Opinión

¿Mutilaciones y descontextualizaciones?


En su artículo del 21/06/06 publicado en END, Enrique Sáenz, de la Alianza-MRS, me acusa de “mutilar intencionalmente” el contenido del programa de esa organización para criticarlo. Me acusa, además, de “eliminar el contexto” que, según él, revela el sentido de las declaraciones de Edmundo Jarquín a las que yo hago referencia en mi artículo del 17/08/06.
Revelemos y analicemos, entonces, eso que Sáenz dice que yo intencionalmente mutilé e ignoré. Comentaré solamente los tres primeros puntos del escrito de mi crítico, porque para mostrar lo que Sáenz dice que yo cercené necesito citar extensamente lo que él dice, y lo que dice el discurso político de la Alianza-MRS.
¿Mutilaciones mal intencionadas?
Dice Sáenz que mi aseveración sobre la ausencia de una clara “filosofía de lo público” en el programa de la Alianza-MRS ignora intencionalmente que ese programa dice textualmente: “Para desarrollar Nicaragua debemos rescatar el sentido del servicio público como un compromiso con el país, ejercido por los mejores ciudadanos y ciudadanas, cuya retribución sea el reconocimiento moral y social, y no el salario… Los recursos del Estado deben servir a todos, especialmente a quienes menos tienen, para que logren tener una vida mejor… La corrupción es una lacra. . .”.
Con preocupante ingenuidad, Sáenz concluye: “En otras palabras, la Alianza MRS tiene un concepto claro de la función pública”. Luego, satisfecho con su demostración, nos pregunta: “¿Se requiere un texto de filosofía para entender el concepto de la función pública que tiene el programa electoral del MRS?”
En mi artículo sobre la Alianza-MRS yo ignoré las palabras que con tanta seguridad cita Sáenz, porque nunca hubiese pensado que alguien fuera capaz de leer en ellas un “concepto claro de la función pública”. Lo que cita Sáenz son frases comunes que no dicen absolutamente nada. Cualquier lector/a las encontrará repetidas ad infinitum en cada uno de los programas de nuestros enclenques partidos. Si Sáenz no reconoce eso, la debilidad del pensamiento político de la Alianza-MRS es más seria de lo que yo pensaba.
El problema de la Alianza-MRS, hay que decirlo, no es simplemente un problema de palabras. Es un problema de pensamiento. Las palabras no salen cuando no tienen un pensamiento que expresar; o suenan huecas, como las del programa de la Alianza-MRS --y las del resto de los partidos de nuestro país.
Compárense las palabras que Sáenz cita para mostrar la “filosofía de lo público” de la Alianza-MRS, con seis palabras que lograron expresar la filosofía que definía las prioridades del Estado nicaragüense a comienzos de los 80. Me refiero a la frase “la lógica de las grandes mayorías”, que Xabier Gorostiaga acuñó para sintetizar la orientación del Programa de Gobierno de Reconstrucción Nacional. La frase de Xabier resumía los valores y principios que animaban a la Revolución Sandinista, antes de su corrupción y fracaso. Esas palabras tenían “alma” porque estaban enraizadas en una interpretación colectiva de nuestras aspiraciones.
Otro ejemplo de una representación discursiva con contenido y sentido lo ofrece el pensamiento social de la Iglesia que señala que “el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana.” Esta frase expresa una visión de la sociedad que nos empuja a pensar que los modelos económicos deben formularse en función de la dignidad humana. El modelo neoliberal y sus códigos discursivos, por el contrario, nos empujan a aceptar que la dignidad humana y la solución del problema de la pobreza deben subordinarse a las reglas del mercado.
¿Qué ofrece la Alianza-MRS para revertir la relación entre el mercado y la dignidad humana que promueve el neoliberalismo? Hasta el momento, sólo “vaguedades y banalidades y ambigüedades”, como diría José Coronel Urtecho. O peor aún, palabras que confirman que el neoliberalismo se ha asentado en el alma de la izquierda en Nicaragua.
¿Fuera de contexto?
Sáenz me acusa de haber sacado las palabras de Jarquín “fuera de contexto”, cuando señalé que el discurso de Mundo simplemente promete hacer un mejor uso de los márgenes de negociación que ofrecen los organismos financieros internacionales. Ampliemos, entonces, la cita dentro de la cual se inserta la declaración de intenciones hecha por Mundo para ver su “contexto”. Dice Mundo: “El margen de negociación con los organismos financieros internacionales es bastante mayor que el que Nicaragua recibe. Hemos ejercido un margen limitado porque hemos sido incapaces de ponernos de acuerdo en políticas de largo plazo que ayuden al crecimiento del país y a la reducción de la pobreza. Estos organismos están cambiando mucho, y creo haber contribuido con ese cambio en cuanto a enfoques de los problemas del desarrollo. Por ejemplo, antes se creía que primero había que crecer y después distribuir; ahora se reconoce algo que expuse en un trabajo de 1999, llamado `Reforma social y pobreza´, en que se plantea que reducir la pobreza y la desigualdad es un factor del crecimiento económico. La inversión en los pobres es uno de los pasos más eficientes para el crecimiento económico.”
