Opinión

Estado, religión y aborto


El párroco de Dolores, Carazo, Neguib Eslaquit, en su homilía del 24 de junio en la Casa de Oración Betanía, aseguró que la Iglesia Católica está llamada a guiar al pueblo en las próximas elecciones. Similar expresión sostuvo Monseñor Solórzano en días pasados al asegurar que la Iglesia Católica no será perro mudo en las próximas elecciones. Así mismo el Arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, en una misa en honor a Tomás Moro, el santo de los buenos políticos, solicitó mesura a la clase política en la actual contienda electoral. Por otra parte, el obispo de Estelí, Juan Abelardo Mata, sostiene que los jerarcas de la Iglesia Católica no hacen política partidaria, y señaló que no cree que el ex presidente Arnoldo Alemán haya cometido delitos con las arcas públicas de Nicaragua.
Por otra parte, mientras el cardenal Obando y Bravo acompaña continuamente a Daniel Ortega y, como buen cristiano, cree en su conversión al catolicismo apostólico y romano y, por lo tanto, en la reconciliación, en el amor, en la tolerancia y en última instancia en amar incluso a nuestros enemigos, el padre Eslaquit les recuerda al pueblo nicaragüense la noche oscura que se vivió bajo su gobierno, y expresa que el árbol que produce frutos malos, los va a seguir dando, por mucho que lo abonen y lo poden, y bendice al candidato presidencial y ex banquero Eduardo Montealegre, éste, por su parte, asegura que Daniel Ortega manipula a la Iglesia Católica en la actual campaña electoral y dice que la ALN va a ganar las elecciones, porque ellos sí creen en Dios.
Las últimas expresiones de la Iglesia Católica nicaragüense, en estas elecciones, se refieren a la posición del candidato por la Alianza Movimiento Renovador Sandinista, Edmundo Jarquín, que se declaró a favor del aborto terapéutico y por la separación entre el Estado y la Iglesia. La respuesta no se hizo esperar, esta vez le tocó el turno al Secretario de la Conferencia Espiscopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Juigalpa, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, quien dice que el aborto terapéutico ha sido una ventana donde se ha metido el aborto general y, por lo tanto, oficializar el aborto en Nicaragua sería un crimen atroz para tantos niños, y recomienda a la población a que el día que vaya a votar tome en cuenta estas posturas, además, asegura que un abortista es un asesino, una persona partidaria de la cultura de la muerte.
En definitiva, la Iglesia Católica ha estado sumamente activa en estas elecciones, y su injerencia en la política actual es alarmante, y digo alarmante porque lo que se está eligiendo en Nicaragua son autoridades civiles y no eclesiásticas, y porque la Constitución Política en su artículo 14 dice que el Estado no tiene religión. Nicaragua no es un Estado NACIONAL CATÓLICO, y por lo tanto, es un abuso el de la Iglesia inmiscuirse en problemas que no son de su incumbencia, y es una falta de imparcialidad la del Consejo Supremo Electoral en permitírselo; confundir los intereses del Estado nicaragüense con los de la Iglesia no es sensato ni correcto, lo mismo que confundir los intereses del Estado con los intereses de los partidos.
Haciendo estas aclaraciones abordaré el tema del aborto. Desde el punto de vista de las leyes penales nicaragüenses se contempla el aborto terapéutico como una solución en casos de necesidad; cuando la vida de la mujer embarazada corre peligro, son los médicos los encargados de decidir esta situación, desde este punto de vista la ley es correcta y sabia. Desde el punto de vista religioso, no hay nada que discutir, el Estado no tiene religión, y no le quita ningún derecho a la mujer religiosa, ella es libre de decidir qué camino tomar y como solución religiosa existe la ex comunión, pero querer que el Estado la condene por la violación de un precepto religioso es confundir al Estado y a la religión.
Por otra parte, los argumentos, en cuanto al aborto terapéutico, que esgrimen los religiosos, son descabellados, absurdos, violentos y llenos de fanatismo. Veamos lo que dice una gran manta ubicada en la entrada de un supermercado capitalino: “POR AMOR A CRISTO, NO ME MATES”, “Di no al aborto por favor”. No es algo descabellado, absurdo y fuera de toda lógica poner a un feto a hablar, es como que alguien le diga a la cajera de una venta al comprar una docena de huevos de gallina: “me factura doce pollos”. Esto sólo me hace recordar la leyenda propagada por los jesuitas sobre el nacimiento de un pensador chino llamado Lao Tse, que decía que había permanecido ochenta y un años en las entrañas de su madre, donde en cálido baño amniótico, pudo llevar a cabo largas meditaciones que le permitieron acceder a una idea aproximada de la adorable y muy santa Trinidad.
