Opinión

Estados Unidos demuestra su compromiso con Doha


Los Estados Unidos siguen comprometidos con la conclusión exitosa de la Ronda de Doha en las negociaciones multilaterales sobre comercio realizada por la Organización Mundial de Comercio. Las conversaciones formales se han suspendido, pero Estados Unidos continuará trabajando con otros países para alcanzar las metas del desarrollo a través del comercio.
Estados Unidos sigue considerando que la Agenda de Desarrollo de Doha es la oportunidad especial de esta generación para sacar a millones de personas de la pobreza y crear oportunidades económicas más amplias para otros millones de seres humanos con el aumento del flujo comercial de bienes y servicios agrícolas y comerciales.
El presidente Bush dijo en Miami el 31 de julio de la Ronda de Doha: “Haremos lo posible para que Doha se encarrile, completar la Ronda de Doha exigirá opciones difíciles. Estamos dispuestos a aceptar esas opciones y otras naciones deberían hacerlo también. Ésta es la oportunidad que se presenta una vez en la vida, para poder poner en marcha al comercio global y crear oportunidades alrededor del mundo”.
Estados Unidos está orgulloso de su papel de liderazgo en el esfuerzo para ayudar a lanzar la Ronda en 2001, al restaurarla en 2004, después del casi colapso en la reunión ministerial de Cancún en el 2003, y después reactivarla con una oferta ambiciosa de comercio agrícola al principio de la reunión ministerial en Hong Kong en 2005. Continuaremos avanzando para lograr el éxito en este esfuerzo histórico.
Los Estados Unidos seguirán explorando todas las oportunidades que puedan conducir a una novedosa renovación. A fines de julio la Representante Comercial de Estados Unidos, Susan C. Schwab, visitó Brasil. En el transcurso de este mes, Schwab tiene previsto reunirse con los ministros de comercio de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ANSA). En septiembre, Schwab, con el secretario de Agricultura de Estados Unidos, Mike Johanns, se reunirá en Australia con miembros del Grupo Cairns, formado por naciones exportadoras de agricultura. En noviembre, la embajadora Schwab acompañará a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a una reunión de ministros de Comercio y otros líderes del grupo de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).
En la medida que los Estados Unidos avanzan con estos esfuerzos, seguiremos guiándonos por principios fundamentales acerca de comercio y desarrollo.
El primero es que no hay mejor manera de aliviar la pobreza e impulsar el desarrollo que rompiendo las barreras al comercio en todo tipo de bienes y servicios. La ayuda es importante, y aunque Estados Unidos contribuye generosamente alrededor del mundo con países que buscan construir su infraestructura económica, la ayuda no es sustituto del comercio. El Banco Mundial estimó, de manera conservadora, que habría una ganancia de 142 mil millones de dólares en ingresos para los países en vías de desarrollo si eliminaran sus barreras en el comercio de bienes. Esa cantidad excede los más de 107,000 millones de dólares en ayuda económica extranjera en el 2005 por parte de los principales países industrializados y la reciente iniciativa G8, de hasta 60,000 millones de dólares en alivio a la deuda de los países pobres altamente endeudados.
Otro principio, el aumento del acceso al mercado, particularmente de bienes agrícolas, está en el centro de los esfuerzos para alentar el desarrollo con el aumento en los flujos de comercio. Estudio tras estudio han llegado a esta conclusión. El Banco Mundial estimó que el 93 por ciento del beneficio para los países en desarrollo procederá de la reducción de sus tarifas para los productos agrícolas.
La reducción de los subsidios agrícolas, especialmente los que deforman el comercio, contribuirían menos a mejorar el bienestar de los pobres del mundo. De la misma manera, la reforma de dichos subsidios debe ser también parte de un enfoque equilibrado para mejorar los flujos de comercio. Estados Unidos ofreció hace casi diez meses realizar cambios dramáticos en sus programas para los agricultores y seguimos comprometidos a hacer aún más para lograr un resultado exitoso de la Ronda de Doha. Pero nuestros asociados comerciales deberán estar dispuestos a reducir sus tarifas y eliminar otras barreras aún más de lo que han propuesto hasta ahora.
Un tercer principio, para que se logren los objetivos de desarrollo de la Ronda de Doha, es que además de que los países en desarrollo abran sus mercados, debe haber más comercio de Sur a Sur. El resultado exitoso de Doha debe incluir aperturas para el acceso al mercado por los países avanzados en desarrollo, donde hay amplios beneficios económicos potenciales para muchos otros países en desarrollo. Es obvio que hay algo equivocado cuando 70 por ciento de las tarifas pagadas por los países en desarrollo se pagan a otros países en vías de desarrollo.
Por ejemplo, la implementación del Cafta en Nicaragua aumentará dramáticamente las exportaciones de productos nicaragüenses hacia los Estados Unidos. Esto pondría al país en el camino adecuado para pasar por primera vez en su historia la barrera de los mil millones de dólares en exportaciones totales, sin contar las exportaciones de zonas francas, y de esta manera beneficiar a muchos nicaragüenses con más empleo y productividad.
En los cinco años transcurridos, los países miembros de la OMC han progresado en diversos frentes en las negociaciones de Doha, pero aún tenemos un largo camino que recorrer para lograr un acuerdo final que sea robusto, completo y balanceado. Estados Unidos continúa firmemente comprometido con ese objetivo e invita a nuestros aliados comerciales a que nos acompañen para impulsar los objetivos de comercio y desarrollo de Doha.

*Embajador de los Estados Unidos de América en Nicaragua