Opinión

Acerca del foro presidencial


El pasado miércoles 13 de septiembre fue transmitido por la cadena informativa internacional CNN en español y un canal de televisión local un foro presidencial al que fueron invitados todos los candidatos presidenciales que competirán en los comicios nacionales, a realizarse el 5 de noviembre de este año. Al evento asistieron todos a excepción de Daniel Ortega, sempiterno candidato presidencial del FSLN, quien por motivos obvios de falta de entereza, autoridad moral para debatir y de capacidad para presentar propuestas que beneficien a los nicaragüenses, no acudió al llamado. Además, “el candidato de los pobres” tiene suficiente dinero como para organizar sus propios montajes de “debates con el pueblo” y transmitirlos televisivamente a través de sendos espacios de campo pagado que pueden extenderse hasta por más de una hora. Sin mencionar que el sábado 19 de agosto inauguró su campaña en un lujoso hotel capitalino y contrató por varias horas a la mayoría de las principales televisoras y radioemisoras nacionales y regionales.
En cuanto a su formato, me pareció que el foro fue insuficiente, ya que su duración de apenas una hora y el límite de tiempo de un minuto por respuesta (me imagino que debido a la versatilidad de la programación de CNN en español) no permitieron que en muchas ocasiones la mayoría de los candidatos lograsen aterrizar sus propuestas, demostrasen si en realidad las tenían y si éstas eran sólidas y convincentes, y que se pudiese discernir en qué se diferenciaban entre sí. Considero que si el evento hubiese contado con una duración de dos horas y con límites de tiempo para responder de dos minutos, los candidatos hubiesen podido demostrar con mayor claridad si realmente presentaban propuestas concretas y reales que le hubiesen permitido a la audiencia realizar una mejor evaluación.
A pesar de las limitaciones mencionadas, se pudo notar a un Eduardo Montealegre, candidato presidencial de ALN, con propuestas prefabricadas y memorizadas, de frases y expresiones calculadas y poco naturales, que no logra identificarse con la gente, probablemente porque se encuentre alejado de la realidad y de las necesidades del pueblo, y porque no tenga la convicción ni la voluntad de resolver los problemas que agobian a la mayoría de los nicaragüenses. Recordemos que debido a su origen y a lo que representa, Montealegre no conoce ni es sensible ante las condiciones de vida infrahumanas por las que atraviesa la mayoría de la gente en nuestro país. En mi opinión, lo único que se puede rescatar alrededor de su comparecencia fue su posición frontal contra el pacto, aunque carece de credibilidad, ya que él y los que lo rodean pertenecieron a éste hasta hace muy poco.
En cuanto a José Rizo, candidato presidencial del PLC, éste lució ambiguo y doctrinario como de costumbre, auxiliándose más de lo retórico que de lo propositivo. Considero que Rizo nunca logró aterrizar con propuestas concretas y específicas porque precisamente no las tiene, y dependió más de su animosidad de descalificar lo que proponían los demás y atacarlos, a pesar de que él es el menos indicado para eso, ya que es un producto del dedazo de Arnoldo Alemán.
Por otro lado, vimos al candidato presidencial de AC, Edén Pastora, insistir con un discurso retórico, repetitivo, poco propositivo y egocéntrico. Aunque lo que más destacó de sus intervenciones fue la apología que rindió a Daniel Ortega, definiéndolo como una persona que ha cambiado y que merece la oportunidad de gobernar sin guerra. Dichos comentarios pueden servir para confirmar algunas especulaciones acerca de un aparente contubernio entre Ortega y Pastora.
En el caso de Edmundo Jarquín, candidato presidencial de la Alianza MRS, pudimos observar que a pesar de las restricciones de tiempo, demostró que cuenta con propuestas específicas, sólidas y reales. Fue el que exhibió mayor seguridad, convicción y propiedad en lo que decía, por lo cual logró ser convincente. Jarquín se mostró sensible, incluyente, pragmático y nacionalista, y dejó claro en todo momento que su prioridad es acabar con la pobreza y con el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, ya que éste, además de ser corrupto e inmoral, repercute negativamente en la economía y la democracia nicaragüense.
Finalmente, a mi parecer, a excepción de Edmundo Jarquín, los demás candidatos nunca se lograron bajar de la avioneta, ni tuvieron la capacidad de convencer al electorado acerca de la concreción y viabilidad de sus ofertas y de por qué deberían votar por ellos.

sevillaherrera@gmail.com
Ingeniero industrial