Opinión

Los considerandos

Comentario No. 4, 17 septiembre 2006

Los considerandos son los motivos que justifican la necesidad de cualquier ley. Para los fines de estos comentarios didácticos, arbitrariamente hemos organizado los considerandos conforme a los ejes siguientes: la definición de educación para los fines de la ley; la educación como deber del Estado; la profesión docente; el laicismo, la autonomía universitaria y la vinculación de la LGE con otras leyes, convenios y acuerdos.
1. La educación es:
De los dieciséis considerandos, tres están dedicados a definir el papel de la educación así:
- la educación tiene como objetivo la formación plena e integral de los y las nicaragüenses (C No. II);
- la educación es factor fundamental para la transformación y el desarrollo del ser humano y la sociedad (C No. III);
- la educación es un proceso único, democrático, creativo y participativo que vincula la teoría con la práctica, el trabajo manual con el intelectual y promueve la investigación científica (C No. IV).
Como es posible observar, estos tres considerandos se refieren a algunas de las funciones generales de la educación en cualquier país y lugar, constituyendo la fundamentación epistemológica de la educación como proceso social y para cualquier tipo de educación, la formal y la educación no formal, fundamentando el currículo de las mismas.
2. El papel del Estado respecto
de la educación
En la Constitución Política de la República de Nicaragua, como en la mayoría de los países, se establece que la educación es deber indeclinable del Estado, por ello en los considerandos y justificaciones que coronan la Ley General de Educación se da especial atención a este aspecto que, como se conoce, alude directamente al modelo de gestión de la educación básica en Nicaragua conocido como autonomía escolar, que ha introducido en la escolaridad nicaragüense la ideología de “la educación a cambio de dinero”, o sea el pago en las escuelas, con base en el pretexto de que ese pago es “voluntario”. En los considerandos No. V, VI, VIII y IV se establece que:
- “es obligación del Estado promover la participación social en educación y el apoyo de los medios de comunicación a la misma” (C No. V);
- “la educación es función indeclinable del Estado. Corresponde a éste planificarla, dirigirla y organizarla” (C No. VI);
- “la enseñanza primaria es gratuita y obligatoria en los centros del Estado. La enseñanza secundaria es gratuita en los centros del Estado, sin perjuicio de las contribuciones voluntarias que puedan hacer los padres de familia” (C No. VIII);
- “es obligación del Estado garantizar que las personas adultas gocen de oportunidades para educarse” (C No. IX).
3. El magisterio nacional
La Ley General de Educación reconoce el rol que desempeña el magisterio en la actividad educativa nacional, tanto respecto de la aplicación de los planes y programas de estudio como del proceso de formulación de las políticas educativas. En el considerando No. VII se habla extensamente sobre el derecho de los maestros “a condiciones de vida y trabajo acordes con su dignidad y con la importante función social que desempeñan”. Llama la atención que el contenido de este artículo centra su atención solamente en el derecho a condiciones de vida dignas, omitiendo otros derechos que son básicos para que los maestros puedan desempeñar su oficio con pertinencia y calidad, como lo son el derecho a ser sujetos de un sistema de formación y capacitación permanente, sistemático, moderno y de alto nivel, y a participar en todos los procesos de formulación de política educativa que les afectan. Estos vacíos, como otros que iremos detectando y comentando en esta serie de artículos didácticos respecto de la LGE, deberán ser objeto de revisión y reforma en el futuro.
4. El carácter laico de la educación y la autonomía universitaria
El carácter laico de la educación fue uno de los avances de la revolución liberal en el campo de la educación, consignado en la Ley Fundamental de Instrucción Pública de 1894, y que es reafirmado en el considerando No. X de la LGE. De parecida manufactura política que el laicismo en la educación es la autonomía universitaria (C No. XI). Ella es una conquista del lento proceso de modernización de la sociedad nicaragüense. Fue en marzo de 1958 cuando la Universidad Nacional de Nicaragua, creada en 1947 y heredera de la bicentenaria Universidad de León fundada en 1812, después de cruentas luchas, alcanza su autonomía académica, administrativa y financiera respecto del Estado nicaragüense. Esta tradición es reivindicada y promovida en al LGE de 2006, “según lo establecido en el arto. 125 de la Constitución Política”.
5. La conexión de la LGE con otras leyes y con acuerdos internacionales
En los considerandos No. I y XIV, la LGE recuerda que antes del 22 de marzo de 2006, día en que se aprueba nuestra Ley en lo particular, Nicaragua había firmado diferentes acuerdos y convenios internacionales en el terreno educativo, y de que, igual antes de esa fecha, la Asamblea Nacional había aprobado otras leyes y códigos referidos a la educación y a la promoción de los derechos humanos de la niñez y la adolescencia, los que fueron tomados en cuenta en el proceso de elaboración de la Ley.
Para el futuro, cuando la Ley sea de nuevo reformada y de cara a su exhaustividad, habría que prever la inclusión de considerandos referidos: uno, a la educación como un derecho humano fundamental; dos, a la educación como un proceso social universal, que rebasa los intereses del Estado y es asunto de todos, y tres, a la prioridad de la educación en el Presupuesto de ingresos y egresos del país.