En la cita anterior, insisto, Mundo simplemente promete una mejor administración del neoliberalismo existente. Pero hay algo más en el “contexto” semántico que según Sáenz yo ignoré malintencionadamente. Mundo dice que él ha luchado para que organismos como el BID reconozcan que “la inversión en los pobres es uno de los pasos más eficientes para el crecimiento económico”. Ese argumento y esas palabras, expresan una visión profundamente neoliberal que Mundo y la Alianza-MRS deben analizar con seriedad y sin apasionamientos. Porque las palabras no son inocentes; son códigos que revelan nuestras visiones íntimas de la vida y de la historia. A mis amigos y amigas de la Alianza-MRS les digo: enmarcar la lucha contra la miseria y la desnutrición dentro de un discurso que se organiza alrededor de conceptos como la “inversión”, la “eficiencia” , y el “crecimiento económico” es reproducir una visión neoliberal de la sociedad. Si es esa la visión que quieren defender, háganlo con claridad. De lo contrario, articulen una verdadera visión social de izquierda, y adopten un nuevo discurso para expresarla.
La dimensión subjetiva del neoliberalismo
El neoliberalismo es una racionalidad que define nuestra manera de ver y entender las prioridades que deben regir las relaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad. De acuerdo con esa racionalidad, la bondad o maldad de una acción o política estatal se determina por su congruencia o incongruencia con las reglas y los valores del mercado. El combate a la pobreza en un sistema neoliberal, por ejemplo, solamente se justifica si se enmarca dentro de los parámetros de acción que el concepto de eficiencia de mercado reconoce como válidos. El BID, por ejemplo, subordina la solución de los problemas de la pobreza al éxito del mercado. Para el BID, “el mercado es el ámbito económico de cuya ampliación y perfeccionamiento depende el crecimiento sustentable y la lucha efectiva contra la pobreza” (http://www.iadb.org/sds/SCS/site).
El principio neoliberal que se expresa en la frase anterior no ha cambiado. Solamente ha cambiado la aplicación de ese principio, porque los organismos financieros internacionales han aprendido que ciertos tipos de pobreza --la de los que tienen voz, por ejemplo-- pueden afectar la estabilidad y la reproducción del capital. Otros tipos de pobreza –como la que sufre la inmensa mayoría de los nicaragüenses que no gozan ni de voz ni de derechos ciudadanos efectivos— son ignorados por el neoliberalismo; porque para combatir la pobreza que mata de hambre a nuestros conciudadanos en las comunidades del Río Coco y en otras zonas abandonadas de nuestro país, por ejemplo, sería necesario subordinar la lógica del capital al principio de la justicia social o al de la solidaridad humana. Y el neoliberalismo no tiene Dios ni se subordina a nada. Por eso es que el Programa Nacional de Desarrollo (PND) de la Nueva Era –una expresión concreta de la racionalidad neoliberal—subordina los tiempos y las modalidades de su “lucha contra la pobreza” a la dinámica y necesidades del capital. “La inversión en capital humano sin crecimiento económico”, dice uno de los borradores del PND, “se puede tornar en un gasto” (Estrategia Nacional de Desarrollo, 2002, 11). En otras palabras, la lucha contra la pobreza que no es “eficiente” --desde la perspectiva neoliberal-- debe evitarse. Para el PND, usando los conceptos que usa Mundo, “la inversión en los pobres” solamente vale la pena cuando resulta “eficiente para el crecimiento económico”.
Ser o no ser
Yo he confesado mis simpatías por la Alianza-MRS. Pero Sáenz, Mundo, y todo el mundo, deben entender que lo que aquí discutimos es algo que trasciende amistades y afiliaciones partidarias. Nada es más sagrado que la palabra, porque de ella depende nuestra capacidad para domesticar nuestro destino. Y nada es más importante hoy que hablar con claridad, para que los que comen mierda en nuestro país sepan a donde pueden depositar sus esperanzas. La Alianza-MRS debe examinar su pensamiento y su discurso para establecer lo que es y lo que quiere ser.