Opinión

Una patente goebbeliana


Leía recientemente, a propósito del inicio de la Campaña Electoral 2006, el ferviente y auténtico llamado del magistrado Roberto Rivas para que los partidos políticos y sus candidatos se comprometieran a mantener una campaña ética en su globalidad, y de altura en su estatura programática. Justa faena que corresponde a su cargo. Pero, ¿qué hay en cuanto al comportamiento de sus aliados abiertos o solapados? ¿Qué comportamiento deben tener éstos, sean nacionales o extranjeros?
Vamos aclarando: para nadie, que no sea o se haga el idiota, es un secreto que jamás ha existido en algunos dueños de medios de comunicación ninguna higiene en cuanto al tema político y la defensa de sus intereses; especialmente en Nicaragua, donde además algunos de éstos son también empresarios banqueros, ahora muy interesados en convertirse en dueños del gobierno de la República.
Y no es que ser banquero o ser político sea pecado. ¡No! No me refiero a eso ni lo satanizo. El clavo de esto es que ese binomio de intereses da como resultado un verdadero conflicto de competencias desleales, muy poco constructivo en el campo de la ética, pero eso sí, excesivamente rico en el hábito de la corrupción y las ganancias mal conseguidas: caso de los “Cenis”, por ejemplo, donde hay un pecado que cierto periodismo defiende escondiéndolo y aduciendo que es persecución política, y un enorme bolsillo que con ese yerro se beneficia en detrimento de los muertos de hambre que abundan en este país.
Pero hay algo más en esto: el deterioro que sufre el periodismo honrado frente a esa obviedad de política de información delictiva, que arremete también en contra de la democracia que esos mismos periodistas-banqueros se dedican a pregonar con entusiasmo de marchantes verduleros.
Josef Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler; que era periodista, banquero y político, además de tener pie plano y un descomunal trasero, en su profesión fascista desarrolló todo un catecismo perverso que le sirvió para poder ser útil y exitoso en sus intereses personales y en los de su partido Nazi, el que contenía un sinnúmero de recomendaciones que no son ajenas a cualquier periodista o dueño de medio de comunicación interesado.
Veamos algunas de esas recomendaciones que se reflejan con actualidad meridiana, todo esto a propósito de la Campaña Electoral: “Adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo”. Esto lo recomendaba el dirigente hitleriano. Ahora veamos cómo se aplica esto aquí, en el periódico La Prensa S.A.: “Ortega terminará siendo Neo-liberal; Ortega tiene dos opciones: destruye el país o se vuelve neo-liberal; “Ortega se sumaría al eje de confrontación”; “Retórica de Ortega y alianza con Chávez lo alejaría de Washington”, etc. etc. Todo esto en una sola página, en una sola edición y con una sola intención: individualizar al adversario en un único enemigo. ¿Qué tal para la democracia?
Claro, estas acotaciones las acomoda en boca de sus aliados. A los que les traslada la autoría que también responde a otro principio del catecismo goebbeliano: El de “llegar a convencer a mucha gente que se piensa como todo el mundo, creando una falsa impresión de unanimidad”. Tremenda patente goebbeliana la que se gasta La Prensa S. A., aunque en realidad a mí me gustaría conocer la autoría exacta de la agencia que le diseña y orienta esta antología de cuentos perversos y retorcidos.
Finalmente y después de tratar de evidenciar posiblemente lo que todo el mundo ya conoce; sin miedos y con criterio, tal vez nuestro pueblo decida darse a respetar por estos zánganos, suprimiéndoles esa patente de corzo hitleriana que no corresponde a la ética ni a la democracia, y así no seguir siendo víctimas de la hipocresía de esa carroña cubierta de plumas blancas sobre caros trajes oscuros; lo que a mi criterio, fue lo que le hizo falta recomendar al presidente del Consejo Supremo Electoral en su alocución de inicio de campaña.
¡Ahhh! Y ojalá que de todo esto no se contagie EL NUEVO DIARIO, que ha sido uno de los pocos medios que no le tiene miedo a las verdades; verdades, independiente de su política editorial y de noticias.
Palmira, agosto 2006