Opinión

Vargas Llosa en femenino


Dicen que el Frente Sandinista desarrollará esta campaña electoral en un marco de reconciliación, de cero confrontaciones y de paz. Me parece muy bien. Como yo no milito en el partido; simpatizo con el Frente y a mí nadie me manda ni dirige, porque me he ganado el derecho de opinar y defenderme con las herramientas de la razón y el trabajo honrado. Estoy hablando en mi nombre y en nombre de los que agiten mis banderas.
Me estoy empezando a hartar de las mentiras y las soberanas hipocresías de los sacrosantos “intelectuales” “Vargallosanos” que navegan desde hace tiempo, cuando empezó la era de la globalización, también intelectual, en aguas confusas y turbulentas, creyendo tener derecho, poco claro, de ver la vida desde su mundo surrealista de imaginario subjetivo; y es que hasta hoy y hasta el futuro ya alcanzaron el estatus que les regaló un día la revolución y como dulce madre sustituta ofreció tierna sus fecundos pechos para amamantarlos, que lueguito arrancaron como víboras y vienen ahora a vendernos la idea que ellos son los verdaderos herederos del sombrero de Sandino.
¿Quién les va a comprar sus discursos bancomundialistas con mezclas exóticas de un populismo hipócrita y disfrazado? ¿Quién les va a creer el discurso nuevo de un “feo con alma bella”, que también elaboró un “bello discurso” en su puesto de trabajo, con un “bello salario” y como consecuencia de eso, ahora vivimos en tinieblas y chorreamos ríos de sudores por las noches, por la falta de energía?
Ese mismo feo nos está matando de sed, porque ha apoyado la nueva política fondomonetarista y bancomundialista de privatizar hasta las miradas en nuestro empobrecido país. ¡A otro perro con ese hueso!
Qué lastima que personajes transitorios de la historia hoy bailan aquí y mañana allá, que sólo persiguen la permanencia perpetua, vendiendo ideologías contaminadas de odios y vendetas.
Qué triste ver desde abajo la visión de la Gioconda volando sobre Managua de noche desde un avión de American Airlines, viajando en primera clase entre vinos y finos entremeses. Desde allí, Gioconda, la vida se ve como una poesía (del horror), porque ves bonito el ennegrecido lago y como lo ves de noche te imaginás que es verde azulado.
De todo ese montón de desempleados de organismos internacionales que militan en ese “nuevo partido” con viejo discurso, lo único que les admiro es la capacidad mal habida de haber utilizado la falacia de sus capacidades de intelectuales pasados de moda para sonsacar a un hombre, para mí, sacrosanto e intacto, mi Carluchín Nicoya (Carlos Mejía Godoy). Les aseguro que, de todo, es lo único bueno que llevan.
Que el poder está en manos de las mujeres, siempre lo dije y lo sostengo. Es una gran verdad. Que hay mujeres que defienden el poder de “los más machos” es otra real e indiscutible verdad. ¿Quién dice que el machismo no se esconde, en realidad, en el más sutil disfraz de feminismo? Cuando una mujer que presume de abanderada feminista nos vende en reiteradas historias el más alto de sus egos, con humos que llegan al cielo. Llama al diablo con sus perfumes. Un día me gustó Lavinia. Me enamoré perdida de la tierna, fuerte, y frágil guerrera Itza (mi hijita adorada) y así me fui metiendo poco a poco en historias recicladas de una figura eterna que envejece en nuestras mentes, a la luz vigilante de las candelas de un anuncio electorero, detrás de un grupo de hombres. ¿Qué vendés mujer de viento? Dejá de volar de noche Managua como vampiro en verano. Vení a verla desde aquí. Bajate en Acahualinca y traete a tu feito a ver si resuelve la cosa con recetas del Banco Mundial; bajate en mi barrio, con las calles en tinieblas y los fantasmas nocturnos espiando un chorrito de agua. Qué vas a saber vos de pobreza, si sólo existe en tus historias de cuando eras guerrillerita light. ¡Ya bajate de esa nube mamita!
Detesto esta frase, porque ahora la capitaliza la derecha española; dejá de hablar en mi nombre, que no pertenezco a tu clase y no quiero estar allí.
Dicen que en segunda vuelta la derecha será una sola. Te remito esta pregunta, si ustedes presumen de izquierda, ¿te unirías con el Frente? estoy segura que primero nieva en verano antes que tu corazón se despoje de los odios personales que te separan del partido, al que un día juraste fidelidad. Ni siquiera por la memoria del propio Camilo Ortega, el hermano menor de tu enemigo del alma.
Litros de tinta derramados para destrozar a una mujer que es tu alma gemela, en inteligencia, en poder y en manipulación. Vamos a ver quién gana, vamos a ver quién es más hábil, ojalá se den las manos el día de la victoria. Aunque deba confesarte que si hubiera que elegir, preferiría a una bruja buena que a una Juana Loca, obsesionada con un hombre, inquisidora, egoísta, vanidosa y arrogante.

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