Opinión

Candidatos a presidente 2006, muestren madurez para gobernar


Los candidatos deben tomar conciencia de las realidades que se están viviendo en la sociedad nicaragüense, se trata de mejorar esa situación, no se buscan supermanes o magos, sino estadistas.
El próximo presidente de la República se encontrará con diversos clavos, gruesos y profundos, en alta prioridad la mayoría, imposibles de resolver todos a la vez, situación difícil que podría generar mucha frustración, desencanto.
En los últimos meses se ha observado ausencia de presidente, el país viene marchando como una nave sin timón, prevaleciendo gran incertidumbre. Su actividad se ha orientado al partido político creado por él, a financiarlo, y a colocar a miembros de su corte en posiciones electorales 2006 por medio de la alianza ALN.
Ha perdido el Presidente la dignidad y el equilibrio del alto cargo, se muestra muy irascible, lo cual hace muy conflictivo el funcionamiento en lo que resta de su gobierno.
Como norma en países democráticos un candidato electo para presidente, al momento de ejercer el cargo se abstrae, se olvida de partidismo alguno, para ganar la confianza, credibilidad de un gobierno sinceramente nacional, un gobierno para todos. En Nicaragua no ocurre así.
En Nicaragua no existe un régimen político parlamentario, pero en los hechos, el poder de la Asamblea Nacional es decisivo para la bienandanza del país. El gobierno que termina se mantuvo en confrontación e intolerancia con la Asamblea, de lo que sólo daños derivaron.
Y no se trata de tener o no tener mayoría controlada por el presidente para gobernar a gusto o dictatorialmente, sino que en las condiciones en que encuentra el país, de atraso y pobreza, son necesarias la paciencia, la tolerancia y conversar mucho para armonizar soluciones nacionales.
El Estado nicaragüense es un Estado débil, dependiente del extranjero para cubrir déficit fiscal y atender algo de inversión pública, situación que impide desarrollar una política fiscal de apoyo pleno al desarrollo económico y social, lo que el país necesita y no lo que los extranjeros manden.
El ordenamiento de las finanzas públicas es más que clavo, un perno, en que concurren intereses muy diversos, políticos y de negocios.
Las donaciones, aunque sean gratuitas y los préstamos, concesionales unos y otros normales, se han orientado, principalmente, a asuntos administrativos, que no son urgentes, desintegrados del cuerpo de la sociedad.
El conjunto de recursos no se usa conforme planificación, con prioridades que apoyen el crecimiento del país, fundamentado en producción e infraestructuras económicas y sociales.
La dependencia de la colaboración en donaciones y préstamos necesita evaluarse desde el primer día de gobierno, porque se ha venido trabajando por lo que imponen los condicionamientos de organismos internacionales, decisión de extranjeros que no consideran lo que urge al país.
Por ejemplo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional presionaron y condicionaron operaciones a la creación del Sistema de Ahorro y Préstamo, buscando una salida para el INSS; se hicieron estudios, asesorías, viajes, se echó a andar el sistema, se obtuvo un préstamo, y al final, con todo organizado, suspendieron el proyecto, y nadie se acuerda.
Otro caso. Se dice que se está realizando una asesoría extranjera para preparar la privatización del agua potable, Enacal, y para ello se rumora que el BID otorgó préstamo de 15 millones de dólares para preparar la operación, pagar estudios. Esos millones se los llevarán los asesores. Enacal afirma necesitar recursos para mantenimiento de los pozos, y no haberlo hecho en su tiempo es una de las causas de la escasez del líquido. La privatización no es una prioridad, el funcionamiento de los pozos sí.
El Estado no debe seguir endeudándose, por muy blandas que sean las condiciones, porque el endeudamiento sin retorno para pagarse por sí mismo provocará crisis en algún tiempo por delante, no importa que sean años. Lo importante es tener criterios racionales.
El presidente repite y repite que deja algo más de 1,700 millones conseguidos en el exterior, se desconoce dónde están, no es en el Banco Central ni en actividades, y la insistencia publicitaria del mandatario lleva contenido político y loas a su persona. Por ahora son invisibles porque se desconoce detalle alguno.
El Estado ya está sobreendeudado en lo externo e interno y esto es un serio problema para la reestructuración de las finanzas públicas, tecnificación del Presupuesto General, cerrar el déficit fiscal, ahorrar, y muy particularmente racionalizar gastos, que vienen funcionando como una llave de agua abierta. Siempre lo mismo, aumentar contribuyentes, pero debe examinarse primero el agua sucia que pasa bajo el puente.
Otro clavo es la realidad de la actividad económica. Se ha dado prioridad al desarrollo de servicios financieros e incorporar los avances tecnológicos, pero un país no puede progresar sin producción de bienes, en nuestro caso, bienes derivados de la agricultura e industriales, orientados a la exportación y al mercado local. La demanda interna alimentada por producción local es muy necesaria, pues es el mercado que se tiene a mano.
Los indicadores económicos que se están usando para sustentar la marcha de la economía se reducen al PIB y a reservas en dólares que no resultan del proceso exportación-importación, son indicadores que sacan de la manga de la camisa, porque las condiciones generales del país no lo muestran así; la desigualdad entre ricos y pobres se acelera por las condiciones mismas de la realidad económica.
Aún en el caso de la tasa de crecimiento anual del PIB, sería una tasa demasiado baja para estar satisfecho con ese supuesto crecimiento, que abre más la brecha de la desigualdad.
Igualmente importante es el desarrollo de infraestructuras para la producción de bienes, de servicios y sociales, pero con el caso de privatizaciones de empresas del Estado se han distorsionado los conceptos. La infraestructura en manos del sector privado, en mercados pequeños, atrasados, obligadamente ocurre una sustitución del monopolio del Estado por el monopolio privado, lo apreciamos en energía eléctrica y en teléfonos. Los monopolios privados abusan mucho en pueblos atrasados.
El otro clavo serio es el del consumismo, un país que no ahorra, no incrementa su ahorro anualmente, no puede consolidar un proceso de crecimiento sostenido, se vivirá al día cayendo probablemente al endeudamiento, del cual difícilmente saldrá. El consumismo es un vicio.
Sin lugar a dudas, el perno mayor es el social, la pobreza. El rezago acumulado es tan grande en Nicaragua y las finanzas públicas en bancarrota, lo muestran sus déficit anuales, que no es asunto de pensar en recursos o ahorro del extranjero. Es un tema muy delicado, no se trata de decir hacer esto o lo otro, es una estrategia de prioridades, en que la vida humana es primero, vale decir la salud.
Sobre la campaña a favor del voto, incluyendo a la Iglesia Católica, se recuerda que el voto es un derecho que debe saber decidirse, y si los candidatos se van en promesas y fantasías, lógico es abstenerse para dar una lección política. El voto es un derecho, no una obligación. No se puede seguir votando arriado, lo que por muchos años ha venido sosteniendo al arcaico sistema político.