Opinión

Tragedias que se pueden evitar


Karla Castillo

No hay palabras para describir una tragedia colectiva. Cuatro muertos, cinco heridos de gravedad, daños y un dolor de por vida para una familia. Todo en un solo accidente de tránsito que, vaya ironía, se podría haber evitado si las autoridades aplicaran las leyes.
Sin pretender descalificar a nadie, quiero hacer un humilde llamado de atención para que de una vez por todas se abandone el populismo o el “yoquepierdismo”, y se establezcan medidas de control para ciclistas y conductores de carretones halados por caballos, que circulan a su libre albedrío en la capital y vías aledañas, no así en los departamentos.
Empecemos por el hecho de que ni un ciclista ni un carretonero tiene instrucción para circular por la vía, es decir, carecen de licencia.
Entonces, si desconocen la ley y los mínimos principios para usar la calzada, no se puede esperar que circulen correctamente. Y quizás no es su culpa, porque estas personas por lo general viven en la pobreza y éste su único medio de transporte al alcance y hasta su medio de subsistencia, en el caso del carretonero.
Personalmente he sido testigo de cualquier atrocidad sobre la vía. Carretones “guiados” por un caballo flaco y maltratado, mientras su propietario, totalmente ebrio, “suda” la borrachera en el rústico vehículo. Niños de hasta ocho años sirviendo de aurigas, con otros pequeños como pasajeros. Ciclistas que van “midiendo la calle”, de un andén al otro, mientras conducen en estado de ebriedad, las noches de fin de semana. Ya no digamos a los muchos niños en bicicleta o adultos que llevan en su velocípedo a dos o tres pasajeros, sin protección alguna.
Lo peor es que por las noches, muchas personas, quiero pensar que por desconocimiento, salen en su carretón o en su bicicleta, sin contar con un foco que las haga visibles en las oscuras calles de Managua, sea por corte de luz o porque simplemente no hay luminarias.
He encontrado después de las siete de la noche, a hombres que conducen triciclos pintados de azul oscuro, en los cuales venden helados, y supongo que terminaron su jornada ya tarde, sin pensar que exponen su vida al circular sin ni siquiera un “ojo de gato” adherido.
Ciclovías e instrucción
Dirán algunas personas que estoy proponiendo que las calles y vías alternas a Managua sean desalojadas de este tipo de vehículo. Pero no. Pienso que el ciclista no está reñido con el ambiente y debe contar con una ciclovía que lo proteja, y además debe ser instruido en cuestiones de circulación vial, para evitar que conduzca erráticamente, como suelen hacer muchos.
Con los carretones de caballo no estoy de acuerdo, porque a pesar de ser una alternativa para los pobres, realmente no caben en una urbe desordenada que pretende ser capital, como es Managua.
Por Dios, ni siquiera las autoridades capitalinas exigen a los dueños de carretones colocar una “hamaca” que retenga el estiércol que los equinos dejan a su paso, lo que, además de dar un feo aspecto a Managua, puede provocar problemas de salud en la población. Aparte, se debe tomar en cuenta el maltrato que infligen muchos carretoneros a la pobre bestia que les da de comer con su trabajo de sol a sol.
Sin embargo, una solución temporal para el problema de los carretones que circulan por las vías en horas nocturnas sería que las autoridades restrinjan su presencia en las calles para que lo hagan sólo de seis de la mañana a seis de la tarde.
Así se evitaría que el conductor de un vehículo de tracción mecánica, por oscuridad, falta de visibilidad y comportamiento errático, vaya a provocar un accidente de dimensiones lamentables, como fue el ocurrido en la Carretera Sur y que ya ha dejado un saldo de cuatro muertos de una misma familia.
En esa tragedia la culpa no sólo es del conductor de la lujosa camioneta que impactó el carretón. También son culpables las autoridades por permitir que los carretoneros circulen en horas nocturnas, sin las debidas señales lumínicas.
En parte, también fue responsabilidad del joven que se aventuró a salir con varios miembros de su familia y algunas amistades, porque no tomó en cuenta el peligro que significa viajar de noche en una carretera abierta, donde la pendiente es pronunciada y los vehículos suelen bajar de El Crucero a toda velocidad. Quien no estime todos estos aspectos, realmente vive desconectado de la realidad.
Ruego a Dios porque las personas que sobreviven encuentren consuelo en momentos tan difíciles.