Opinión

Sébaco, inicio de campaña del PLC


No creo que los medios noticiosos veraces nieguen lo que vi “in situ” el domingo 20 de agosto: un mar de gente rojo liberal reunida en la ciudad de Sébaco.
Hace un mes escribí un artículo refiriéndome a la primera muestra de convocatoria en Vimsa (PLC), había 60 ó 70 mil militantes. Hubo quien me llamó exagerado. Esta vez un helicóptero sobrevolando --por cierto muy bajo-- (peligrosísimo) hizo muy buenas tomas (a la orden de los incrédulos). Sin temor a equivocarme puedo afirmar que concurrieron más de 300,000 personas al mitin convocado por la fórmula del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). El Norte se vistió de luces recibiendo a la fórmula, por lo que sobrepasó todos los cálculos estimados.
Al igual que la reunión del 16 de julio, logré colarme entre la gente y conversar con el campesino asistente, llegando a confirmar que todos eran liberales del campo, verdaderos descendientes del Ejército de Septentrión, que por ese mismo sendero (Sébaco) hace 150 años pasó armado para llegar a los distintos lugares del país a enfrentarse al enemigo invasor (Guerra Nacional 1854-1856). El Norte es la guía que el PLC tiene como brújula política, la cuna de liberales de ese corredor de la producción que gracias a esos pueblos --que hoy tienen oportunidad de elegir a un norteño como presidente-- más de la mitad de la producción nacional llega hasta el centro del país y sus alrededores.
En esta reunión de hermanos liberales pude observar que nada perturbaba a esa multitud que atentamente escuchó las vibrantes palabras del reverendo Guillermo Osorno en su oración al Altísimo. Igual Maximino, José Antonio y finalmente cerró la lista de oradores el candidato oficial del PLC, el jinotegano José Rizo Castellón, quien ha sido claro al declarar que primero Nicaragua, después Nicaragua y siempre Nicaragua será primero.
Es difícil para mí ser objetivo, aunque trato de serlo, porque el populismo, el fanatismo o el grado de parentesco podrían llevarme a perder el concepto real de ese conglomerado del PLC que en estas próximas elecciones nacionales se tomará las urnas para depositar su voto en la alianza del PLC. Gracias a Dios, suelo tocar tierra firme con mis pies, y he aprendido a conocer la idiosincrasia de nuestro pueblo platicando con mis mozos, empleados y todas las personas humildes que me rodean.
Aquí no hay donde perderse. Y por muy arnoldistas, corruptos y otros epítetos inmerecidos que nos llamen, seguimos de frente contra el adversario político, demostrando una vez más que el diamante que venimos puliendo desde hace 16 años está ahí, en la montaña, en el campo y los cinturones de pobreza de la ciudad incólume ante el adversario, esperando el momento: el cinco de noviembre de 2006. Cada día estamos más fuertes, y aunque no somos sándalos que perfumamos el hacha que nos hiere, sí tenemos las fuerzas en los momentos de ataques que nos hacen algunos “liberales de postín” de nuestra propia gente, aquellos ingratos que mordieron la mano del amo que les dio de comer.
Volverá el PLC a ganar las elecciones al segundo partido más fuerte de Nicaragua, el FSLN. Y si Dios nos lo permite, venceremos en las urnas a quien debería ser tan inteligente como su hermano menor retirándose de una vez por todas, para que pueda haber un regreso de un sandinismo moderado, un sandinismo como el que soñó Augusto C. Sandino, libre de influencias extranjeras, practicante de un liberalismo social.
Por otro lado, si no se unen al PLC los de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC), solamente serán una réplica del partido al que se aliaron, con un 3% del electorado o cuando mucho un 7%. En el artículo anterior les pedía la demostración de músculo. Hoy les repito y agrego: no pueden percibir el clamor de la gente. Los chicos bien y herederos de papá ¡no le gustan al pueblo! Todavía están a tiempo.

acastell46@yahoo.com