Opinión

Un Premio Nacional de Humanidades para la Camerata Bach


El año próximo, la “Camerata Bach” cumplirá quince años de fecunda y extraordinaria labor en el campo de la música. La Camerata Bach fue fundada en 1992 por los Maestros Ramón Rodríguez y Raúl Martínez, en honor al célebre músico alemán Joahnn Sebastián Bach. Está integrada por un grupo de jóvenes que sienten verdadera pasión por la música y que han asumido su trabajo con gran profesionalismo, seriedad y dedicación. Varios de ellos son maestros solistas en su respectivo instrumento, con estudios superiores en afamados conservatorios de Europa y América Latina.
La obra realizada en el campo de las artes musicales por la Camerata Bach es más admirable si se considera que se trata de una organización nacida del esfuerzo personal de sus integrantes y que, sin subvención oficial, ha logrado tantos éxitos gracias al apoyo del sector privado y del reconocido dinamismo y capacidad emprendedora del maestro Ramón Rodríguez, quien une a su talento musical, como virtuoso del oboe, una excepcional capacidad para imaginar nuevos retos, asumirlos y superarlos.
El empuje organizativo del maestro Rodríguez está acompañado de las cualidades sobresalientes del maestro Raúl Martínez, quizás nuestro más hábil arreglista. Es así cómo la Camerata, con el valioso concurso de todos y cada uno de sus miembros, ha logrado desarrollar una labor encomiable, difícil de reseñar en un breve artículo, pero digna de recibir el más alto reconocimiento de parte del Poder Ejecutivo en el campo cultural: el “Premio Nacional de Humanidades”, que por cierto no se ha otorgado desde hace ya un buen tiempo.
Múltiples son los aspectos de las artes musicales que comprende el trabajo realizado hasta ahora por la Camerata Bach. Y lo notable es que no sólo se ha ocupado del rescate, preservación y difusión de la música nicaragüense en sus ámbitos clásico, popular y folclórico, sino que ha contribuido de manera significativa a cultivar el gusto y la cultura de los nicaragüenses, al ofrecernos constantemente conciertos de la música de los grandes maestros universales. En algunos casos, estos conciertos han marcado verdaderos hitos en nuestra historia musical, como lo fueron la interpretación de “Carmina Burana,” de Carl Orf; la Novena Sinfonía de Beethoven y la puesta en escena de las óperas “La Traviata”, de Verdi, y “Carmen”, de Bizet. Estas obras se presentaron en Nicaragua, por primera vez, como un esfuerzo nacional, apoyado por músicos procedentes de varios países: Centroamérica, Cuba, Estados Unidos, México, Venezuela, Brasil y Europa.
Agreguemos a lo anterior el auspicio de los seis Festivales Internacionales de Música Clásica, de los cuales los primeros fueron dedicados a los valores más altos de nuestra música culta (Carlos Tünnermann López, los hermanos Ramírez, Luis A. Delgadillo, Alejandro Vega Matus, José de la Cruz Mena y Juan Manuel Mena), rescatando sus obras y haciéndolas interpretar por la “Sinfónica Centroamericana”, creada gracias a la colaboración de los mejores grupos musicales de Centroamérica, Cuba y México.
Esta brillante trayectoria no agota los méritos de la Camerata. Ellos se propusieron también dar oportunidades de formación musical a las nuevas generaciones, acometiendo la fundación de la Academia Nicaragüense de la Música, la creación de la Orquesta Juvenil “Maestro Carlos Tünnermann López” y la Escuela de Música “Lizandro Ramírez”, de Masatepe, que hoy en día son las canteras para el relevo generacional. Además, con el apoyo de ASDI (Suecia) y de la Embajada de Finlandia, la Camerata Bach ha organizado conciertos didácticos para estudiantes de primaria y secundaria en diversas ciudades del país, a los que han asistido más de 25,000 personas, cada una de las cuales recibió su cartilla musical ilustrativa.
Para asegurar una mayor difusión de las obras, la Camerata emprendió la edición de discos compactos con sus interpretaciones, colección que hoy en día es la más amplia de la historia musical de Nicaragua.
La Camerata Bach goza de prestigio internacional y ha dado conciertos en varios países de América Latina, Europa y en los Estados Unidos. Su último gran triunfo fue el concierto que presentó en Viena en homenaje a los 250 años de Mozart, nada menos que en el contexto de la Cumbre Mundial de Jefes de Estado, por feliz iniciativa del Presidente de la República de Nicaragua.
Con esta magnífica hoja de servicios a la cultura creemos que la Presidencia de la República debería otorgar a la Camerata Bach el “Premio Nacional de Humanidades”, en un justo reconocimiento que merecería el aplauso de la nación.

Managua, septiembre de 2006.