Opinión

La Ley General de Educación en EL NUEVO DIARIO


IDEUCA
Un problema central del ordenamiento jurídico nicaragüense es el hecho de que una vez que las leyes son aprobadas por la Asamblea Nacional, éstas no son suficientemente difundidas por los órganos correspondientes, a fin de ser conocidas por quienes usarán sus mandatos en su quehacer cotidiano y el del país.
Las leyes existen, pero no conocen su contenido quienes deben aplicarlas o quienes deben obedecerlas. Un país con pocas leyes (Nicaragua pasó un siglo sin Ley General de Educación), y cuando éstas son aprobadas, se quedan congeladas, sin vida, como que no existieran. Esta situación la hemos podido comprobar nosotros, como producto de nuestro trabajo como investigador de la realidad educativa nicaragüense.
1. El caso de la Ley de
Participación Educativa
En 2003, por ejemplo, se entrevistó a 545 miembros de Consejos Directivos Escolares, (la Ley de Participación Educativa es la ley que crea los Consejos Directivos Escolares) de 21 municipios del país, de ellos el 51 por ciento, 267 respondientes, dijeron conocer la Ley. De éstos, el 26 por ciento consideraba bajo su conocimiento, el 40 por ciento lo consideraba regular; el 29 por ciento, muy bueno, y alto sólo el 4 por ciento. Solamente el 40 por ciento de los 322 padres y madres de familia respondientes dijeron conocer la ley. (El Derecho a la Educación y la Ley de Participación Educativa – FEDH-IPN – IDEUCA 2003). El año pasado se consultó a 176 miembros de Consejos Directivos Escolares de 22 municipios del país, el 24 por ciento dijo tener un alto conocimiento de la ley, el 45 por ciento tenía entre regular y bajo conocimiento y un 31 por ciento, ningún conocimiento de la ley. (Segundo Informe del Observatorio de la Educación Nicaragüense desde la Sociedad Civil – FEDH-IPN – IDEUCA 2005).
Ahora, cuando por fin, después de tantas vueltas e idas y venidas, ya los nicaragüenses tenemos Ley General de Educación, con los antecedentes de la Ley de Participación Educativa, una pregunta se nos impone ¿y si pasa con la Ley General de Educación lo mismo que ha pasado con la Ley de Participación Educativa, que sólo un sector de los miembros de los Consejos Directivos Escolares la conoce, y de los que la conocen sólo unos pocos la conocen bien? Dos son las vías más viables para evitarlo: la capacitación y el debate directo y la difusión y diseminación de la ley a través de diferentes medios.
2. La necesidad de
perfeccionar la ley
Paralelo al problema de la posibilidad que el destino de la Ley General de Educación sea el mismo de la Ley de Participación Educativa, respecto del desconocimiento de la misma de parte de la población, existe otro problema que debe atenderse con igual prontitud y cuidado, éste es el siguiente: por diferentes causas, unas de carácter objetivas y otras subjetivas, no hay pleno acuerdo con todos los artículos de la ley. Las condiciones históricas específicas que la elaboración de la ley tuvo que afrontar dieron paso a diferentes enfoques, intereses y motivaciones intervinientes en el proceso de su formulación. Algunos señalan vacíos, otros contradicciones e inconsistencias respecto de la Constitución y otras leyes; otros, problemas de redacción. Yo mismo tengo opinión diferente sobre el enfoque de la ley respecto del sistema educativo y a la educación como un continum, que es la base para considerar a ésta como un proceso permanente que acompaña a la persona durante toda la vida, un tema respecto del que durante la elaboración de la ley compartimos propuestas con la Lic. Sonia Medrano Flores del INIEP y el FEDH-IPN.
El hecho de que algunos no estemos totalmente de acuerdo con el contenido de determinados artículos de la ley explica la riqueza del debate educativo en nuestro país. No obstante, esto no debe interpretarse, de ninguna manera, como que eso le resta eficacia y capacidad mandante a la misma, a sus títulos, capítulos y artículos; por el contrario, la tarea debe ser perfeccionarlos para convertirla y convertirlos en armas para la lucha por una educación de calidad para todos y todas en Nicaragua. Tenemos ley y eso es lo que importa, su perfeccionamiento es carpintería y rutina.
En este orden, tanto nuestra organización magisterial la Cgten-Anden, como las organizaciones civiles con vocación educativa, las facultades de Educación de las universidades públicas y privadas y los órganos del Estado relacionados con la cuestión educativa, respecto de la LGE tenemos tres tareas de cara al futuro, a saber: (a) diseminación ampliada de la ley para su conocimiento y uso vía difusión, capacitación y debate sobre la misma; (b) perfeccionamiento y reforma de la ley, según los intereses de la población empobrecida, y (c) conversión de la ley en arma para la lucha por una educación popular.
3. La LGE en END
Por mi parte, a fin de seguir acompañando a la ley, y aprovechando la extraordinaria oportunidad ofrecida por EL NUEVO DIARIO, al haber creado conjuntamente con el IDEUCA esta página dedicada a la educación nicaragüense, desde esta columna, a partir del próximo domingo 27 de agosto 2006, comenzaré a dar a conocer la Ley General de Educación, comentando críticamente los aspectos más sobresalientes de los títulos y capítulos de la misma, comenzando por los antecedentes lejanos y cercanos y los considerandos iniciales, hasta finalizar con las disposiciones finales de la ley aprobada.
Aunque el estudio y comentarios a la ley seguirán el orden de la misma desde el inicio hasta el final, es probable que hayan domingos que debamos abordar otros temas, debido a las urgencias que marca la coyuntura, especialmente en un año electoral, en el que, por su propia naturaleza, la educación ocupará un importante lugar en el debate por los votos del electorado. Por este motivo, para que el lector(a) no pierda la secuencia, cada artículo irá numerado y con la fecha de publicación. El artículo No. 1 será sobre los antecedentes lejanos de la LGE.