Opinión

Campaña electoral deficiente


Salud, educación y producción son temas que merecen ser explicados. Los publicistas deberían superar el circo, además que no es tan atractivo con los mismos actores y el mismo guión. Cansa, por muy moderna que sea su técnica de mercadeo político electoral: escenario, luces y colorido; en contraste con el discurso conservador invocando divinidad para superar la miseria de la mayoría de habitantes.
Miseria sufre el pueblo, y todos los aspirantes a la administración de los bienes del país les prometen vencerla. Es el juramento recurrente; desde niño lo escucho. Y como gran parte de mi vida he departido en la pobreza, dudo cuando oigo los discursos.
En la zona rural los habitantes viven en ambiente insalubre. Los animales entran a la casa, duermen debajo de las “camas” o en el patio contiguo, para que no se los roben. El agua carece de tratamiento apropiado. No existe centro de salud y si lo hay es una enfermera que atiende, muchas veces dos días a la semana, y el médico general llega una vez. Los enfermos deben caminar hasta diez kilómetros. Les recetan medicinas y no hay en la farmacia, y la del poblado se encuentra lejos.
Población desnutrida y analfabeta
En Nicaragua existe 1.3 millones de personas subnutridas por falta de comida, dice el informe de la FAO 2002–2003. Sin embargo, no encuentro explicaciones ni propuestas en la campaña electoral. Los pocos ideólogos analizan y vaticinan resultados en las urnas o quién se va a cruzar de bando, muchos de ellos citan o atacan a otros, a los primeros para reafirmar en ellos su pensamiento y a los segundos para descalificarlos.
Genios de la propaganda exaltan o denigran la figura del gallo, del pato, del ratón, del feo, del loco guerrero, y nada de premisas para implementar verdaderos cambios. Con las técnicas y contenido reflejan cómo analizan a sus consumidores. Ellos evidencian la ignorancia de los votantes o lo que llaman “cultura nacional”.
Aceptando que existe 35 % de analfabetas en Nicaragua, otro tanto que medio sabe leer y escribir, y unos pocos que llegan a ser técnicos y mucho menos profesionales, éstos con bajos niveles académicos, ¿cómo es posible que no sea la educación un tema central?
No es creíble cuando hablan de progreso sin presentar un programa educativo y académico certificado por las lumbreras de nuestro país. Con quién vamos a competir y a ganar, porque se compite para ganar, si no estamos preparados. ¿Con Haití siempre?
Campesinos muy miserables
Todos hablan de “fomento a la producción” y calculan unos 400 millones de dólares de créditos en cinco años. Primero leamos lo que me contó una campesina en Waslala: “Vendemos en dos córdobas el litro de leche, un córdoba el huevo de amor y el plátano, seis guineos por un córdoba, tres córdobas la docena de naranja, cinco córdobas la cabeza de banano, cincuenta centavos la libra de yuca y malanga”. ¿Con esos precios van a salir de la pobreza?
De los pequeños y medianos productores, la mayoría apenas alcanza no morir con los ingresos, mientras los comerciantes se enriquecen. El mes pasado, en la montaña, el quintal de frijol valía 140 córdobas, en este momento probablemente cueste 220.
Es un problema la falta de capital, pero además la imposibilidad de almacenar, la dificultad de sacar los productos a los caminos troncales, el deterioro de las carreteras, la falta de organización: cooperativa, asociativa, mercantil, etc. para negociar mejor precio.
Otra parte del panorama me lo explicó una segunda campesina: “Todas sembramos granos básicos, perdiendo en algunas ocasiones por bajo rendimiento de 10 qq de maíz por manzana y el frijol 7 qq.”
Y otra agregó: “Es que hace 10 años sacábamos 25 quintales de frijoles por manzana... ahora 15 en dos manzanas... el maíz eran 100 quintales por manzana... ahora ni 30... ya no da dinero, es que la baja producción no se debe a la tierra, sino a los inviernos... son disparejos... no da los granos básicos para mantener la finca.”
La cosecha depende de la calidad de los suelos, semilla, abono. Siguen deteriorando los suelos, los campos convirtiéndolos en desierto, por muchas razones que no abordan quienes demandan ganar para transformar la miseria en riqueza.
Contrarreforma agraria
El desmontaje de la Reforma Agraria, a partir de 1990, que generó tantos problemas como la Reforma Agraria implementada por los sandinistas, sigue siendo un serio problema. No sólo es la ausencia de títulos de propiedad, también el retorno de latifundios creando profundas desigualdades sociales y económicas.
Con la “democracia” vino la expropiación alentando las tomas de tierras de campesinos pobres, por medio del ahogamiento al no atenderlos y vendieran barato, o a través de la banca financiera leonina. El mismo concepto feudal: los pobres no pueden, los ricos somos los inversionistas: unos pocos ligados al poder político. Según afirman todos los candidatos, no es posible otra reforma agraria.
Provienen del campo la mayoría de habitantes de las ciudades. Sin embargo, no escucho cómo aumentarán la producción agropecuaria, para consumo o exportar, sin la presencia de tanta gente. Sólo en Matagalpa 90 mil personas habitan en la ciudad y 50 mil en el área rural. Las fincas no producen para que vivan allí, ni las comunidades son atractivas sin energía eléctrica, sin agua potable, sin centros de salud, sin escuelas, sin diversión...
Esta campaña no puede centrarse en la invocación al Altísimo para adquirir fortaleza y cambios de valores, a lo mejor es necesaria para tantos creyentes; no obstante, la sociedad empobrecida no carece de fe, ni de fortaleza, sino de salud, educación, medios económicos, derechos ciudadanos, oportunidades...
Ausencia de contenido
Tampoco el discurso mediático, en escenarios con unos pocos “representantes de los sectores”, debe ser el principal, más bien el foro debe escenificarse en los poblados del interior, en los barrios, con el mayor número de personas “de las bases o dirigentes de éstas” para encontrarse con la realidad, con el discurso cotidiano, y entender a la gente, a éstos a quienes se les promete.
No podemos obviar que el modelo de vida de los políticos incide en su visión del mundo; sus circunstancias, su cotidianidad, su lenguaje, sus propias aspiraciones personales y familiares, que nada tienen de similitud con la de la mayoría de nicaragüenses empobrecidos.
Así como me presentan la publicidad electoral, me recuerda el libro “El miedo a la libertad”, de Erich Fromm, quien escribió: “Los métodos de propaganda política tienen sobre el votante el mismo efecto que los de la propaganda comercial sobre el consumidor, ya que tienden a aumentar su sentimiento de insignificancia. La repetición del slogan y la exaltación de factores que nada tienen que ver con las cuestiones discutidas inutilizan sus capacidades críticas. En la propaganda política, el llamamiento claramente formulado y de tipo racional constituye más bien la excepción que la regla; esto ocurre hasta en los países democráticos”.