Opinión

De incógnitas por despejar


La misteriosa historia de los integrantes del equipo económico de la Alianza ¿MRS o SRM? parece juego de letras, pero resulta que no, en el fondo y superficie el sello del novelista metido a político para volver a la escritura, cual paráfrasis de Proust: “A la búsqueda del tiempo perdido”, se nota.
Como la impronta de la poetisa transformando su oficio literario en asesorías de imagen, medios y mensajes para que lo siempre feo parezca “lindo” en el nombre de sueños que ya ni siquiera son. A la luz de las velas con una extraña vocación por las carpas (no precisamente peces), las sombras de los vivos temblando al compás del viento en una iconografía de misterio. Casi mejor dicho de suspenso.
Le preguntaron al jefe anaranjado de Campaña electoral por los nombres de los responsables de preparar la oferta económica que presentarían al electorado, y en un acto más de misterioso suspenso respondió que no podía “dar nombres, porque a lo mejor a esas personas no les conviene o no les interesa...”
¿De qué limpieza en lo pactado hablan entonces, si la responsabilidad de sus “ideas económicas” pertenece al mundo soterrado de presuntas conveniencias o inconfesables intereses individuales?
¿Será que “La Revolución Perdida”, con la inapreciable ayuda de su autor, quiere decirnos “Adiós muchachos” para siempre, y así de paso seguir sintiendo “El país bajo su piel”?
¿O se tratará sólo de nuevas confesiones de indescriptibles egos como material para una elemental antología de sus disidencias?
Algunas de las incógnitas planteadas serán despejadas por el electorado el próximo cinco de noviembre.