Opinión

La Ventana


Línea aérea nacional

La última que tuvo Nicaragua fue Aeronica, desaparecida, junto a otras 300 empresas, por el gobierno de la señora Chamorro. Más destructivo para el país que la guerra misma.
Desde entonces, volar a Nicaragua es una odisea, además, cara; mejor dicho, cara por ser una odisea. Líneas aéreas extranjeras aprovechan la situación para cobrar cuanto quieren.
El espacio aéreo es parte del territorio soberano. Ninguna empresa puede usarlo sin pedir autorización al Estado. Esa soberanía fue vendida en 1990, para ruina de toda Nicaragua.
Viajar a Managua obliga a volar forzosamente a San José, San Salvador, Panamá, Miami... en líneas aéreas foráneas, que explotan para su beneficio el mercado nacional.
Esa situación afecta la economía del país, encarece el turismo y el comercio, hace costosos los viajes para la gente del país e impide trazar planes para desarrollar áreas estratégicas.
Un buen gobierno se preocupará por rescatar la soberanía aérea, fomentar la creación de aerolíneas nacionales que respondan a los intereses y al mercado nacional.
Será parte del proceso de reconstrucción de Nicaragua, restableciendo para el país los derechos aéreos enajenados, estableciendo precios y rutas según interese. Eso es patria.

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