La Iglesia Católica a nivel mundial y desde hace mucho tiempo ha mantenido siempre estas posiciones; que el feto es persona desde el momento de la concepción, que tener un aborto es cometer un asesinato, incluso, extienden la denominación al médico y a la enfermera que lo practican, y hasta a las personas que defienden ese derecho, consignado en la ley, llamar asesinos a las personas que defienden un derecho es violentar las normas mínimas de convivencia, es un delito pensado por la ley.
Pero no para ahí la cuestión, la Iglesia también se opone al uso de los anticonceptivos en general, incluyendo el condón, pasando por los anticonceptivos orales, DIU, diafragma y hasta el uso de anticonceptivos de emergencia en los casos de mujeres que han sido violadas, lo único aceptado por la Iglesia Católica, como método del ritmo, es el de mantener relaciones en los días no fértiles de la mujer y la abstinencia.
La Iglesia Católica, en cuestiones de salud reproductiva, es lo más conservadora en el mundo entero, negándoles el derecho a la mujer a usar el anticonceptivo que quiera, cuándo tener o no tener sus hijos, cómo planificar su familia; la Iglesia, incluso, con su posición conservadora, afecta las políticas públicas del Estado, en cuanto a políticas de reproducción. De decirle asesino a un candidato a la Presidencia de la República, a las mujeres que practican un aborto terapéutico, a los médicos y enfermeras que lo practican, a las madres que se esterilizan, a las mujeres que toman anticonceptivos para planificar su familia, a mandarlos a prisión, sólo los separa un paso; quitar el aborto terapéutico del Código Penal.
Pero qué es lo que tanto le preocupa a la Iglesia Católica del aborto terapéutico, ¿será el violar el mandamiento de Dios de no matar? Creo que no, irónicamente cuando Moisés baja con las Tablas de la Ley, del Monte Sinaí, y mira que los israelitas adoran a un becerro de oro, ordena a los levitas que pasen y repasen por los senderos del campamento, dando muerte a todos lo que encontraran a su paso, tres mil muertos perecieron ese día, entre compañeros, familiares y hermanos, para que tuvieran temor de Dios. ¿Es esa la cultura de vida? ¿Es así como se practica el no matar? ¿Entonces la preocupación de los católicos por el aborto terapéutico será por el principio de defender a los más desprotegidos de la sociedad? ¡Los niños, lo dudo! Acaso la muerte de todos los niños de Egipto no fue el arma mortal que usó Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud. ¿Es eso estar por la cultura de la vida? Entonces, ¿qué es lo que mueve a los católicos a estar tan fanáticamente en contra del aborto terapéutico? ¡ES EL DOGMA DE LA CREACIÓN!
Dios creó el cielo, la tierra, la luz, el día, la noche, las aguas, los animales, al hombre, a la mujer y al universo entero, por tanto, le pertenecen, es nuestro Padre Creador y Señor de todo el universo. Es en base a este dogma que los católicos están contra el aborto, sólo Dios puede quitar o dar la vida. Es en base a este dogma que Dios le da a los israelitas la tierra de Canaan, y los acompaña en el desalojo, a sangre y fuego, de 31 reyes que habitaban la tierra prometida, ¿no es esto imperialismo? ¿Es ésta la cultura por la vida que predica el cristianismo? Y es también en base a este dogma que toda América pasa a ser dominada por el imperialismo cristiano español; el Papa, vicario de Dios en la tierra, se lo concede a los Reyes de España, y los Reyes de España se lo ofrecen a los conquistadores como pago por evangelizar estas tierras, he aquí, también, el origen de la sacrosanta propiedad privada y de lo que significó la conquista en Nicaragua, la casi total exterminación y esclavización de todas las tribus que habitaban nuestro país, la reducción de nuestros antepasados indígenas con las leyes nuevas, en campos de concentración.
No es cierto el decir de los cristianos que están por la cultura de la vida, cuando toda su historia dice lo contrario, desde la liberación del pueblo de Dios, pasando por las cruzadas, hasta la conquista del nuevo mundo, ha sido una historia violenta, la paz que predican con Jesucristo es la paz que le llevan a los vencidos, y en último término, también conlleva a la muerte eterna.
Por todas estas razones la conservación del aborto terapéutico en nuestro Código Penal adquiere una significación relevante, como también la separación del Estado y la Iglesia. Los candidatos presidenciales en estas próximas elecciones tienen que abordar estos temas que son de vital importancia para la nación, máxime cuando existe en desarrollo una gran guerra global, como le llama el Presidente de EU, en que algunos sectores conservadores de Nicaragua, en nombre del mundo occidental y del cristianismo, nos están llevando a participar en esa guerra.

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