Opinión

Discursos enfermizos y disparatados


Ya demostré lo desenfocado del señor Pérez. En este escrito pretendo demostrar lo disparatado y enfermizo de sus discursos y análisis, específicamente en el artículo del 24 de agosto, en el cual arremete nuevamente en contra de la poeta Rosario Murillo. En esa misma edición del periódico aparece otro artículo disparatado y enfermizo firmado por la señora Belli en un afán de descalificar, al igual que Pérez, la propuesta y la posición de la poeta Murillo en lo que se refiere al sentido de la vida, la religión, entre otros temas.
Parto de la suposición de lo repetitivo, de la que habla el mismo Pérez. Se nota que lo monótono, repetitivo y obcecado del asunto viene de él y de la señora Belli, pues han hecho de la poeta Murillo una obsesión de sus escritos y parece que, hasta de sus caminatas. Así que en esta ocasión, al igual que en otras y en las que de seguro vendrán, deliran en contra de su posición en referencia a la vida, al aborto y al asunto religioso.
En este escrito hay evidencia clara de que Pérez, quien dice teorizar en su escrito, lo hace de una forma volandera, como acostumbra. Pues no cita a especialistas, lo que denota un apresuramiento por “actualizarse”, pues es innegable su retraso en cuanto a lecturas y pensadores contemporáneos y de ahí que se torne disparatado en sus conclusiones y en su enfermiza visión en lo que refiere a la poeta Murillo.
Da la impresión de que ambas personas ven a los seres humanos de una manera chata (tal y como aquellos personajes secundarios de Balzac en los que no había cambio, como si la vida no fuera un proceso), es decir, ellos, al menos los otros no pueden cambiar, me imagino que consideran su exclusividad sentirse elementos de cambio. ¿La Belli utópica entonces se transformó en la Belli heterotópica o distópica? Recuerdo a otro Belli que cambió de posición y nadie se sorprendió por ello.
Además, se nota que se sienten los controladores, seleccionadores y redistribuidores, por un cierto número de procedimientos equivocados (falsedades, tergiversaciones, manipulación y disparates), de la propuesta y posición de Murillo. Es decir, imponen a todo ello su pesada y temible materialidad y reclasifican los principales sucesos del discurso de Murillo.
Es notorio, también, el grado de polarización y los modos de articulación disparatada y enfermiza que ambos señores entonan en contra de la poeta. Como bien lo dice Foucault, estos señores (binomio Pérez-Belli) comienzan con los sistemas de exclusión. En primer lugar: la palabra prohibida. ¿Por qué se le prohíbe cambiar y opinar a Murillo? ¿No saben de los procesos cotidianos y empíricos que crean evolución en las personas? Ambos señores afectan la propuesta de Murillo y encuentran posiciones en común: el prejuicio y la costumbre, a través de los cuales tergiversan. Tomando ideas de los sistemas complejos, los principios de la evolución natural (la vida se modifica a sí misma) y la evolución de la propuesta de Murillo serían similares, ésa es la clave señores.
Finalmente: la voluntad de verdad. Un ejemplo claro de esto es la lógica aristotélica. Lo cierto es que Murillo propone un giro cultural en el que se manifiesta una diferencia que está en el origen de sus preocupaciones. Nos referimos a la cuestión del acercamiento a la religiosidad, al que tiene derecho pleno. ¿Acaso hace menos al revolucionario el acercarse a Dios?
Es absolutamente reprochable la impertinencia disparatada y enfermiza de estos señores. Tergiversan un cambio en Murillo y tratan de convertirlo en un asunto fuera de lo común, como si cotidianamente las personas no evolucionaran y con ellos las sociedades mismas. ¿Acaso no es parte de la vida el proceso? Nadie percibe y encuentra en la vida las cosas aisladas, sino en su contorno, en su marco, en el horizonte que le da su significado, así que Murillo es parte de un proceso de reconciliación que ciertos no comprenden por ser, quizá, de una u otra forma, parte de la contrariedad.
Es así que estos señores escinden el mundo y parecen habitar ideologías aletargadas y entumecidas, en las cuales el cambio no existe, particularmente cuando no viene de ellos. Fuera de su “imperio sociocultural”, (Bhabha) estos señores codifican, por medio de sus disparates y malestares (Sontag), las posiciones certeras de quienes siempre han estado ahí.
Licenciada en Relaciones Internacionales.
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