Opinión

Los aprendizajes encarnados en personas y ciudadanos


IDEUCA
En un programa educativo de adultos, por las características de su contexto pedagógico, resulta casi obligado que un buen rendimiento académico sostenido desde la perspectiva de las disciplinas se exprese también en aprendizajes que se proyectan en la vida y contexto de los educandos.
Dicho de otra manera, los aprendizajes se encarnan, toman carne y sentido cuando éstos se convierten en realizaciones personales, familiares, sociales y productivas. Los aprendizajes superan el tradicional rendimiento escolar para convertirse en conocimientos prácticos, en competencias múltiples y en valores que forman parte de la vida del educando adulto y de su desempeño en algún ámbito de la vida de la comunidad.
Esta lógica educativa se evidencia en la evaluación del impacto del programa de Educación de Jóvenes y Adultos en Nicaragua dado a conocer recientemente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (04/08/06). Analizando la metodología utilizada que conduce a resultados positivos en cuanto al rendimiento en matemáticas, español y lo socionatural en los tres niveles del programa, la evaluación penetra en otros aspectos propios de la educación de adultos mediante factores que asocian los resultados alcanzados con la vida del adulto. Para ello la evaluación realizó una encuesta de hogares urbano-rural sobre el impacto de los aprendizajes del adulto en el contexto familiar y social.
Por eso, lo que más atrae de la evaluación presentada es comprobar que los aprendizajes, en su recorrido de construcción y de impacto en rendimientos comprobados, acaban encarnándose en personas y ciudadanos en aspectos socio-familiares, con su participación en grupos sociales, toma de decisiones dentro del hogar, etc., confirmando así la valoración positiva que los educandos hacen del EBA.
A este respecto retomo lo referido en el estudio sobre el capital social:
 El 33% de los estudiantes son miembros de algún grupo social, porcentaje que es mucho más alto (46%) para los que tienen 29 años y más. En este último rango de edad la mayor participación de los estudiantes está en grupos productivos/cooperativas/microempresa (72%).
 Para los más jóvenes (menos de 16) la participación se ubica también en los grupos productivos/cooperativas/microempresas (58%), seguidamente en los grupos deportivos o juveniles que son más populares con el 33%.
 La participación en grupos aumenta con el nivel de estudio, de 29% en el I Nivel a 38% en el III Nivel.
En cuanto a la participación se confirma que para un joven o adulto estudiante la afiliación y conexión con un grupo social se ubica en la producción sea cooperativa, microempresa, etc. el 70%. Se trata del empleo, del trabajo, de la realización y valor personal y familiar. Curiosamente en determinado comité de distinto signo al productivo, incluyendo el político, la participación no pasa del 5%.
Resulta muy interesante el impacto de los aprendizajes, es decir de la construcción y afirmación de la persona, cuando aquellos y éstas se transfieren o se expresan en la vida familiar. Esta transferencia se manifiesta en forma de la ayuda a sus hijos, poniéndolos a estudiar 39% y explicándoles lo que no entienden 31%.
El aprecio y valoración de la educación que siente el educando adulto no se detiene, puesto que se replica en los hijos y el estudiante adulto se convierte en pedagogo en la familia.
Esta actitud genera una expectativa natural a la vez que excepcional de los padres respecto de la educación de sus hijos. Considerando muy importante el hecho de que sus hijos estudien, los estudiantes-padres y madres del EBA optan mayoritariamente por alguna carrera técnica. De esta manera estos padres y madres nos están dando una lección que rompe los prejuicios culturales y sociales respecto de las carreras técnicas. Ellos ven la vida y el modo de hacerla desde otra perspectiva más práctica, más productiva y de valor más próximo a su experiencia.
Ojalá esta opinión permeara en la vida nacional para ampliar el espacio actual que tiene la educación técnica básica, media y superior en el sistema educativo nacional.
Esto puede ser el núcleo y origen de nuevas prioridades educativas y la preeminencia de nuevos aprendizajes.
En general los participantes en el programa de Educación Básica de Jóvenes y Adultos (EBA) lo valoran en forma muy positiva.
Afirman que el programa les ayuda a:
62% a mejorar su vida dentro del hogar.
58% a mejorar su situación económica, a encontrar empleo.
59% a sus relaciones externas al hogar, participación en organizaciones, etc.
55% a encontrar otro empleo.
61% a operar un negocio o trabajar por propia cuenta.
En resumidas cuentas, no hay nada más que decir, los estudiantes jóvenes y adultos del programa han dicho su palabra hecha vida. El EBA está escribiendo su historia desde los aprendizajes que se encarnan en personas con nueva vida y un futuro promisorio. ¡Qué bueno!