Opinión

El continuum educativo de país


Ph.D.
IDEUCA

Hace diez años (1996) se publicó “La educación encierra un tesoro”, conocido como Informe Delors por ser éste el presidente de la Comisión Internacional, a la que la Unesco encomendó delinear la visión de la educación para el siglo XXI.
El vértice sobre el que gravita el pensamiento y visión de este importante informe es “la educación a lo largo de toda la vida”, “el aprendizaje a lo largo de toda la vida”, considerándolo como un continuum educativo que nace y fenece con ella.
Esta concepción de la educación de toda persona, como un continuum, pretende borrar la visión tradicional de una educación escolar fragmentada o construida en trozos y alejada, incluso ajena, a la educación no escolar, que tanto tiene que ver con la vida.
A primera vista, el continuum educativo encaja perfectamente con el proceso educativo permanente, que no se detiene y es parte de la vida de una persona. La persona se convierte en un aprendizaje continuo, permanente a lo largo de su vida.
La visión de la educación como un continuum está particularmente referida a los sistemas educativos que todavía guardan respeto a la vida, la separación entre el “tiempo para estudiar” y el “tiempo para trabajar o aplicar lo aprendido”, además de organizarla por niveles que si bien tienen una conexión entre sí de diferentes etapas, cada una de ellas está concebida y planificada como un segmento de educación en sí y para sí: preescolar, básica, secundaria, terciaria, sin un hilo intrínseco conductor que las articule como una gran unidad educativa y pedagógica.
El Informe Delors, con el profundo aliento de superar las distancias de las etapas o niveles tradicionales que determinan el recorrido educativo de una persona, las caracteriza con una visión de mucha penetración educativa y pedagógica. A la educación básica la define como “el pasaporte para toda la vida”, significando con ello que la persona puede atravesar las distintas fronteras del continuum educativo. A la educación secundaria la define como “el eje de toda una vida”, en tanto en ella el educando selecciona el rumbo en el que desea que avance su vida; y a la educación terciaria, con todas sus potencialidades, la cataloga como “el espacio abierto para seguir aprendiendo”, queriendo con ello entrelazar o unir el continuum recorrido con un horizonte abierto y no detenerse nunca...
Esta concepción de continuum educativo que en términos de proceso se traduce en educación a lo largo de toda la vida o aprendizaje intrínsecamente permanente a ella, se puede y debe aplicar a la educación y vida de un país.
La educación de un país, en tanto país, debe ser un continuum; el país como tal debe ser “educación a lo largo de su vida”, la que en la actualidad debiera presentar determinados rasgos interdependientes y perfectamente concatenados a fin de hacerlo viable como país desde la perspectiva de toda su población. Se trata de armonizar educación y vida del país, hacer que la educación se haga vida del país y éste se haga educación permanente. Veamos esa ruta, ese continuum educativo real de país.
Al sufrir desnutrición, en ocasiones severa, el 30% de nuestros infantes, el continuum educativo de país, inicia algo anémico, pues en el continuum educativo de país es clave la educación inicial que asegure la vida sana, completa de nuestros infantes con su alimentación, salud y afecto requeridos. El continuum educativo difícilmente se mantendrá en la educación preescolar a la que accede sólo el 40% de nuestros niños. La educación primaria recibe alrededor del 90% de nuestros niños y niñas en edad escolar correspondiente a su edad, pero la completan el 60%, muchos, con dudosa calidad. De nuevo el continuum educativo de país pierde fuerza. Concluyen la educación media (secundaria, magisterio y técnica) poco más de la mitad de quienes la inician y lo hacen con limitadas opciones y capacidades para insertarse en la vida útil y romper el círculo vicioso de la pobreza. El continuum educativo de país sigue debilitándose.
Después se abre el espacio, educación terciaria y universitaria más o menos restringida, sobre todo como respuesta efectiva a las necesidades del país y al reclamo de las capacidades profesionales, de investigación y del desarrollo científico tecnológico, que exige su desarrollo humano, económico, social, cultural y democrático. El continuum educativo de país queda en algo secuencial, pero no es “la educación a lo largo de la vida del país en la perspectiva de toda su gente”. El aprendizaje ciudadano, el potencial del país, no alcanza a satisfacer las aspiraciones de la gente, su continuum educativo ha sufrido un desgaste preocupante.
Sin embargo, el desarrollo y vida del país están indisolublemente vinculados a un factor clave, decisivo, que los hace viables para el bienestar de toda la población, ese factor es la educación, la educación a lo largo de la vida de toda la población. Éste es el verdadero continuum educativo de país. Dicho de otra manera, el continuum educativo de país incluye una visión holística y dinámica de la educación en correspondencia a la concepción holística y dinámica de la persona y del ciudadano (a).