Opinión

Sexo mágico


Edwin Sánchez

Trato de entender a quienes alegan desde los privilegios de la verticalidad --económica, no moral-- su férrea oposición al aborto terapéutico, sin importar que desde la horizontalidad, que es donde vive la mayoría, muchas mujeres y niñas sufran sus propios dramas personales.
¿Por qué exigen, por ejemplo, que una niña violada vaya a parir borrando de su vida para siempre los capítulos de su propia niñez, adolescencia y juventud? Yo veo que los “Pro vida” promueven también el aborto de esas fundamentales etapas en la construcción vital de un ser humano integral.
De verdad me parece un abuso legislar contra el cuerpo de una mujer sin entender su idioma, y peor el de una inocente que todavía no está al tanto de las maldades humanas. O tramar discusiones teóricas y teológicas sobre el cuerpo ajeno, urdiendo un torpe relato que la víctima deberá representar en carne y hueso para siempre, cambiando su existencia legítima por un destino artificial. Una cosa es tener creencia, otra imponerla, porque lo primero es genuino, lo otro es postizo.
Abuso es que una campaña electoral o santera --en Nicaragua parece lo mismo-- gire en torno a la anatomía de un género que desde sus diatribas llega a la categoría de sexo mágico. ¿Es que el cuerpo de una hembra es capaz de concebir a cualquier edad y bajo cualquier circunstancia? ¡Oigan! ¿De qué estamos hablando: de un ser humano o del portaviones inglés “Eagle” de 207 metros de longitud, 9 piezas de artillería,, 4 antiaéreos y 21 aviones? ¿De una criatura o un acorazado? ¿De “Rositas” o Bulldozers? ¿De una cipota del Ayote o un tipo blindado en dólares, ostias y Cenis?
¿Apoyar o no el aborto terapéutico? Luis Carrión dijo que el MRS doblaba esa página. La jefa de campaña del FSLN, Rosario Murillo, en un alegato beatífico de última hora, iluminada aplicó una sentencia de más mil años de persecución: “No…”.
Cuando le pregunté al finado Herty Lewites, él respondió que era un tema muy sensible y que debía ser abordado por la sociedad en general. Admiré entonces su horizontalidad para ver las cosas a ras de cada quien y no desde los salones VIP.
Hoy parafraseo el Manifiesto de don Karl Marx: “Un fantasma medieval persigue a Mundo”. Se oye, además, el tenue sonido de finas vestiduras rasgadas. Yo, que confieso a Jesús como el único puente --pontífice--, salvador entre Dios y los hombres, debo decir esto para exponer que estoy por la vida. Y esta defensa no sólo corresponde al periodo embrionario, fetal, sino cuando ese embrión ya desarrollado pasó al vientre de la sociedad, quizás su etapa más difícil. ¿Cómo hacemos para que este nuevo ser no termine siendo abortado finalmente?
Porque si vamos a defender esta vida desde su concepción, defendámosla siempre. La vida es todo un alfabeto, pero aquí yo veo una extrema preocupación por la “Letra A” de la vida, y nadie me habla de la “Letra B” de la existencia, mucho menos que aborden el asunto “F” de cuando la concepción del Estado le vuelve fea la vida a cualquiera. Planteo la defensa de su biografía total a través de los sistemas de salud y educación para que lo prepare a luchar por su propia vida, porque el gran reloj de la suerte mide bien “la vida de los felices opulentos, que en vez de granos de arena deja caer escudos de oro”.
El valioso libro “25 años después”, de Oscar René Vargas, nos habla claramente de los síntomas irreversibles de un aborto contra el cual las pías organizaciones de la Edad Media no demuestran la misma beligerancia: qué pasa por ejemplo con los niños y niñas del 77.8 por ciento de hogares que en el año 2003 apenas contaban con un ingreso de dos dólares al día.
Hasta 2005 nuestra “democracia” había producido 4 millones 200 mil nicaragüenses que carecen de lo más indispensable y en donde existen 50 mil personas a quienes no les alcanzaría la vida para gastar las fortunas de esos opulentos de los que cantaba Rubén Darío, riquezas no siempre bien habidas.
El economista Adolfo Acevedo escribió en END que en educación “los últimos gobiernos (de Nicaragua) invirtieron el 4.3 % del PIB, que contrastó con Honduras, y Bolivia, el 7 %”. Hasta algunos países africanos están por encima de nuestro Estado parroquial: asignaron entre el 7 y 9 %.
Sin embargo, con el asunto de las quiebras bancarias, en 2003 el gobierno destinó el 9% del PIB al pago de la deuda interna, es decir a los banqueros, candidatos o no. Si acudimos al libro de Oscar René nos enteramos de que el 95 por ciento de los cuentahabientes mantenían ahorros de menos de 20 mil dólares. Empero, los grandes depositantes piadosamente solicitaron al gobierno pagar ¡a todos!, es decir, al 5 % que representaban ellos. Esto significó una brutal hemorragia financiera --más fuerte que mil abortos juntos-- para todos los nicaragüenses a fin de que unos cuantos fulanitos salvaran su “pellejo económico”, sacrificando de cuerpo entero a los de a pie.
“Al extender la garantía al 5 % restante de los depositantes, aquellos con depósitos mayores a los 20 mil dólares --100 depositantes--, el costo que el Estado asumió se elevó a 350 millones de dólares”; es decir, el gobierno de turno garantiza no sólo la vida, sino el alto nivel de vida, de apenas 100 ahorrantes, contra el bienestar de toda la nación, incluidos los “ultra-defendidos” fetos.
Además, este dato nos grafica el aborto a medio alfabeto de la vida: el 60% de jóvenes en edad de asistir a la secundaria queda fuera del sistema escolar.
Si esto no es aborto, díganme qué entendemos por él. Por qué tanta preocupación por unas cuantas células, si cuando al fin se logró formar, desarrollar y el individuo logra llegar digamos a la letra “G” de la vida, una pequeña célula -- la todapoderosa alta célula social y económica que defiende a capa, Cenis y espada el actual diseño del Estado---, se encarga de devorarlo: 4 de cada 10 adolescentes, refiere Acevedo, entre 13 y 18 años, asisten al sistema educativo. El resto excluido. 7 de cada 10 niños en edad preescolar son eliminados.
¿De quién es entonces la potestad de decidir sobre el aborto? ¿Acaso de la niña obligada a ser madre, la mujer violada, la dama con cáncer cérvico uterino? ¿O quienes, a salvo de estas terribles situaciones, se atribuyen el derecho de usar a una niña o mujer macilenta como asta para ondear sus dogmas?
Mas la Sagrada Escritura nunca habló de embarazos precoces ni de niñas violadas. Una cosa dicen y hacen los hombres y otra lo que piensa el Señor Yahvé.
Desde el comienzo, Dios dice que el hombre y la mujer dejarán a sus padres y serán “una sola carne”. No he leído ningún versículo del Génesis que me diga lo contrario o me hable de una niña, “aunque hayan casos documentados en América del Sur” de que “La mujer dejará a sus padres y deberá ser violentada”. Si hasta la ordenanza divina protegía a las bestias contra los aberrados, “No te unirás con bestia” (Éxodo 22), ¿por qué los medieválicos ponen en un rango inferior a una mujer?
La niñez debe vivir su abecedario completo y no sufrir la “X” con que los tomadores de decisiones terminan marcándola.
No sólo se trata de darle vida, sino existencia.