Opinión

"Plagas" urbanas


Karla Castillo

A estas alturas, pocos capitalinos se pueden considerar libres de ellas. El vandalismo se cierne en las calles de Managua desde que cae el sol y a plena luz del día en los fines de semana. Si no es que le roban el medidor de luz o de agua, es que se llevaron el cable telefónico o de señal de TV, en su misma cuadra o a un kilómetro, y quedó sin servicio durante quién sabe cuántos días. Ya no digamos las tapas de tragantes y manjoles que desaparecen, en detrimento de peatones, ciclistas y conductores.
Evidentemente ni yo escapo a estas “plagas” urbanas. El largo fin de semana que unió al doble feriado patrio con el sábado y el domingo, propició que no sé qué banda saboteara la fibra óptica que Enitel instaló hace unos años a lo largo de la antigua Calle El Triunfo, en la zona occidental de la capital, y según escuché, quedamos dos mil abonados incomunicados telefónicamente.
Tragicomedia
Me imagino que todos llamamos para reportar la avería, pero había que esperar el lunes para que la cuadrilla de Enitel reparara el daño. Gocé del servicio telefónico de nuevo hasta el jueves, pero para mi sorpresa, cuando me llamaron de mi casa, la pantalla de mi celular reflejó un número que me era ajeno.
Pensé que mis familiares quizás me habían llamado de una casa vecina, pues el número corresponde a mi sector. Sin embargo, me aclararon que me llamaban de mi casa.
¿Será que por la misma avería ahora me cambian el número? Pensé. Pero no, resulta que al hacer la reconexión, los señores de Enitel, al parecer, olvidaron la forma en que estaban colocadas las “cuñas” y pusieron a mi servicio un número que, según supe, corresponde al de un vecino cercano.
Para corroborar la situación, llamé a otros familiares y me informaron que ellos habían vivido un problema similar y que sólo lo habían descubierto ante la insistencia de personas desconocidas, que se obstinaban en decirles, a través del hilo telefónico, que ese número pertenecía a fulano de tal y no a ellos.
Y para terminar de confirmar mis sospechas, llamé a mi número, el cual me pertenece desde hace casi once años, y me respondió una dama, supongo que una muy joven, quien me dijo que estaba llamando a casa de otra familia y que su número era el… nada que ver con el mío.
¿Cuánto me irán a gastar?
Quiero pensar que es un error humano, para nada cometido con segunda intención, pero en esa pequeña equivocación alguien puede ser víctima de una mala jugada.
Esto lo calculo en base a que mi consumo telefónico fluctúa entre 150 a 200 córdobas mensuales. Desconozco cuánto pagan las personas a quienes pertenece el teléfono que desde el jueves, y por lo menos, hasta el mediodía del viernes estuve usando, pero puedo garantizar que no abusé en ningún momento, pese a que sé que la factura quizás no refleje lo que yo consuma en estos días de confusión.
Me preocupa que las personas a quienes les fue colocada mi cuña sean muy conversadoras y gasten en un día lo que yo gasto en un mes, lo que sería absurdo.
Bueno, creo yo que en este caso debe ser Enitel el que responda por lo ocurrido, ya que ni yo, ni los demás clientes afectados por este error humano que fue originado por el sabotaje de la delincuencia común, somos responsables de que no hayan hecho bien su trabajo los técnicos de la brigada que enviaron a mi sector, a reparar la avería.