Opinión

¿Cuál es el miedo a que Daniel triunfe?


Es patético y enfermizo el solo hecho de pensar para la derecha ultraconservadora criolla y para el gobierno de los Estados Unidos que en las próximas elecciones del cinco de noviembre resulte ganador el comandante Daniel Ortega Saavedra, cabeza visible con más de 25 años liderando las decisiones que lo catalogan como el responsable de seguir compartiendo cuotas de poder, que hoy son indiscutibles réditos de lo que es saber cabildear, ceder y aportar al partido que sigue siendo el mayoritario y el decisivo de la palestra política nuestra.
Ha pasado mucho tiempo y agua debajo del puente, las condiciones que tensaban el escenario entre las potencias mundiales del exterminio no existen, hoy son otras las adversidades: la globalización y sus colaterales TLC y respectivas privatizaciones que tienen a nuestro país sin luz, sin teléfonos, trabajo y sin crédito, dejando al campo en manos de los usureros oficializados por la banca y los famosos Cenis. Ésa es la guerra impuesta, guerra sin balas, pero que desajusta la flora intestinal de nuestros niños.
El Ejército de Nicaragua es una institución que responde a la palabra del presidente electo, el primer magistrado de la nación, quien a través de la vía del voto civil hace cumplir con la obligación de que las Fuerzas Armadas son y serán para y por la defensa del pueblo y no de un partido o que sirvan de bastión represivo a los intereses de grupos poderosos, es pues el ejército la profesión por antonomasia más sólida con la cual contamos los ciudadanos y eso nos da seguridad.
La sociedad de consumo está establecida, ha recibido condonaciones desde hace 26 años, es decir, el capital siempre ha corrido para recibir la solidaridad de los presidentes, desde el mismo comandante Ortega, a quien después de haberles servido hasta la saciedad, le dieron la espalda hasta el mismo ingeniero Bolaños, quien es el que más desvelos ha sufrido para dejar a un Cosep, falto de de verdaderos empresarios que sí inviertan y desarrollen la economía del país.
Los partidos políticos han servido en bandeja de plata, en su mayoría, la oportunidad de que el FSLN llegue al poder, pues siguen con la misma mentalidad, el mismo estilo de los años ochenta, no han cambiado, pues no pueden hacerlo porque la diplomacia de la bandera tricolor sigue segmentada también en querer demostrar que ése es el mejor camino, sin embargo, los hechos dicen lo contrario.
Acercamiento a la Iglesia, dominio estratégico de los poderes del Estado, que por supuesto ni lo hace ni menos ni más democrático, de acuerdo con las encuestas a las cuales hay que tomar en cuenta, máxime cuando provienen de sectores que ya están cansados de la misma cruzada inquisitoria, en contubernio de los cónsules pretorianos que nos extorsionan con el famoso Weiber o la restricción a los préstamos de la comunidad económica europea, quien en realidad es la que sostiene a este país, en cambio ellos sólo saben llevarse toda la riqueza de nuestra poética y rica nación.
Docente UNI.
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