Opinión

Alerta: botín-Estado a la vista


La mitología o mitomanía política criolla cuenta que cuando doña Violeta Barrios de Chamorro abrió la puerta del despacho presidencial en la Casa de Gobierno en abril de 1990 lo único que encontró fue una endeble mecedora pintada de color violeta. Ignoro la veracidad de la anécdota, pero todos conocimos y padecimos en carne propia el efecto piñata en nuestra economía, más catastrófico que el efecto tequila en las economías latinoamericanas.
El frentismo, que ha inventado tantas cosas en Nicaragua, inauguraba así una era de voracidad sin límites sobre el Estado concebido como botín. Porque si nos ajustamos a la historia, el saqueo de los Somoza fue gradual, duró apenas 45 años, pero tuvo límites. Esa voracidad digna de la mejor plaga de chapulines, resemantizada por el frentismo y Alemán, ahora existe como un virus epidémico que se transmite a través de la banda presidencial a cada uno de los presidentes de turno, o a sus allegados. Todos a partir de esa fecha han hecho sus apoteósicas piñatas y purísimas, consumiendo finos licores nacionales y extranjeros (sin metanol), deliciosos bocadillos y gozando con alegres payasos. Sistemáticamente la burocracia estatal, compuesta por el grupo familiar en el poder o por el partido político saliente, ha hecho charanga con los bienes del Estado nicaragüense; es decir, con nuestros bienes, con la res pública, con la república.
En Nicaragua debemos estar alerta porque estos períodos electorales y de transición son el gran río revuelto generador de pingues ganancias para los “pescadores”. No estoy hablando de los camaleones de siempre como don Calvador Calavera, ni de toda esa manga de oportunistas que saltan de partido a partido y que han sido fieles al verde de los dólares y no al verde olivo que la Administración Reagan antaño les hizo vestir. No, a esos camaleones les voy a dedicar un artículo aparte. Ahora me estoy refiriendo a la burocracia de la actual Administración Bolaños, que para abreviar llamaremos la churricracia. En algunos medios han empezado a aparecer noticias sobre síntomas que el saqueo del Estado ha empezado de nuevo y esto debe ponernos alerta y preocuparnos, salvo que nos queramos ir al último lugar del desarrollo humano en el planeta. Pero veamos algunas nuevas formas de piñatear.
En algunos institutos y ministerios la elite de la churricracia ha empezado a indemnizarse por el gran sacrificio que han hecho de laborar, generalmente con un megasalario y otros súper beneficios (doble planilla, gasolina, tarjetas, etc.), en “beneficio del pueblo nicaragüense” durante este quinquenio. Hay una manga de asesores, parientes, validos, allegados y arrimados que componen la churricracia, quienes ya empezaron a salir del Estado nicaragüense muy bien indemnizados.
Pobrecitos(as), seguramente con sus megaindemnizaciones el perverso Estado ni siquiera les reconoce un pequeño porcentaje de las divisas que anualmente ingresaron a las direcciones, proyectos y programas donde trabajaron. Esto lo digo con la más terrible ironía porque sabemos de indemnizados(as) que se pasaron estos cinco años viajando, cobrando sus megasalarios y beneficios extras sin haber aportado un solo dólar al erario nacional. ¡Tal vez les están indemnizando sus capacidades diferentes! Pobres pipitos(as). ¿Habrán notado que la corrupción es transgenérica?
Los ministerios, institutos y demás entes autónomos deben dar a conocer sus listas de empleados que están renunciando o siendo despedidos y con qué montos económicos se están retirando a la vida privada. Y, además, porque éste es un gobierno que se las da de honesto y en contra de la corrupción, deben explicarnos cuál fue el aporte económico de ese funcionario público que lo hace merecedor de tamaña indemnización. Este gobierno, incluyendo a su administrador principal, o sea el presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, no puede hacerse de la vista gorda, lo cual significa solamente ver la viga en el ojo del gordo y no el vigón clavado en sus propias pupilas.
La corrupción sombras suele vestir y puede, como está de sobra demostrado en este país, vestir el traje de gala de la legalidad. Hay formas aparentemente “legales” de corrupción. El ingenio de los seres humanos es infinito para transgredir las leyes y sacar provecho de todo. Es preciso que en Nicaragua cuanto antes la sociedad civil y los medios de comunicación independientes (porque algunos dueños de medios que leemos están clavados con los Cenis y pierden toda credibilidad para hablar de corrupción) deben ir constituyendo un observatorio sobre la corrupción.
Países como Argelia, Eslovaquia y otros han creado sus observatorios sobre la corrupción. Desconozco si lo han hecho para tener un balcón desde donde ver sus piñatalás (en árabe) o sus piñatoskis (en esloveno) sin llevar a la sanción a ningún piñatero.
Que el turbión de las lodosas aguas electorales no nos ciegue y que los vivianes no se aprovechen de nuestra distracción por ver en el charco de los patos las conductas de los chacalines, mientras aquellos se llevan las langostas sin siquiera importarles la veda ni el hambre del popolo.