Opinión

Fueron errores de buena fe


Cuando se escribe con la zona hepática, corremos el riesgo de perder de vista la objetividad y nos volvemos “escritores” parcializados que por ver las hojas no vemos el árbol, como bien dice un proverbio chino; no nos percatamos de “que toda persona o cosa tiene su mérito y su demérito”. Tal es el caso del señor Alfonso Castellón A, en referencia a su artículo de opinión “El 19 de julio y su espectacular velada”, aparecido en el Nuevo Diario del martes 8 de agosto.
El título sugiere una cosa distinta a la que el lector se encuentra en el contenido. Se pregunta el referido ciudadano si hubo de verdad revolución; asegura sin el menor pudor por los hechos que sus Contras, llamados “combatientes por la libertad” por su patrocinador, el expresidente norteamericano que muriera sin conciencia de sí mismo ni de lo que le hizo a los pueblos, fueron asesinados y desaparecidos (entiéndase que por los sandinistas); que los dirigentes estaban llenos de odio y un largo etcétera.
Ciertamente, la revolución y sus dirigentes --incluyendo a aquellos que hoy se avergüenzan, reniegan y participaron del intento de distribución de la riqueza acumulada por Somoza y su clan-- cometió muchos errores importantes que no debemos ocultar ni debemos celebrar. Fueron errores producto de la buena fe algunos; por falta de experiencia política y administrativa en materia de dirección del Estado otros, y una buena parte, efectivamente, como resultado de la arrogancia, la soberbia, la prepotencia, y, sobre todas las cosas, por la desmedida ambición de acumulación de poder de los distintos actores políticos dentro del sandinismo, llámense hoy Ortodoxos, de Rescate del Sandinismo, o simplemente Movimiento de Renovación Sandinista.
Esa realidad, la de los errores, la mayoría de nuestro pueblo la asume, y lo hace por una razón concreta: es parte de ese proyecto truncado por el momento, ya que tiene solución de continuidad. Ello no excusa a nadie en general ni culpa a alguien en particular, ya que todos tenemos nuestra propia cuota, la mayoría por acciones y el resto por omisiones, reconocerlo así honra no desmerita.
En ambos bandos murieron nicaragüenses como producto de la guerra que nos fuera impuesta por el gobierno de los Estados Unidos, con razón los unos o sin razón los dos, no es lo que va a resucitar a su hermano señor Castellón, de la misma forma, tampoco va a devolverle la vida a nuestro recordado compañero Eric Castellón “Tito” para los que le conocimos y que muy probablemente sea su pariente también, y lea que no digo asesinado como usted alegremente le llama al precio que pagaron los que venían a causarnos la muerte financiados por los mismos que hoy financian a los sectores más reaccionarios del país para que no gane el Frente Sandinista.
Nosotros, pese a nuestra pequeñez de gorrión, comparado con el águila imperial que simboliza a los Estados Unidos, tenemos todas nuestras vísceras intactas; a pesar de lo grande del imperialismo norteamericano (no lo confunda con grandeza) sus vísceras están podridas, ya no son las mismas, no, con todas las que les ha prestado a los detractores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, su zona hepática ha desaparecido.
Usted señor Castellón, expresa una aptitud o comportamiento en su escrito, alejado de todo referente teleológico que contempla el bien para la mayoría determinando que es correcto y que no lo es en función de los resultados (sic), ya que pretende venderle a la opinión pública una verdad no evidente por sus resultados; nos quiere llevar a una deducción que concluya en que el FSLN es asesino; es malo; es irrespetuoso con las ideas de los demás; es ateo, que significa el retroceso para el país si llega a ganar, como en efecto sé que va ganar y otras cosas más. Tiene usted todo el derecho que dimana de la libertad de expresión conquistada con el derrocamiento de Somoza de escribir como quiera, de la misma manera que la tengo yo para pedirle que deje descansar sus pobres viseras.
a_valdezrodriguez@yahoo.com