Opinión

La Camarada Vychinski


Entre agosto de 1936 y marzo de 1938 se celebraron en Moscú unos juicios que asombraron al mundo. Docenas de bolcheviques de la primera hora, héroes de la Revolución que habían alcanzado los más altos cargos en el Partido Comunista y en la Tercera Internacional, como Zinóviev, Kámenev, Bujarin, Piatokov, Rykov y otros, fueron juzgados y ejecutados por supuestos crímenes que incluían desde conjuras terroristas para asesinar a Stalin y otros dirigentes del Kremlin hasta complicidad con la Gestapo, con miras a socavar el régimen soviético.
La acusación contra los dirigentes del partido de Lenin fue sostenida por Andrei Vychinski, un oscuro abogado que trepó con gran rapidez en los años de Stalin: de director de enseñanza superior a fiscal de la República Federativa Soviética de Rusia en 1931, fiscal adjunto de la URSS en 1933 y fiscal general en 1935, sucesivamente. Llevó a cabo la interpelación contra los viejos bolcheviques en los procesos a puerta cerrada, y su primera requisitoria, contra los acusados de agosto de 1936, dio el tono de lo que serían las demás.
En aquella época, para aquellos que conocían algo del movimiento obrero resultaba inconcebible que hubieran cometido tales delitos los mismos hombres que, codo a codo con Lenin, habían dirigido el Partido en la clandestinidad, encabezando la Revolución de Octubre, combatido en la guerra civil y organizado al país en los años iniciales del socialismo. Pero, como se suele decir, la Revolución devoró a sus propios hijos en los juicios de Moscú y entró en franca descomposición con el stalinismo, que liquidó a millones de personas en su mesianismo anti-capitalista.
En Nicaragua, el pseudo-marxismo Orteguista muestra la misma retícula ideológica que el stalinismo: el llamado “marxismo bienaventurado” o religioso, donde el capitalismo es erigido en Mal Absoluto y Mal Mítico, como coartada para justificar todo tipo de atropellos, habida cuenta que con una idea abstracta de Humanidad y de un Futuro Feliz no incomoda sacrificar a seres humanos concretos. Un esquema mental parecido al de los aztecas, que en nombre de principios teológicos abstractos eran capaces de arrancarles el corazón a personas vivas y concretas.
La pervivencia de este esquema de pensamiento se manifiesta en el stalinismo criollo a través del discurso intolerante y los esperpentos teológico-sentimentales que emanan de la Secretaria de Comunicación del FSLN, Rosario Murillo, que es la versión nativa del Camarada Vychinski. Para comprobarlo, basta comparar las palabras de éste en agosto de 1936 en Moscú, con las de Rosario Murillo en la Luna de Cuarto Menguante (sic) del 3-4 de marzo, 2005, en Managua, contra el desaparecido Herty Lewites:

La acusación stalinista
de ayer:
Denuncio a los viles aventureros que han intentado pisotear con sus sucios pies las flores más perfumadas de nuestro jardín socialista, embusteros e histriones, miserables pigmeos que semejan perrillos insignificantes arremetiendo contra un elefante… Un final triste e infame espera a estos hombres que pertenecieron a nuestras filas, pero que nunca se distinguieron ni por su firmeza ni por su abnegación por la causa del socialismo.
Tenemos ante nosotros a criminales peligrosos, inveterados, crueles, despiadados respecto a nuestro pueblo, a nuestros ideales, respecto a los dirigentes de nuestra lucha, a los jefes del país soviético y a los obreros de todo el mundo. No se puede perdonar al enemigo pérfido. Todo el pueblo se levanta, se estremece, se indigna... ¡que los malditos reptiles sean aplastados!
Yo, en tanto que representante de la acusación del Estado, uno mi voz al fragor de millones de voces, a la indignación de los hombres soviéticos y obreros de todo el mundo; mi voz indignada de acusador del Estado. Exijo que todos estos perros sean fusilados, sin excepción.

La acusación de la
Vychinski criolla:
Herty Lewites es un cobarde. Un obsceno manipulador. Un pantano ambulante. Es un servil instrumento de pútridos intereses. De los aberrantes y pérfidos intereses del imperio, y de los serviles del imperio. De los reptiles y sanguijuelas, que viven de arrastrarse ante ese imperio, y de chupar la sangre inocente, y heroica, de l@s nicaragüenses.
Yo acuso a ése gelatinoso astro de la impostura, a esa figura mediocre, retorcida y vil que satura nuestras pantallas, en el chischil y cascabel mediático más grande que hayamos padecido en tiempos recientes.
(…) Mi tradición familiar, mis venas, que honrosa y orgullosamente llevan algo de esa sangre luminosa del profeta, del General de Hombres Libres, Augusto César Sandino, mis venas, se rebelan, se indignan, se enfurecen. Arden y claman justicia. Exigen reparación.
(…) Porque se burla de la Sangre Santa; porque pretende servirse de esa Sangre Santa, y servirla, gratis, al imperio; porque su ambición, su perfidia sin límites lo llevó, estoy segura, a idear todas las posibles formas de humillación y disminución, del sandinismo; porque su perversidad alimenta, nutre y engorda, las ansias de todos los enemigos del sandinismo.

