Opinión

La libertad perdida


Ya arrancó de manera oficial la campaña electoral en la que cuatro fuerzas políticas se disputarán a capa y espada el galardón deseado y anhelado por años, pero tanta es la desesperación de empezar la contienda que se han adelantado los dimes que te diré, las aportaciones de altos funcionarios de los Estados Unidos y de otros países de gran desarrollo social y económico para contribuir a la “mejor” decisión que el pueblo de Nicaragua pueda hacer a la hora de elegir; las falsas promesas y proyectos y, sin olvidar, los besitos a los niños y ancianos.
Ante esta situación, Nicaragua se presenta ante el mundo como un país propicio para practicar proyectos de erradicación y combate a la pobreza; para hacer ensayos de democracia amañada y para impulsar la brecha entre ricos y pobres de manera legal e inhumana. Se presenta, además, como una oportunidad para poner en marcha nuevas tecnologías en el espionaje y en la ingeniería política, así como un destino para hacer tour políticos para observadores y funcionarios de gobiernos de países desarrollados que les guste participar de fiestas que en sus países no existen o son prohibidas por los altos niveles de intereses personales y por la pérdida, en momento, de los estribos y la postura de persona civilizada.
Es sorprendente ver cómo un país tan pequeño como el nuestro sea capaz de generar tanta opinión a nivel internacional, hasta el punto de quebrantar nuestros principios constitucionales y soberanía nacional con tal de hacer sentir sus opiniones y propuestas, con chantajes, amenazas, regalías y coacciones. No obstante, nuestra gente se debate en el desempleo, en el hambre, en la completa miseria, padeciendo toda necesidad y sin que nadie de los que se disputan el visto bueno de los gringos se detenga a pensar que el pueblo necesita propuestas, aunque sean falsas, pero al menos positivas; más bien se escuchan planteamientos de acabar con lo poco que queda de nuestra patria.
Cualquier extranjero opina, dicta, propone e impone, y nadie dice nada; pisotean nuestros valores patrios, y el gobierno a quien el pueblo ha elegido para que lo represente y defienda se confabula con los opresores y hace causa común con ellos hasta el punto de decir: usted tiene razón Mister. Promueve una democracia viciada, un patriotismo ambiguo, una libertad que no existe.
La revolución sandinista nos enseñó a defendernos en medio de la guerra; a reclamar en medio de tantas necesidades; a luchar por nuestra libertad en medio de la opresión; nos dio de comer en medio de tanta escasez; salud en medio de tantas catástrofes naturales, en medio de la guerra, en medio de la nada; nos dio educación en medio de tanta ignorancia; y ahora, cuando se dice que gozamos de una “democracia real”, es cuando más se pisotean y se violan los derechos y libertades ciudadanas; es cuando más se le quita al que no tiene para dárselo al que tiene más; es cuando nos quitan los recursos para educación, salud, vivienda, empleo etc. para dárselo a los banqueros y amigos del gobierno; es cuando el pueblo ha sido sedado para que duerma mientras los opresores están despiertos y se ríen de los más débiles. ¿A eso llaman democracia los de la derecha?

Debo tomar en cuenta que por años los opresores que nos han gobernado se han encargado de que el pueblo pierda el verdadero valor de la libertad; lo han acorralado tanto que le han hecho creer en otro concepto de la palabra libertad; hasta el punto que ya nadie es capaz de reclamar y defender lo que nos corresponde; nadie opina porque no es escuchado; nadie propone porque no es tomado en cuenta.
La libertad el pueblo la ha perdido a consecuencia de lo pesado de la carga que le han impuesto los más fuertes, los más vivos, los más ingratos; y se la han impuesto porque está enfermo, con hambre, ignorante, sin empleo, sin esperanza, sin un gobierno que los defienda, los proteja, lo acoja; lo que ahora tiene es un patrón que administra la hacienda a su gusto y antojo; vende, cede, alquila, regala y se roba lo que quiere sin que nadie le levante la mirada, sin que nadie le alce la voz. Pocos días faltan para que el oprimido con dignidad y con conciencia crítica contemple de nuevo su libertad que ha perdido.

*Estudiante de Turismo UCC
aburtoreyes@hotmail.com