales, inestabilidad, migración, narcotráfico.
No se han dado cuenta que la Policía y los marinos guardacostas en Nicaragua son los más pequeños y frugales de la región y los que más golpes asestan a los narcotraficantes y mejor controlan a los indocumentados. No se dan cuenta que nuestro ejército es el más profesional de cuantos existen en la región. No se dan cuenta que Nicaragua sigue siendo el país más seguro de la región. Ya se les olvidó que nosotros fuimos los que logramos erradicar la dictadura somocista. No se dan cuenta de la importancia que en estos tiempos tiene la paz y la reconciliación en la región. No se dan cuenta que no pueden seguir imponiendo una democracia selectiva, al estilo de las democracias de la vieja oligarquía donde sólo votaban unos cuantos centenares que tenían permiso, riqueza y por tanto ciudadanía.
Por la soberanía y la integración latinoamericana
Igual que hace 170 años, en estas elecciones se juega la soberanía nacional de Nicaragua. El neoliberalismo es la pérdida total de la soberanía económica, medioambiental y alimentaria. Todos los países del mundo se están uniendo en bloques, precisamente para favorecer sus intereses frente a los otros bloques o frente a las grandes potencias. Es demasiado evidente como para que nos ciegue el odio a un partido o a un candidato. Cuál es el pecado en querer aliarse con nuestros hermanos centroamericanos y latinoamericanos, hacer lo que nunca nos han permitido, hacer lo que los países del norte han hecho (Unión Americana y Unión Europea). No se trata de romper relaciones con los Estados Unidos, sino de tener todas las relaciones que nos mejoren la suerte, incluyendo a los países latinoamericanos y a los Estados Unidos.
Cuando uno ve la televisión o lee los periódicos, inmediatamente se nota la descomposición emocional de los candidatos de derecha. Están obsesionados por mantener la agresividad verbal, la polarización, el revanchismo, el sectarismo, la exclusión y una mayor secesión con los países del sur. Casi no se diferencian de las emociones del gran elector, el señor Trivelli.