Por eso, yo lo acuso,
lo recuso y lo condeno...
Como se puede ver, ambos discursos se parecen como una gota de agua a otra. Comparten el mismo “método dialéctico” de injuriar tautológicamente a los acusados: “La prueba de que eres un lacayo de la burguesía es que no estás incondicionalmente de acuerdo conmigo y no estás incondicionalmente de acuerdo conmigo, porque eres un lacayo de la burguesía.” De pasada, Murillo nos dice que lleva en sus venas algo de “la luminosa sangre del Profeta”, el Gral. Sandino, y que entonces, cuando ella acusa, es el mismísimo Sandino el que lo hace. Si aquél es el Profeta, yo soy la apóstol, portadora de la sangre real: burlarse de ella, nos dice Murillo, es burlarse de su “sangre santa”. Pese a semejante postura, un año después, y a propósito de las elecciones, Murillo habla ahora de reconciliación y una campaña con visos de expiación purificadora que denomina “Peregrinaje”.
Y es que los mesianismos autoritarios como el stalinismo son de por sí religiosos y fideistas: postulan como artículo de fe el Futuro Feliz de la sociedad socialista, aunque no se sabe cuándo ni cómo va a llegar, y en ese tanto, es tan mítica como el retorno del Mesías y tan prometedora como la recuperación del Paraíso. Si se cree que se está exagerando, basta ver el discurso de Murillo titulado “Peregrinando…Nicaragua triunfa!” y en él se encontrarán los elementos del Mal Absoluto, del Futuro Feliz y de la fe en lo Único (Dios y/o Daniel Ortega):
“Para nosotros, hablar de la campaña es hablar de la continuidad de un esfuerzo significativo; el esfuerzo que el Frente Sandinista y la Unidad Nicaragua Triunfa hemos venido haciendo para promover lo que más necesita el pueblo de Nicaragua: la Reconciliación, la Unidad, para asegurar la paz, el bienestar, el trabajo. Lo que nos llevará al desarrollo, a la prosperidad. (…)”, dice Murillo.
Por otro lado, hay un reconocimiento explícito del carácter confesional del FSLN que evidencia el proceso de fusión entre religiosidad stalinista y religiosidad católica:
“Nosotros estamos profundamente comprometidos con la fe; pensamos que los valores religiosos son el consuelo, el amparo; la fe es la forma en que los seres humanos encontramos la paz; los valores religiosos son la fortaleza que necesitamos para lidiar con la vida cotidiana, que ha sido en los últimos tiempos suficientemente dura.”
Que las personas concretas no importan, también queda meridianamente claro, en tanto que se niega, además, el derecho de las mujeres a la propia vida, pues el FSLN, nos dice Rosario Murillo, está en contra del aborto destinado a salvar la vida de la madre. Igual que los aztecas, le importa más el dogma clerical para quedar bien con la Iglesia, que las millares de víctimas que el despojo de tal derecho significaría.
“Nosotros, precisamente porque tenemos fe, tenemos religión; porque somos creyentes, porque amamos a Dios sobre todas las cosas, es que hemos sido capaces de sobrellevar tantas tormentas, ¡sin inmutarnos! (...) El Frente, la Unidad Nicaragua Triunfa dice: “No al aborto, sí a la vida!” Nuestros candidatos, nuestros líderes, nuestros alcaldes, nuestros diputados... nuestra bancada va a emitir un pronunciamiento el día de hoy. Somos enfáticos: “No al aborto, sí a la vida!” Sí a las creencias religiosas; sí a la fe; sí a la búsqueda de Dios, que es lo que nos fortalece todos los días para reemprender el camino...”
“Sí, también, a la fe, a la religión, a la visión que han tenido los guías pastorales y espirituales de nuestro pueblo, como su eminencia el Cardenal, que nos regaló a los nicaragüenses la bandera de la reconciliación, que la Unidad Nicaragua Triunfa recogió y es lo que está sacando adelante a Nicaragua.”
Durante su reinado de 10 años en el período revolucionario, Murillo fue célebre por el excesivo poder adquirido, más que por razones de su propio mérito, por su privilegiada relación de poder con Daniel Ortega. Sus manías persecutorias hicieron blanco en todos aquellos que osaron denunciarla u oponérsele. Hoy que el FSLN ha sido confiscado y convertido en patrimonio familiar de la pareja Ortega-Murillo, sumida en el escándalo y en la corrupción de todo tipo, el poder de Murillo dentro del FSLN es absoluto.
Ejemplo típico de las formas tradicionales en que ciertas mujeres han adquirido poder en la historia –ella jamás ha sido electa para ejercer ningún cargo ni tiene más legitimidad que la que pudo haberle conferido su casamiento oficiado por el Cardenal- su eventual ascenso como “primera dama” en las futuras elecciones, significaría el triunfo del Camarada Vychinski, con poses de Emperatriz de Bizancio. Sin la grandeza ni la inteligencia, ni la belleza de aquella, por supuesto. Más allá de las características individuales, como las de Vychinski o las de Rosario Murillo, el problema radica profundamente en la estructura de poder en que se insertan y que permiten o incitan ese tipo de comportamientos. Con estos materiales se construyen sistemas autoritarios especializados en el aplastamiento de las personas y de los derechos, en nombre de abstracciones colectivas mesiánicas. ¿Usted le daría su voto a la camarada Vychinski y a lo que representa?

Managua, 20 de agosto, 2006