Opinión

La XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados


La acertada visión geopolítica de algunos líderes mundiales condujo a la creación del Movimiento de Países No Alineados, en Belgrado, Yugoslavia, sede de la I Cumbre que se llevó a cabo entre el 1 y el 6 de septiembre de 1961. Era la época del asentamiento del orden internacional nacido de la posguerra mundial segunda, que trajo consigo el recrudecimiento de la confrontación este/oeste. El clímax de la guerra fría, que se mantendría por mucho tiempo a lo largo del siglo pasado.
Entonces, estos líderes decidieron mantenerse al margen de aquella confrontación, no alinearse a ninguna de las dos superpotencias, para lograr un sistema de organización política independiente, con el consecuente modelo de desarrollo económico. Porque los dos actores de la guerra fría estaban empeñados en una lucha geopolítica de suma cero: pérdida de uno, ganancia para el otro, y viceversa.
Nuevamente, entonces, la XIV Cumbre del Movimiento reconocerá y rendirá homenaje a sus creadores, Josip Broz Tito, líder de la resistencia yugoslava contra el nazismo y presidente de su país, y Gamal Abdel Nasser, fundador de la ahora extinta República Árabe Unida, y también a Jawaharlal Nehru, de la India, Kwame Nkrumah, de Ghana, y Ahmed Sukarno, de Indonesia, junto a sus creadores codirigentes de la I Cumbre.
Excepto Yugoslavia, todos los 25 países miembros fundadores, así como los nuevos miembros que se fueron agregando al Movimiento, están situados en el Sur, área mucho más cercana a la llamada órbita de influencia del capitalismo mundial, igual que ahora bajo el liderazgo de Los Estados Unidos, también líder indiscutible de la guerra fría. Entonces, en términos casi absolutos, la presión contra sus miembros resultaba favorable al polo capitalista, que selectivamente pretendía convertirlos en cuñas y a veces en peones contra el campo socialista, persiguiendo al mismo tiempo la división del Movimiento.
Una nueva realidad impuesta por la dialéctica de la historia, que otro visionario con mentalidad de estratega geopolítico global, pero de latitud más sureña, fue capaz de captar tempranamente y de diseñar sobre esta base la nueva tesis que a partir de entonces cambiaría el rumbo geopolítico del Movimiento. Exponiéndola con claridad en la VI Cumbre --como la actual, llevada a cabo en La Habana en 1979--, Fidel Castro logró que fuera aprobada por todos sus miembros, incluido Tito, a quien se le atribuye la creación de la tesis original.
Sin apartarse ni un ápice de los diez principios fundacionales del Movimiento, aprobados en la proto-conferencia de Bandung, en 1955, la tesis de Fidel Castro dejaba a un lado la original de la equidistancia de las dos superpotencias para sustituirla por la de la alianza natural con los países socialistas. Una tesis que inútilmente Los Estados Unidos y sus socios occidentales quisieron contraponer a la original de los fundadores del Movimiento para dividirlo, para liquidarlo, para lograr el objetivo del juego suma cero.
Pues, si bien la URSS y los países socialistas también asumían el principio de la lucha suma cero, se acercaban a los del Sur mediante la cooperación en todos los órdenes, incluida la defensa contra las presiones y agresiones de todo tipo a las que permanentemente estaban sometidos de parte de las potencias capitalistas.
En ese nuevo escenario histórico del Sur, el hallazgo de Fidel Castro demostraba inequívocamente que las circunstancias del momento ya no exigían mantenerse al margen de la confrontación este-oeste, sino responder activa y coordinadamente a la agresión imperialista del capitalismo mundial contra el Movimiento y contra sus miembros, en particular contra los países dirigentes, entre los cuales Cuba como miembro fundador desempeñaba un rol preponderante.
27 años después la Secretaría Pro Tempore del Movimiento de Países No Alineados regresa a La Habana, sede de la actual XIV Cumbre. Y otra vez le toca a Fidel Castro coordinar su revitalización histórica con una nueva tesis geopolítica. Atrás quedó la anterior de su propia autoría que tantos beneficios produjeron a los países miembros y al propio Movimiento, pero que perdió vigencia con la estrepitosa caída de la Unión Soviética y del socialismo real, que rompió el equilibrio mundial.
Hoy día todas las naciones de la tierra y en particular las del Movimiento de Países No Alineados se enfrentan al unilateralismo de Los Estados Unidos, esa suerte de espurio estado universo que pretende imponerse al resto del mundo por la fuerza, por la unipolaridad militar, liquidando para ello todo el andamiaje del multilateralismo que gira alrededor del Sistema de Naciones Unidas, laboriosamente levantado a raíz de los acuerdos de paz que dieron término a la Segunda Guerra Mundial.
La reivindicación plena de la multilateralidad con la consiguiente reestructuración de Naciones Unidas será sin duda el objetivo fundamental de esta nueva etapa del Movimiento, empezando por la suspensión inmediata de la brutal agresión unilateral de Los Estados Unidos contra las naciones islámicas para apoderarse de su petróleo. Pero también la unidad militante de todos sus miembros, como medio más eficaz para la lucha, complementada con la operativización sistemática e integral de la cooperación solidaria Sur-Sur, a la cual Cuba tiene mucho que ofrecer.
Todo esto sobre la base de los diez principios fundacionales del Movimiento y mediante «un Plan de Acción que permita pasar de la retórica a la acción concreta», como bien lo afirman los dirigentes cubanos organizadores de la XIV Cumbre.
Y no son quiméricos estos objetivos ni el anunciado Plan de Acción. En términos geopolíticos los actuales 116 miembros del Movimiento controlan a escala mundial el 51% de la población, el 53% del área marítima, el 45% de las tierras cultivables, el 44% de los bosques y, lo más importante, el 86% del petróleo.